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Nintendo está en crisis: el Wii U y el 2DS

Los 2 anuncios simultáneos de Nintendo son una derrota y una victoria


Nintendo está en crisis. Hemos escuchado la frase muchas ocasiones; sin embargo, pocas veces había sido tan real. Empecemos con datos duros: no sólo anunciaron hace poco (por primera vez en su historia) pérdidas operativas, sino que 2 lanzamientos consecutivos de hardware debieron ser reducidos de precio en menos de 12 meses luego de su lanzamiento original. Esto significa muchas cosas. La más importante es que Nintendo no sabe calcular el valor de sus dispositivos —un error muchas veces fatal—.

Pensemos, por ejemplo, que hoy Nintendo anunció 2 cosas muy distintas: un nuevo modelo del 3DS y una reducción de precio del Wii U. Y no es fortuito que conozcamos toda eso el mismo día. Parece como si uno tapara a otro: un nuevo SKU de su consola más exitosa sin duda ha funcionado muy bien para distraer la atención de la reducción de precio del Wii U. ¿Por qué? Si ésta hubiera sido algo positivo, Nintendo le habría dado su propio espacio y la habría anunciado con bombo y platillo. Pero eso no pasó.

Lo que ocurrió fue que se hicieron 2 anuncios el mismo día. En apariencia, ambos fueron positivos. La reducción de precio del Wii U, sin embargo, es una derrota para Nintendo. ¿Por qué lo digo? No sólo Iwata y Reggie, directivos de la compañía, negaron hasta el cansancio que el sistema necesitara una reducción de precio, sino que parecían confiados en que su valor era el adecuado (sólo tienen que ver la entrevista que le hicimos a Reggie en E3). Estaban equivocados. Y hago a un lado cualquier consideración personal, pues las compañías no se rigen por la intuición, sino por estudios de mercado y datos duros. Independientemente de su costo de fabricación, Nintendo calculó mal el valor del Wii U y el mercado reaccionó brutalmente: sus ventas han sido decepcionantes.

¿Cómo saber que Nintendo está en crisis? Por las medidas tomadas: están en modalidad de control de daños, pues redujeron el precio de una consola por segunda vez (un movimiento que generará pérdidas significativas). Si la noticia no la hubiera dado directamente la compañía, no la creería. Rara vez vemos que alguien se equivoque en 2 ocasiones seguidas con el precio de un dispositivo. Si no fuera Nintendo, diría que el sistema está condenado, pero con el 3DS demostraron que son capaces de recuperarse de un descalabro casi mortal.

Sólo falta voltear la mirada a otros lanzamientos fallidos. Uno de los más recientes es Surface, de Microsoft, que también recibió una reducción de precio. Esto significa simplemente que los consumidores a los que va dirigido el producto no consideran que su precio refleja adecuadamente su valor. Un buen amigo suele decirme: si vas al centro comercial y todo te parece caro, no es que todo cueste mucho, sino que ganas muy poco. Quienes compran un Rolex están más preocupados por otras cosas del reloj que por su precio; por eso pagan el valor que la compañía le atribuye. En el caso del Wii U, el mercado reaccionó negativamente a la consola por su software y su precio, principalmente. Nintendo pensó que el Gamepad sería suficiente para justificar el valor de la consola, así como el Wiimote permitió que el Wii costara $249.99 USD. Estaban equivocados.

El resultado será doloroso. Nintendo confirmó antes de la reducción de $50 USD que fue anunciada hoy que vendían el Wii U con pérdidas monetarias. Esto quiere decir, básicamente, que venden la consola a un precio menor de su costo de fabricación. El movimiento no sólo es rarísimo para Nintendo, también es peligroso, pues no es una compañía que tenga otros departamentos para sustentar su operación —como es el caso de Sony y de Microsoft—.

Nintendo creó y domina el mercado de las portátiles desde hace 20 años
Nintendo creó y domina el mercado de las portátiles desde hace 20 años

Pero aquí entra el caballo de Troya de Nintendo y el segmento menospreciado que nunca ha sufrido un descalabro: sus portátiles. Además de crear el único modelo de negocio sustentable, también consiguieron mantenerlo hasta la fecha. Si dejamos de lado al Virtual Boy, el 3DS iba en camino a ser su primer fracaso, pero la compañía rápidamente lo puso en el camino apropiado —aunque en el proceso perdió mucho dinero—. Todo parece indicar que ocurrirá lo mismo con el Wii U (aunque, en mi opinión, su precio ideal es $249.99 USD). El nuevo modelo de 3DS, el Nintendo 2DS, es mucho más que un mero juego de palabras y resuelve un problema fundamental de la portátil: el 3D.

Desde la era tardía del SNES y los comienzos del Nintendo 64, la compañía ha estado obsesionada con el 3D. A pesar de sus múltiples esfuerzos, nunca ha dado resultado: Mario vende más en 2D que en 3D, el Virtual Boy, el 3DS, etcétera. El mercado simplemente prefiere un Nintendo en 2D (y lo demuestra, por ejemplo, comprando 30 millones de New Super Mario Bros.). El mensaje es claro: no siempre es necesario reinventar el paradigma de juego (como ocurrió con el DS), pues a veces basta con llevar a cabo una mejora incremental. El 3DS es una máquina fantástica, pero le sobra una de sus características más encarecedoras: el 3D. Aquí debo apartar mi preferencia personal (utilizar el 3D) y voltear la mirada a las encuestas de la compañía, pues seguramente revelaron que pocos jugadores utilizan esta característica que, casi siempre, es superficial. ¿Qué tanto? Lo suficiente como para que Nintendo haya decidido que es posible lanzar un modelo que no la incluye.

Hagamos memoria. El Game Boy Advance SP fue lanzado en 2003 para responder quejas frecuentes con el sistema: batería no recargable y la poca iluminación de la pantalla. Pensado más como un reemplazo, el sistema no eliminó características. Observemos el 2DS: una pantalla ensamblada para que equivalga a la del 3DS, misma capacidad para reproducir software y exactamente los mismos servicios. Su única diferencia es el diseño, una batería ligeramente más durable, la ausencia de 3D y de un estéreo si no utilizas audífonos. Todo lo demás es idéntico: acceso a la eShop, sensores internos, pantalla táctil y configuración de botones. Más que un rediseño, la consola está diseñada para convivir con el resto de la gama de productos. La estrategia anterior de Nintendo consistía en reemplazar cada modelo con uno nuevo: el Game Boy Advance con el Game Boy SP y, finalmente, con el Game Boy Micro; el Nintendo DS con el Nintendo DS Lite y luego del DSi, etcétera.

El 2DS no es un nuevo sistema, es un rediseño complementario
El 2DS no es un nuevo sistema, es un rediseño complementario

El nuevo movimiento es brillante y parece calcado de otros sectores tecnológicos, como los celulares o las tablets: distintos modelos del mismo producto para apuntar a varios mercados. Tal vez no tenga mucho sentido en el contexto del mercado latinoamericano; sin embargo, claramente está dirigido al público infantil de Estados Unidos y otras regiones del mundo. Su precio reducido es mucho más amigable con el bolsillo de un padre de familia y la ausencia de 3D evita que sea necesario configurar el aparato para evitar su uso en menores de 7 años. Las funciones extra tal vez no tienen sentido para un adulto que tiene un teléfono inteligente; sin embargo, para muchos niños un Nintendo 3DS es su único dispositivo electrónico. Por ejemplo, en mi reciente visita a Alemania, por motivo de gamescom, vi cómo en un museo un niño tomaba fotos con su 3DS XL mientras la familia utilizaba sus teléfonos inteligentes. Ése es el mercado del 2DS: mucho más barato que cualquier tablet o teléfono inteligente y con una librería de juegos de un rango variado de precios. El 2DS es el as bajo la manga de Nintendo. Es un rediseño que nadie esperaba, pero que la compañía necesitaba desesperadamente. Su diseño y tamaño es lo de menos. Si te parece horrible e innecesario, felicidades, el producto no está dirigido a ti (aunque seguramente a un niño le gustará su forma, pues fue diseñado para atraerlo).

Hoy recibimos una derrota y una victoria. Nos obsequiaron una lección de victoria y derrota. La economía capitalista supone siempre la crisis. Nintendo está en crisis, pero eso no significa que la compañía esté vencida. Todo lo contrario: tomó medidas que prácticamente le garantizan una temporada navideña exitosa, en fuerte contraste con las consolas de siguiente generación, que sufren de una librería exigua y altísimos precios de entrada.

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