¿Por qué jugamos?

El combustible que nos lleva a tomar el control


Cuando se comparte un gusto como los videojuegos con una comunidad durante varios años, es fácil asumir que todos quienes la conforman tienen una visión unificada del entretenimiento electrónico. Pero basta con detenerse unos instantes para darse cuenta de que el gamer es todo, menos homogéneo.

Efectivamente, el entretenimiento es la meta directa que persigue, pero para llegar a ella hace escala en diversos elementos que terminan por moldear su perfil como entusiasta de este tipo de pasatiempo. En algunos casos, el juego sirve solamente como ámbito competitivo, mientras que en otros hace las veces de lienzo creativo y en unos más, vale por su rol narrativo.

Contrario a lo que pensábamos, el videojuego dice algo muy diferente a cada persona. Ese combustible que hace que regresemos cada noche a tomar el control varía (no, no son unos Doritos y Red Bull nada más) y tras analizar numerosos testimonios, esbozamos una categorización del jugador por sus motivaciones, sabedores de que afuera existe un mundo aún más amplio conformado por cualquier cantidad de híbridos.

La competencia

"Pasar noches enteras repitiendo acciones básicas para dominarlas; perder 10 partidas seguidas sin llegar a frustrarme y repasar con cuidado cada uno de mis errores para estar más consciente de lo que me hace perder; todo esto culmina en una victoria. El hecho de poder ver claramente un progreso individual como jugador, es lo que más me apasiona en los videojuegos. En pocas palabras, me gusta ganar." —Luis Sánchez (Quake)

El apetito por superar al otro, sea ese "otro" una persona o una inteligencia artificial, es uno de los motivadores más antiguos y perdurables, pues antes de que un título contara con la capacidad de conmover (como The Last of Us) o satirizar ideologías (como BioShock: Infinite), sólo podía desafiar al usuario con la tarea de sobrevivir, ya fuera rebotando un pixel virtual de un lado a otro o escapando de fantasmas de 8-bits, y el auge de Call of Duty, League of Legends o Halo, demuestra que esto sigue vigente. Nos gusta aplicar el teabag a alguien real, de otro modo nos sentiríamos estúpidos.

La presencia de una amenaza, por primitiva que sea su forma, imprime una dosis de urgencia a la experiencia de jugar, que se traduce en intensa satisfacción cuando se tiene éxito o frustración, cuando se fracasa. La cuestión es que todos buscamos la sensación gratificante y por eso volvemos una y otra y otra vez.

Para ser claros, la competencia es el camino más directo a una emoción, y en el caso del videojuego, se puede lograr dicho efecto sin hacerse daño como en un deporte de contacto o un enfrentamiento bélico. Es decir, se obtiene la parte excitante del riesgo, sin efectos adversos, porque cuando explota una granada en Battlefield, tus peluches están a salvo... por ahora.

"Este estado emocional conduce a una experiencia eufórica de disfrute y a un incremento en la motivación para continuar el proceso de juego y enfrentar la siguiente situación de juego.", señala Peter Vorderer, en Explaining The Enjoyment Of Playing Video Games: The Role Of Competition. Se trata de una mezcla de libertad para elegir opciones —como loadouts en un título de disparos, rutas diferentes en uno de acción, clases en un título de rol o alineaciones en uno de deportes— con la necesidad imperante de aplicarlas para sobrevivir, porque perder es morir.

El auge de los eSports, especialmente en el caso de League of Legends, muestra lo importante que es la competencia en los videojuegos
El auge de los eSports, especialmente en el caso de League of Legends, muestra lo importante que es la competencia en los videojuegos

La inmersión

"La inmersión que experimento gracias a un juego es lo que da vida a los personajes en mi mente... y cuando existen errores o imperfecciones en el juego simplemente lo veo como un dato curioso, algo que me hace recordar donde estoy sentado... XD." —MaKyuzo

La inmersión es uno de los referentes más comunes cuando se le pregunta a un gamer por qué juega, y con ello suele referirse a la ilusión creada por el título de que se está dentro de ese mundo, efecto que los psicólogos definen como "presencia espacial", y el cual se rompe cuando tu mamá te manda por la leche.

La sensación de presencia espacial no es otra cosa que la sensación de estar al interior de un universo virtual, lograda a partir de una serie de estímulos que llegan por varios canales y que, en su conjunto, hacen creer al jugador, ya sea de manera consciente o subconsciente, que se encuentra en una realidad alternativa, aunque en la práctica esté frente a una computadora en el café Internet de su escuela. Para ello hace falta, en primer lugar, que el mundo ficticio capte la atención de la persona para facilitar el bombardeo de elementos que terminan por conformar la ilusión. Después viene la consistencia, porque a nadie le gustaría ver un automóvil de carreras en un juego de baloncesto... creemos.

Pongamos un ejemplo. Skyrim plantea una rica historia medieval con elementos de fantasía y dragones que, de antemano, resulta atractiva; luego Bethesda añade elementos visuales como castillos, montañas y comunidades habitadas por gente artificial verosímil; a eso agrega música con coros imponentes y audio ambiental que corresponde con el de un espacio natural abierto como el de la provincia de Skyrim, además hay cuantiosos elementos de folclor y una mitología. Al absorber todo esto, el jugador queda inmerso o, en términos psicológicos, es capaz de creer lo que sus sentidos consumen y, mejor aún, verse dentro de esa historia, ¿pero qué sucede si de pronto aparece el Capitán Price de Call of Duty o Mario? La inmersión se rompe y la experiencia termina.

Buena parte de los valores de producción implícitos en la concepción de un videojuego son primordiales para la inmersión, incluyendo gráficos de vanguardia, buenas actuaciones de voz y controles sólidos, porque de omitirse, estos cabos sueltos nos llevan a recordar que estamos en un espacio irreal. Gracias al arribo de artilugios como Oculus Rift, este combustible gamer seguramente recibirá un impulso sustancial, al igual que el punto que veremos a continuación.

Esos pequeños detalles a los que Rockstar pone atención en sus juegos son los que más se valoran para efectos de inmersión
Esos pequeños detalles a los que Rockstar pone atención en sus juegos son los que más se valoran para efectos de inmersión

Roles

"Es lo principal de un RPG y por lo cual nos quedamos clavados jugando, desde cómo lo creas, qué le pones o quitas para empezar, cómo lo entrenas o evolucionas, todo el equipamiento que llegas a obtener y los múltiples quests." —3fRA09

De la mano de la inmersión viene el hecho de asumir roles o involucrarnos en una experiencia de vida simulada donde cumplimos una función de fantasía que va más allá de lo cotidiano y que ha sido documentado por estudios como The Development of Video Game Enjoyment in a Role Playing Game y se considera fundamental para disfrutar un juego de rol.

Nosotros diríamos que incluso funciona como combustible en casi todos los géneros, puesto que creer, gracias a la inmersión, que estamos en una aventura en la cual somos los héroes, es una sensación que no se tiene en el día a día, a menos que saltemos a las vías del Metro a rescatar un niño.

Se trata, efectivamente, de la noción de que estar en un mundo aparte, pero no sólo eso, sino de cumplir una función en él y conferir al personaje central nuestro aspecto o el que elijamos, contribuye a una ilusión más fuerte. De hecho, el lazo entre el rol y el videojuego podría trascender el mundo de lo interactivo, para pasar al real de acuerdo con estudios recientes.

Así las cosas, este tipo de entretenimiento nos permite regresar del trabajo rutinario y ordinario, y convertirnos en algo más, desde un soldado en una batalla hasta estrella de rock, explorador sin límites, agente secreto, futbolista y más. Ésa es la premisa de filmes como el Vengador del Futuro... la posibilidad de ser algo más. Quizá exista quien encuentre esto triste o evasivo, pero la verdad, es simplemente divertido. A los gamers nos gusta nuestra vida y gracias a los videojuegos podemos vivir muchas en una sola.

La selección de un rol en el caso de los RPG afecta directamente las mecánicas de juego
La selección de un rol en el caso de los RPG afecta directamente las mecánicas de juego

La interacción

"La razón por la que juego es construir un mundo o una experiencia a mi voluntad. La construcción no tiene que ser necesariamente una ciudad o un vehículo, cosas pequeñas como la creación de un personaje que se asemeje a mí pueden mantenerme entretenido por horas. Lograr que algo que se parece a mí, actúe dentro del juego, me llena de satisfacción lo mismo al construir mi casa o modificar mi auto." —Guillermo Navarrete (Guaripolo)

La capacidad de afectar un mundo virtual a nuestro gusto es otro combustible y también tiene fundamento científico/académico. A juzgar por un estudio publicado en el diario de Ciberpsicología y Conducta en 2007, la interactividad apela a nuestra necesidad de impactar en nuestro entorno para sobrevivir. También es algo relativamente primitivo, pero que brinda a la mente una sensación de seguridad y satisfacción o, puesto de otra manera, de placer.

La investigación, conducida por 3 doctores en psicología (Christoph Klimmt, Tilo Hartmann y Andreas Frey) invitó a 500 sujetos a jugar un título simple donde debían golpear una pelota de tenis con una raqueta situada en la base de la pantalla, para destruir ladrillos en la parte superior. Había 3 versiones: estándar, con interactividad reducida y con menor control. En la segunda, la eficiencia de la raqueta disminuía calculadamente, mientras que en la tercera, la bola iba muy rápido.

Al final, los resultados mostraron una reducción considerable en el índice de disfrute cuando la interacción se veía afectada, aunque de manera menos pronunciada cuando se trataba de control. Es decir, sentir que tenemos influencia sobre algo nos produce satisfacción y para muestra está Minecraft, un éxito de la última generación y cuyo valor radica precisamente en ofrecer una cantidad de interactividad inusual, donde hasta la tierra sobre la que se ubica el personaje es susceptible a cambios. Lo mismo podría aplicar a The Walking Dead, aunque desde una perspectiva modificada; el título tuvo gran aceptación, entre otras cosas, porque los actos del jugador impactaban el desenvolvimiento de la historia.

La capacidad de modificar el mundo de Minecraft casi por completo es uno de sus principales atractivos
La capacidad de modificar el mundo de Minecraft casi por completo es uno de sus principales atractivos

Lo social

"Recientemente vinieron unos primos a jugar y es divertido que el que controla la cámara puede hacer o deshacer en el juego, honestamente tenía tiempo que no me reía frente al televisor como lo hice aquella noche, creo que con el online la experiencia sí sería totalmente distinta a la de modo local." —DarckKnight

Pese a que durante mucho tiempo ha cargado con el estigma de ser una actividad enajenante y solitaria, la práctica del videojuego es hoy, más que nunca, un hecho social (ya sea en línea o local). Muestra de ello es la insistencia, por parte de Sony y Microsoft, de mantener las consolas conectadas, y existen varios trabajos académicos que respaldan la noción comúnmente aceptada de que compartir la experiencia con amigos la hace más divertida y motiva a repetirla.

Documentos como Social Interactions in Massively Multiplayer Online Role-Playing Gamers sugieren que la naturaleza social de títulos de rol en línea aumenta su disfrute de manera exponencial, pues permite explorar diferentes aspectos de la identidad propia en un ambiente protegido por el anonimato relativo. Por otro lado, eso también se presta a admitir la presencia de gente que sólo quiere fastidiar, como en Call of Duty; sin embargo, si dejamos eso de lado, es divertido conformar una personalidad alterna en un mundo donde somos guerreros, valerosos soldados, futbolistas de clase mundial o exploradores en la misma aventura, pero hace falta que alguien más lo reconozca.

Aunque relegado, el multiplayer local también es tremendamente divertido y el estudio llamado Shared Fun Is Doubled Fun: Player Enjoyment as a Function of Social Setting, demuestra que compartir el mismo espacio puede ser una gran motivación, pues al estar físicamente presentes, los jugadores tienen la percepción de más desafío, y en consecuencia, la satisfacción al ganar y la frustración al perder se intensifica, lo mismo que la comunicación y la confianza. Es esto a lo que se refiere DarckKnight en su cita inicial y es precisamente a lo que, a menudo, apela Nintendo… qué sería de Mario Kart o de Smash Bros. si no pudieran jugarse en el mismo lugar donde están los amigos.

Nos encanta jugar en línea y eso es social también, pero hacerlo en el mismo espacio físico es algo que extrañamos, pues todavía recordamos el desencanto al descubrir que el multiplayer de Need for Speed: Most Wanted para Xbox 360 y PlayStation 3 sólo podía disfrutarse en línea.

Nintendo ha hecho de lo social, su estandarte y vaya que se extraña en otras consolas
Nintendo ha hecho de lo social, su estandarte y vaya que se extraña en otras consolas

Estos son sólo unos elementos importantes en la motivación detrás de nuestras ganas o nuestra necesidad de jugar, pero sabemos que hay quienes disfrutan el entretenimiento interactivo por una mezcla de todos o por otros, como la exploración o la música. Personalmente, disfruto de jugar porque me da la oportunidad de vivir diferentes vidas en un solo momento y únicamente con tener un control entre las manos, pero también aprecio la competencia y la exploración.

En momentos en los que la industria se encuentra tan polarizada por ideologías de negocios, valdría la pena recordar que todo lo antes expuesto nos une como jugadores porque, al final del día, sin importar cuál sea nuestra motivación, amamos los videojuegos.

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