Más de mi vida gamer y los juegos de baile.

Por Kingcool | Hace 1 año
En el capítulo anterior (siempre quisé empezar como serie gringa un escrito jeje) escribí un poco de mi vida gamer, de mis andadas con las consolas y las LAN partys; pero también hubo otra etapa donde disfruté como niño del espíritu competitivo y llegué a obsesionarme por subir mi nivel: los juegos de baile.

Mi primer acercamiento a ellos fue con Dance Dance Revolution. Un buen día deambulaba por una de las tantas plazas que nos ofrece el DF y alrededores, cuando ví que en un local había una máquina enorme y aparatosa que emanaba música a decibeles elevados (a veces hasta yo mismo me impresiono de lo que escribo jajaja), y me acerqué a ver que había alguien “bailando” sobre de ella y tenía público al que impresionar.

La verdad no recuerdo que versión de las muchas que había de DDR era, pero me llamo la atención una canción en especial, su ritmo era pegajoso y me gustó, así que después investigué un poquito y supe que se llamaba “Captain Jack” y con un poquito más de investigación me entere que ese juego era posible jugarlo en PSX comprando un tapete. Poco después me compré mi juego y mi tapete y me dispuse a “bailar”.


Auténtico tapete Hyper-Resbaloso de DDR.



Yo como bailarín solo tengo 2 problemas: el primero es mi pie izquierdo, el segundo mi pie derecho; así que parecía que estaba matando cucarachas sobre de una cama con clavos. Sobra decir que aprender me costó mucho tiempo, esfuerzo, ridículos, unas cuantas caídas (malditos tapetes eran muy resbalosos) y demasiadas frustraciones, pero con todo y eso medianamente podía acabar las canciones sin que me abucheara el público virtual del juego.

Poco después me dispuse a buscar una máquina para practicar mis recien aprendidas habilidades, pero me encontre con que las DDR estaban en peligro de extinción gracias a una máquina que estaba causando furor en aquel entonces; no hablo de otra más que de Pump It Up.

“Pump it Up”, “PIU”o “La Pomp”, era en ese tiempo lo “inn”, así que yo me dije a mi mismo ¡Bah!¿Cuanta diferencia puede haber por una flechita más?¡Debe ser lo mismo!, y me dispuse a jugar “Beethoven Virus” en “Normal” para calentar.

¿Qué pasó? ¡Fail total!, por más que intentaba no lograba darle a las malditas flechas, tenía que jugar “de lado” porque venía de otro sistema y no me hallé en toda la canción, ¿el resultado? Una flamante “F” al final de la canción, por fortuna no había nadie presenciando mi completo fracaso y después de meditar un poco ingresé otras tres monedas para intentarlo de nuevo.

A partir de ahí empecé a jugar más regularmente, poco a poco subía mi nivel (a la vez que bajaba unos cuantos kilos) y empecé a conocer gente que le gustaba también el “baile” virtual (entrecomillo baile porque reconozcámoslo, jugar juegos de baile no es bailar), poco a poco Pump It Up se convirtió en una de mis cosas favoritas, jugaba seguido, coleccionaba las canciones para escucharlas en mi casa, canciones como "We Are", "Starian", "Beethoven Virus", "Can Can" o "Winter" eran de mis favoritas, con el tiempo empezaron los piques, las retas, y luego la curva de aprendizaje la empecé a recorrer con mucha rapidez al grado de que la dificultad “Crazy” ya no era un reto muy difícil, las versiones “Extra”, “Premiere” “Prex”, “Prex 2” y “Prex 3” ya se quedaban cortas... hasta que llegó la versión “Exceed”.

Exceed era la respuesta de Andamiro a las plegarias de unos cuantos que clamaban por más dificultad, la dificultad “Nightmare” ya había debutado en “Prex 3” pero hasta la Exceed realmente hacía honor a su nombre, a partir de aquí subir de nivel ya no era tan sencillo y llegar a sacar algo encima de “C” en “Dignity” era digno de elogios.

Poco a poco el espíritu competitivo florecía en mi otra vez, practicaba casi todos los días con tal de vencer a los demás y pasar las canciones más difíciles, llegó la versión “Exceed 2” la cual apara mí es el mejor juego de la saga y así siguió mi ritmo de evolución.

Después decidí inscribirme en un torneo pequeño de tan solo 8 jugadores, ¿el resultado?, me eliminaron en la “semifinal”, a pesar de tener un nivel mas o menos decente descubrí que había gente muy experimentada que tenía un nivel algo alejado del mío.


Así lucía un ambiente de torneo de PIU



Resulta que en ese torneo estaba ni más ni menos el que en un futuro iba a convertirse en el campeón mundial de Pump It Up, el mismísimo Wero me puso una arrastrada de mi tamaño y sin despeinarse, ¿frustrante?, tal vez un poco, pero yo había notado que ya no subía de nivel hacía un tiempo y me había quedado estancado, salieron más versiones de Pump It Up cada vez más exageradas en nivel y bueno, también en aquel entonces ya iba a la universidad así que poco a poco me alejé de ese mundo.

Y como todo tiene un principio y un fin, así es como pasé mi etapa de “dancer gamer”, la última vez que jugué fue en una maquina afuera de un cine al que fui hace unas semanas, aún soy capáz de pasar canciones en Crazy (solo algunas) pero mi condición física ya está algo maltrecha y ni por asomo puedo hacer lo que hacía a mis 20-22 años (ahora tengo 31), ahora pues solo me queda el recuerdo de esas maquinotas donde uno se subía a hacer desfiguros frente a la pantalla y al mismo tiempo hacías amigos (muéranse de envidia jugadores de Dance Central o Just Dance), y hasta aquí le paro con mis andanzas de mi vida gamer por ahora.

Hasta la próxima.
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