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El estereotipo de los juegos para niños

Rompiendo con un estigma ancestral


Al igual que la música a través de cada época, el cine a principios del siglo XX, o los cómics durante su auge setentero, el fenómeno de los videojuegos ha levantado incontables polémicas y un sinfín de mitos, por ejemplo que son incubadoras de asesinos, causan la licuación de nuestros ojos tras pasar un par de horas frente a la pantalla con tecnología 3D, o incluso que cada hora un niño asiático muere por jugar demasiado; pero el más grave de todos, y que siempre provoca reacciones pasionales en muchos jugadores es que el entretenimiento del pixel es para niños.

Este prejuicio se presenta con mucha frecuencia en la Unión Americana, está ausente en la mayoría de países asiáticos, mientras que se ha diluido paulatinamente en Latinoamérica, pero al final no importando la región a la que pertenezcas, si eres un jugador veterano y digno de respeto, lo usual es que consideres ofensivo cuando alguien afirme que tu pasatiempo favorito –o estilo de vida– está destinado sólo a los más pequeños.

L.A. Noire presenta una temática adulta, un buen guión, tiene un ritmo que desesperaría hasta los más pacientes, y por ende más a los niños, además de constantes escenas no aptas para menores de edad
L.A. Noire presenta una temática adulta, un buen guión, tiene un ritmo que desesperaría hasta los más pacientes, y por ende más a los niños, además de constantes escenas no aptas para menores de edad

En especial porque se podría considerar una aseveración irresponsable, ruin, casi al grado de lo deplorable, después de todo la consultora financiera NPD, que realiza estudios de mercado, demuestra que el promedio de edad en los aficionados a los videojuegos es de 31 años. Y con títulos como Grand Theft Auto IV y Call of Duty: Black Ops encabezando las listas de popularidad y ventas, es aún más fácil refutar el molesto estigma.

Genealogía para adultos

No es una casualidad, la industria creció y se nutrió en sus inicios de títulos que poco tenían que ver con entretenimiento especializado para niños, partiendo del hecho que la primera arcadia –Computer Space– se distribuyó en bares, con énfasis explícito a que los adultos, el grupo demográfico con mayor poder adquisitivo, pudiera gastar su dinero en la adictiva máquina traga monedas. La época de los 8bits no hizo sino reforzar la tendencia, con su constante bombardeo de juegos con historias relativamente maduras y preferencia por lo violento, inspirado en la acción cinematográfica de los ochenta. Pero al final, como siempre ha sucedido con todo lo que involucra tecnología, los videojuegos atrajeron más la atención de los jóvenes, quienes se familiarizaron con cada nuevo concepto computarizado. La generación que creció con esa influencia, es la misma que ahora se dedica a desarrollar Gears of War, Mass Effect y Killzone, entre muchos de los miles de títulos para adultos.

Con estos argumentos, la indignación no puede ser mayor, pero si necesitas más, vayamos a términos técnicos. Entre los muchos aspectos que distinguen al ser humano de otras criaturas es la capacidad de crear juegos –complejos– por un simple propósito lúdico. Los cachorros de muchos mamíferos tienden a juguetear para aprender los fundamentos de la cacería, pero se trata de un simple simulacro de las actividades que requieren para sobrevivir al llegar a la edad adulta. Los humanos somos diferentes, tenemos la capacidad de tomar parte en pasatiempos complejos con la diversión como única motivación. Según el holandés Johan Huizinga, teórico cultural y filosofo autor del libro Homo ludens, el juego es una actividad llena de sentido, además de tener una función social intrínseca; asumir la normativa de un juego implica someterse a reglas aceptadas por el resto de los participantes, además de que se necesita de capacidades de abstracción, las que sólo alcanzan la plenitud en fases avanzadas del desarrollo humano. Los juegos de video sólo trasladaron ese concepto fundamental a términos electrónicos, pero al final son una expresión humana repleta de intrincaciones.

Es interesante que cuando más se criticaba a los juegos de video, nunca se mencionaban a los deportes, segmento que hasta los mayores detractores seguramente se vieron tentados a probar
Es interesante que cuando más se criticaba a los juegos de video, nunca se mencionaban a los deportes, segmento que hasta los mayores detractores seguramente se vieron tentados a probar

En resumen, quien diga que somos infantiles al jugar videojuegos, se equivoca desde cualquier perspectiva. El problema es que la evolución de los videojuegos como industria y entretenimiento ha puesto un velo sobre la opinión de muchos adultos y veteranos respecto al delicado tema de los títulos dedicados a la audiencia infantil, y es que ahora que el estigma de los videojuegos está desapareciendo, es común que se critiquen a los juegos cuando involucran una temática para niños, argumentando que esos mismos recursos podrían utilizarse para propuestas más adultas y por ende de mayor interés. No nos damos cuenta que al desvirtuar dichas ofertas de entretenimiento, cometemos el mismo crimen de segregación que tanto nos molesta.

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