Call of Duty: Black Ops IIPlayStation 3

El campo de guerra perfecto para los fans

Por Rodrigo Villanueva El 13 de noviembre a las 12:25

Lo bueno

Una historia más inteligente que la de otras entregas de la franquicia. Múltiples finales motivan a regresar al modo para un solo jugador. Es el Call of Duty visualmente más rico que ha habido. El modo Pick 10 agrega flexibilidad y creatividad a un excelente modo multijugador. El frente zombie constituye un juego completo en sí mismo.

Lo malo

Ya se nota lo añejo del motor gráfico. La toma de decisiones pudo ser todavía más trascendente. Los controles de las misiones Strike Force son poco intuitivos y la modalidad en sí misma parece algo forzada. El modo zombie es visualmente aburrido y las grietas en el piso son una molestia innecesaria.

Aunque sigue sin ser una auténtica evolución de la fórmula ya probada, Call of Duty: Black Ops II es la culminación de la franquicia desde todas las perspectivas, pues ofrece una campaña medianamente inteligente y con variantes interesantes, un multiplayer frenético, equilibrado y más flexible que nunca, y cierra con el modo zombie, ahora extendido. En otras palabras, hablamos de 3 sólidas experiencias a prueba de fallos en un solo paquete lleno de explosiones, casquillos percutidos y muertos vivientes.

Como se nos insinuó desde hace meses, la historia detrás de Call of Duty: Black Ops II tiene la peculiaridad de ramificarse en dos arcos, cada uno situado en contextos históricos diferentes, unidos por la figura de Frank Woods, quien a más de 50 años de lo sucedido en el primer Black Ops, le relata al hijo de Alex Mason cómo fue que entre su padre y él, ayudaron a moldear a uno de los terroristas más letales del año 2025: Raúl Menéndez, el cual amenaza con poner al mundo en estado de guerra global por venganza. No se llevará un Oscar, pero la historia definitivamente muestra mayor esfuerzo y complejidad que la del estándar de la serie, y es que Menéndez es un tipo astuto y multifacético, mucho más que cualquier Makarov.

Es bajo este esquema que alternamos misiones de finales de la Guerra Fría –clase de Historia incluida– con otras de una ficción futurista que se presta para refrescar el desgastado teatro de operaciones bélicas contemporáneas con un arsenal ingenioso pero verosímil, así como también entornos que evitan la monotonía al ir de una jungla de Angola a los desiertos de Afganistán, pasando por una ciudad flotante en el mar y la modernidad de Los Ángeles. Este es el Call of Duty visualmente más rico y llamativo que existe, ténganlo por seguro.

Ahora bien, una de las de promesas más enfáticas que hizo Treyarch con respecto a esta campaña es que le permitiría al jugador tomar decisiones importantes que impactarían en el desenvolvimiento de las situaciones, y es verdad, aunque nos da la impresión de que el estudio pudo haber sacado mayor provecho de ello, pues, al menos en nuestra experiencia, las misiones Strike Force no afectaron notoriamente las cosas, mientras que la única disyuntiva realmente trascendente se presentó a segundos del desenlace, dando pie a 2 finales que no estamos seguros de que hayan sido genuinamente buenos. Sólo podemos decir que lo correcto no siempre es lo que los dejará más satisfechos y que dejen correr los créditos.

Seguramente ahora se preguntan qué pasó con aquello de elegir rutas alternas en los niveles y demás. Para ilustrar este asunto tomaremos como ejemplo aquel momento que se usó como demostración en el E3 y donde se pide a Mason que elija si fungir como francotirador sobre una carretera o descender a rapel. Bueno, pues este es el único punto de la campaña donde se presenta una disyuntiva de ese corte específico. En otros 2 o 3 puntos se trata de optar por quien vive o muere y, como ya dijimos, al final del día todo se reduce a lo que hagan con la última de todas esas decisiones.

En fin, la integración de esta nueva característica tiene sus detalle negativos, pero debemos darle crédito a Treyarch por intentar algo genuinamente distinto en el ámbito de la modalidad historia, que hasta ahora había permanecido un poco estancada en cuanto a su estructura.

Por lo que respecta a la experiencia de juego en sí, Call of Duty: Black Ops II se mantiene fiel a su mecánica tradicional de avance lineal, pasando de una cobertura a otra y limpiando cuellos de botella repletos de enemigos, con la aparición ocasional de una misión Strike Force, donde se pide una aproximación más táctica de las misiones.

Las operaciones Strike Force nos ponen en control de varios comandos de soldados y drones, cuya encomienda es controlar, proteger o destruir ciertos objetivos dentro de un mapa predeterminado y con un tiempo establecido. La idea claramente surgió de una de las misiones del Black Ops original donde se tenía una perspectiva aérea de los acontecimientos y se podía bajar a nivel del campo de batalla en cualquier momento, cosa que también ocurre ahora.

Nuestra queja con esta opción de juego, más allá de que carece de un impacto trascendental en la campaña y se siente como una adición forzada, es que los controles se apoyan excesivamente en los hombros del mando y resultan poco intuitivos. Es un buen experimento, pero le faltó mucha cocción.

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Excelente
9.0
 

83

Ficha del Juego

Call of Duty: Black Ops ..

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