ARTICULO

J-Level #68: juegos para varios

Square Enix y Konami ofrecen gratis juegos de combates masivos para smartphones y web browsers


Yudo (pronúnciese como se lee en español, aunque a veces lo vea escrito como 'judo'). Arte marcial de origen japonés que se practica como deporte y consiste en lograr la inmovilización del contrario, defendiéndose y atacando sin armas mediante rápidos y diestros movimientos y llaves. La palabra (柔道) está formada por dos ideogramas en japonés que significan 'suavidad' y 'método' o 'senda'. Y justo ahora también significa 'dolor de cabeza' para los políticos en Japón.

¿Por qué el yudo es un problema actual del gobierno de Japón? Echemos un vistazo a la historia. Por ahí de principios y mediados del siglo XVI, Japón tuvo una época de guerra muy cruel, conocida como el periodo Sengoku. Por supuesto, los guamazos no eran una novedad en ese país y las armas y el combate, individual y en bola, eran ya hasta tradición pero, debido al tamaño de los conflictos, por primera vez se tuvieron que unificar los diversos métodos de combate conocidos, el llamado bujutusu (arte de la guerra) para poder enseñarle a las clases inferiores y tener más soldados. Así nació el bugei juhappai, es decir, los dieciocho métodos de combate. Entre ellos están los famosos kyujutsu (arquería o el arte del arco), kenjutsu (esgrima o el arte de la espada), ninjutsu (espionaje o... ya se entendió el concepto, ¿no?) y bojutsu (pelea con palo), y los no tan famosos, pero bien graciosos hojojutsu (pronúnciese 'joyoyutsu', el arte de amarrar al enemigo como puerco), hojutsu ('joyutsu', el arte de disparar una escopeta) y suieijutsu ('suié yutsu' o el impresionante arte de nadar con la armadura puesta sin hundirse). Cuando la guerra terminó llegó el periódo de paz, el Edo, con el shogunado Tokugawa a principios del siglo XVII, y en esa época la sociedad empezó a ver feo a la clase guerrera, al samurái, ésa parte de la aristocracia apreciada por su habilidad para amarrar gente y nadar con armadura. Se empezó a menospreciar el conocimiento de estas artes al grado de que, en 1690, se prohibieron las artes marciales con armas. En este oscurantismo marcial, que duró casi doscientos años, los ex samuráis y personas que sabían qué onda, empezaron a enseñar sus técnicas sin armas; desde el Sengoku existía una técnica de combate sin armas, pero era un poco subestimada, y no fue sino hasta esta época en la que tuvieron que rescatarla por la prohibición de armas y bautizarla como jujutsu (yuyutsu, el arte de dejar suavecito al enemigo rompiéndole todos los huesos... no es cierto, no es por eso que lleva la 'suavidad' en su nombre, es por la filosofía de que la suavidad supera la fuerza bruta).

Cuando Japón abrió sus puertas al mundo, en la Restauración Meiji, en 1868, los métodos de combate se independizaron de las guerras innecesarias y, aunque estuvieron a punto de desaparecer, algunos herederos de los conocimientos de las técnicas pudieron enseñarle a los jóvenes, como el caso de Jigoro Kano, quien en su afán por aprender a pelear, logró convertirse en el mejor alumno del maestro Fukuda Hachinosuke, de quien recibió los pergaminos con los secretos de juujutsu; Kano desarrolló su propia técnica, misma que incorporó al nuevo budo ('budó', o senda del combate), que, para no escribir tanto, resumiré que es un movimiento que reemplazó el sufijo 'jitsu' con el de 'do'; es decir, se continuó la enseñanza de las técnicas marciales pero, con el afán pacífico que perseguía Japón, se decidió quitarles lo 'técnico' y darles un tono filosófico... o sea, puro deporte. En 1911, el yudo (antes 'yuyutsu' o 'jujutsu', se convirtió en una materia obligatoria en las clases de educación física de las escuelas (y en 1927 se le unió el kendo, antes 'kenyutsu' y posteriormente la arquería, kyudo, y el novedoso karate). Después de la Segunda Guerra Mundial, Japón fue sometido a una restricción de formas y herramientas para hacerla de tos, lo que provocó la disolución de la Gran Sociedad Japonesa de las Virtudes Marciales, que se había fundado en 1895 para, precisamente, fomentar la enseñanza de las viejas artes marciales, a las que se les comenzó a conocer como 'koryu' (algo así como 'vieja escuela'), pero renombrándolas como 'gendai budo' (métodos de combate de la actualidad), para darles un caracter deportivo; con la disolución, volvió a prohibirse la enseñanza de las artes marciales, sobre todo a nivel escolar. Después del tratado de paz de San Francisco, de 1952, Japón recuperó su soberanía y en 1953 se reestableció la enseñanza de artes marciales en las escuelas, siendo actividades optativas el karate, yudo, kyudo y kendo en la mayoría de las secundarias y preparatorias hasta nuestros días.

El Ministerio de educación, deporte, ciencia y tecnología de Japón, sin embargo, acaba de hacer un movimiento sin precedentes: a partir de abril de 2012, cuando comienza en nuevo ciclo escolar en Japón, todas las secundarias del país deberán incluir yudo o kendo como actividades obligatorias para los alumnos de primero y segundo grado. Hasta marzo de 2012, los estudiantes de primer grado podían elegir entre artes marciales (yudo, kendo, kyudo y karate) y danza, mientras que los de segundo y tercer grado podían elegir entre dos artes marciales, danza y juegos de pelota. Ahora ya no pueden elegir y a fuerza, tanto niños como niñas, deberán tomar un arte marcial. Suena padre, ¿no? Digo, en Japón todos deben saber artes marciales para parecer más japoneses, así como aquí en México en algún momento todos deberíamos aprender lucha libre y mariachi para parecer más mexicanos. ¡Jo, jo, jo! Obvio no. Esta reforma en el programa educativo está provocando polémica y estragos en las secundarias de Japón. Por un lado, los analistas predicen que más de 70% de las escuelas solo ofrecerá yudo; el problema con el kendo es que necesita equipo adicional caro, como armaduras o caretas, y pocas escuelas disponen de ello y en pocas cantidades; en entrevista para el diario Yomiuri, un director de una secundaria de Tokio declaró que "aunque tenemos 40 paquetes de equipo para kendo, necesitamos más porque la mayoría de las chicas se rehúsan a usar el equipo de los chicos, además de que casi todas evitan esta actividad porque les da miedo y piensan que es dolorosa". Por otro lado, el yudo presenta un problema aún más serio. De acuerdo con las estadísticas, 114 estudiantes de secundaria han muerto en los últimos 28 años debido a accidentes durante la práctica de yudo, y se han reportado 275 lesiones que provocaron alguna discapacidad durante el mismo periodo. Según las estadísticas, el promedio de muertes en el yudo es de 2.376 por cada cien mil alumnos, mientras que la segunda actividad más peligrosa, el básquetbol, es letal para 0.371 por cada cien mil alumnos; es decir, el yudo es seis veces más peligroso que el segundo deporte más peligroso.

El dilema es que en realidad las escuelas no tienen suficiente personal para enseñar yudo; los directores de las escuelas están alarmados, ya que pocos profesores de eduación física están especializados en yudo, mientras que el resto desconocen incluso las reglas del deporte; éstos mismos maestros son los que tuvieron que asistir a la capacitación exprés ofrecida por las asociaciones de yudo locales, y en cuestión de semanas recibieron el nivel de cinta negra que les permite enseñar, pero esto fue duramente criticado por la prensa, ya que alcanzar ese nivel en realidad requiere años y no semanas; se reporta, incluso, que la Federación de Yudo de Aichi otorgó cintas negras a profesores después de un curso de seis días. La Federación de Yudo de todo Japón declaró ya que en el periodo escolar 2013-2014 ofrecerá certificados para todos los profesores de educación física de secundaria, aparentemente sin recibir ningún tipo de capacitación. "No hay mucha diferencia entre maestros con cintas negras falsas enseñando yudo a niños de secundaria y un conductor novato dando cursos de manejo", critica la prensa japonesa. Mientras que el Ministerio de Educación está tomando las cosas con aparente calma y falta de planeación, y con el principio del año escolar iniciando, las escuelas, por presión de los padres de familia, están tomando medidas de emergencia, ante esta ley que para muchos es absurda, a fin de evitar que un chamaco se parta el pescuezo en tres; las secundarias de la prefectura de Shizuoka acaban de anunciar que prohibirán el uso de otosogari y otros movimientos donde el deportista lanza al oponente. Los yudokas saben que otosogari es uno de los 40 movimientos principales fundamentales en el arte marcial y, tras el anuncio de las escuelas de Shizuoka, opinaron que lo que se va a enseñar ya no va a ser yudo. "El problema no es el yudo", opina la prensa, "sino los instructores". Parece que la solución a todo este debate tendría que ser que el Ministerio de Educación pospusiera la introducción del yudo como materia obligatoria, pero no parece haber mucho ánimo por parte de la institución gubernamental para resolverlo. Ah... la burocracia no reconoce idiomas ni fronteras.

Antes de que el yudo se convierta en algo menos agresivo que tomar clases de danzón, es bueno saber que el legendario Katsuhiro Otomo, el papá de Akira y de la mayoría de los otakus del manga y el anime, trabaja ya en una nueva historieta. La revista Geijutsu Shincho, publicó una entrevista de más de 60 páginas con el afamado autor, donde reveló que está trabajando en una nueva historieta. Otomo, de 57 años, dijo que la nueva historia se situará en la era Meji de Japón (es decir, entre 1868 y 1912); será la más larga desde Akira y su primera obra dirigida al público joven.

Y de lo más refinado del manga vamos a lo más basuril del anime, con AKB0048 que, como lo adivinaste, es la primera (y esperemos que la única, aunque suena difícil) serie animada basada en el grupo pop más grande de la historia (por la cantidad de miembros, nada más), AKB48. La serie de 27 episodios se estrenará el 29 de abril de 2012 y ya tenemos el primer avance, donde podemos ver que se tratará de un futuro apocalíptico donde, al parecer, las 'idols' (estrellas del espectáculo) están prohibidas y las chicas AKB más experimentadas tendrán que entrenar a las nuevas generaciones. Eso sí suena apocalíptico. Lo curioso es que, al parecer, la idea original era que las chicas del grupo de la vida real dieran voz a los personajes principales; pero como era una labor que requería talento, tuvieron que quedarse con los papeles de relleno y dejarle las voces protagónicas a actrices de doblaje de verdad.

Pícale al 2 para que veas una campal de verdad.

Deja tu comentario

 
 

Ordenar por