Una dosis extra de realidad

Juguetes y dispositivos de realidad aumentada

Por Javier Raya El 1 de marzo a las 17:31

Con respecto a los videojuegos, solemos escuchar los términos “realidad virtual” como una muletilla o frase hecha. La implicación de esta expresión es que existe una realidad “objetiva”, de objetos físicos y situaciones claramente diferenciables, que se opone a otra realidad, una de “mentiras” o si prefiere, de ficciones, donde esa realidad dura y diferenciable queda en suspenso. Pero podemos pensar también que, de cierto modo, toda realidad es virtual: lo virtual no es solamente lo electrónico, sino que indica un modo de relacionarnos con una situación dada.

Los juegos de realidad aumentada tienen lugar precisamente en ese punto intermedio entre lo que llamamos anteriormente “realidad objetiva” y la “realidad” de los videojuegos. Si definimos lo real como una serie de reglas que determinan cursos de acción, el que Rayman caiga a un pozo de pirañas es un hecho perfectamente real. Pero, ¿qué pasa cuando un dispositivo como el 3DS proyecta un Squirtle sobre la mesa de nuestra habitación? Estamos en un pequeño embrollo filosófico, porque Squirtle es un personaje de una realidad virtual, electrónica, y nuestra mesa es un objeto de la realidad objetiva. Al encontrarse a través del Pokédex, ambas realidades se ponen mano a mano sin cancelarse, creando un nuevo espacio de juego que puede tener interesantes perspectivas.

Realidad virtual e información virtual

La explicación más sencilla para entender la realidad aumentada debe partir de diferenciar realidad virtual e información virtual. La realidad virtual funciona como cualquier programa de computadora, con comandos, acciones, elecciones y resultados; un juego es una realidad virtual no por su semejanza o diferencia con la realidad “real”, sino porque es un entorno operado por sus propias reglas. Los objetos y procesos de esa realidad virtual son información virtual. En ese sentido, un personaje, Drake de UNCHARTED, por ejemplo, es un cúmulo de información virtual, al igual que el avión que se estrella, el desierto y todas las balas que dispara. Un juego funciona como realidad virtual porque sigue sus propias reglas, y a menos que seamos nosotros quienes programemos sus instrucciones, no podremos romper esas normas. Siguiendo el ejemplo de Drake, el personaje está programado según cierta información virtual para morir cuando cae de una superficie muy elevada. Esa es una regla, y el nivel de realismo de los videojuegos suele discutirse según lo parecidas que sean las reglas de las realidades virtuales con las del mundo real: nosotros también moriremos, o al menos nos daremos un golpe doloroso si caemos de un lugar muy alto.

La realidad aumentada es aquella tecnología que permite mezclar objetos virtuales con un ambiente o interfaz real. Esta tecnología aporta la posibilidad de ver información virtual a través de información física: ver un Pokémon animado a través de un 3DS físico. Digamos que la diferencia clave entre realidad virtual y realidad aumentada es que la primera sustituye un esquema de reglas por otro, mientras que la segunda sobrepone ambos esquemas de reglas. ¿Suena complejo? Es lo que hacemos todo el tiempo cuando tomamos una foto con nuestro smartphone a un marcador de un anuncio publicitario, el cuál abre el navegador y nos muestra un trailer de una película o un comercial. Tal vez algunos ejemplos clarifiquen un poco el panorama.

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