Bueno, pues como ya mencionaron varios carnales antes, es una película buena, entretenida, una excelente demostración de las nuevas tecnologías de proyección cinematográfica y punto.
Sin embargo, no la volvería a ver en el cine simplemente porque carece de la grandiosidad de la trilogía original, inclusive al compararla con La Comunidad del Anillo, que a mi gusto es la más "lenta" de las tres. Pero es justo aclarar que no se trata de un error de Peter Jackson, quien al contrario, hizo un magnífico trabajo en la adaptación y logró integrar perfectamente la precuela en su universo fílmico (si, incluyendo las escenas extras y la "innecesaria" aparición de Frodo). La cuestión radica en que El Hobbit, como obra primigenia de Tolkien, fue ideada originalmente como un cuento de aventuras para niños y esa es su esencia, por lo que jamás será una historia tan épica, universal e impactante como lo fue la trilogía de El Señor de los Anillos, y ese detalle le pasa su factura a la movie, sobre todo, porque siempre la tasaremos comparándola con sus predecesoras. Que después se haya convertido en la piedra angular de ese universo, bueno, es otra historia.
Ahora, dos cosas de la producción que de plano, no me gustaron. Primera, como también ya señalaron algunos antes que yo, la película en ocasiones se siente innecesariamente extendida, como por ejemplo, en el caso de las escenas de las canciones. En el libro funcionan y le dan un toque juglaresco medieval muy chido a la historia, pero en la peli se sienten metidas a webo, al más puro estilo de los números musicales de Disney. Y no vale sacar el pretexto de que fue por guardar "fidelidad" con la fuente original, pues recordemos que en las tres novelas de El Señor de los Anillos también hay un chingo de canciones, y no por eso (gracias a Eru) Jackson las puso en sus películas.
Segunda, siento que Jackson cometió (aunque en muuuucha menor magnitud) el mismo pecado que el gordo George Lucas en sus precuelas: uso excesivo de CGI. Por ejemplo, en la trilogía original se usaron actores disfrazados de orcos y uruk hais, con ese impactante maquillaje y la utilería tan chingona que caracterizó a la saga, lo que los volvía creíbles y, sobre todo, amenazantes, dándole mucho dramatismo a la secuencias donde aparecían. En El Hobbit, ni por un momento me sentí intimidado por Azog y sus orcos ni por el Rey Trasgo, porque sencillamente nunca pude pasar por alto que se trataba de caricaturas animadas en 3D. No digo que los efectos sean malos, al contrario, sino que faltó ese toque "artesanal" que volvía tan especiales y épicas las primeras películas.
Y una última curiosidad. La neta, sentí muy gacho ver lo implacable y despiadado que es el tiempo al ver que estos 11 años han dejado huellas muy profundas en Sir Ian McKellen, Christopher Lee y Cate Blanchett. Al verlos juntos en la escena del Concilio Blanco, no me quedó más que decir "chale..."