J-Level #80: verano con Capcom

La compañía de Street Fighter planea un evento caluroso en Japón

Por Densho El 25 de junio a las 11:06

Una mujer en la prefectura de Tottori se sorprendió al ver cómo unos cuervos atacaban a un cachorrito. Intervino en el abuso, ahuyentó a los cuervos y rescató al cachorrito, adoptándolo. Pero, para su sorpresa, no era un canino. Ella lo cuidó y alimento para que se recuperara, pero empezó a notar cosas raras en él, hasta que se asustó, pensando que se trataba del cachorro de un oso, ya que en Tottori se han vuelto habituales los encuentros con osos; además, el pequeñín tenía unas garrotas. Ella buscó ayuda y algunos reporteros que se enteraron de la situación, le tomaron fotografías al animal y se las enviaron a un zootecnista, quien, aunque al principio no sabía exactamente de qué animal se trataba, al final aseguró que era un tanuki, guiándose por el pelaje oscuro debajo de sus ojos. Cuando la mujer se enteró de que no se trataba de un oso sino de un tanuki, se tranquilizó. Debido a que no es legal tener como mascotas a animales salvajes, ella planea devolver al tanukito a su hábitat natural.

Hace algunos meses, Japan Times reportó la creación de unos violines hechos con escombros reunidos en la prefectura de Iwate después de la destrucción causada por el tsunami de marzo de 2011. Pues esto es parte de un proyecto llamado The Bond Made of a Thousand Tones, o séase, 'el lazo creado por mil tonos', y el objetivo es que mil músicos puedan ofrecer conciertos con alguno de estos violines dentro de Japón y en el extranjero.

Este proyecto fue concebido por Muneyuki Nakazawa, un veterano diseñador y restaurador de violines, quien espera que en realidad mil músicos se interesen en participar en el proyecto, que se espera dure al menos diez años. Desde mediados de abril, músicos de Estados Unidos, Australia, Inglaterra, Alemania y Canadá han solicitado ser parte del proyecto. La cantidad de instrumentos e intérpretes no es al azar. En Japón, 'mil' es sinónimo de eternidad. Por ejemplo, cuando una persona se enferma y está convaleciente en el hospital, es costumbre que le hagan llegar mil grullas hechas de origami, que representan una eternidad de salud. La idea de los mil violines hechos con escombros del tsunami es un símbolo de unión eterna. La presentación de uno de estos violines ya se llevó a cabo en París y se espera que el proyecto comience formalmente el 20 de julio en Japón, donde los primeros 300 músicos tendrán la oportunidad de tocar uno de estos violines. Si estás interesado en participar en el proyecto, puedes ir a esta página.

Y vámonos con una foto de un héroe canino. Los diarios Yomiuri y Asahi reportan que el Museo de costumbres y literatura de Shirane, en Shibuya, está exhibiendo la última foto conocida de Hachiko, el perro más famoso de Japón. Hachi, como también se le conoce, esperaba en la estación de Shibuya todos los días a su amo, Hidesaburo Ueno, un profesor de agricultura de la Universidad de Tokio. El profesor se iba a trabajar, el perro lo esperaba y al volver, se iban juntos a casa. Un día, el profesor no volvió, pues falleció; sin embargo, Hachi siguió esperándolo todos los días en la estación, hasta que también murió. Cuando la gente se dio cuenta de que el perro iba todos los días sin falta, se descubrió la historia y fue publicada por el diario Asahi a principios de la década de 1930. El 8 de marzo de 1935, Hachi murió en la estación y el personal lo llevó al guardarropa, que era su lugar favorito, y ahí fue tomada la fotografía que al día siguiente fue publicada por el periódico Yamato. Y ahora la exhiben en ese museo. Los fans de la película Hachi: A Dog's Tale (Hallström, 2009), estelarizada por Richard Gere, estarán muy interesados en ir a ver la fotografía, aunque antes de que lo hagan, les recomiendo buscar y ver primero Hachiko Monogatari (Koyama, 1987), la película japonesa en la que se basó la americana.

終わり

(Owari, o séase, fin)

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