La época de oro de las arcadias 2.

Por Kingcool | Hace 1 año
En el capítulo anterior hablé de las reglas o mandamientos en las salas de arcadia, los nombres que le dábamos a las técnicas de los peleadores y las frases que usábamos cuando jugábamos; pues bien, esta vez les traigo la secuela.

Empecemos.

Ley de Iori


La distancia de un local de videojuegos a una secundaria es directamente proporcional a las ventas de la cooperativa e inversamente proporcional a la cantidad de pubertos en él.

Nunca faltaba el localito, tiendita, papeleria o farmacia que se encontraba a pocos metros de una secundaria que siempre tenía más ventaja aquel que se encontrara más cerca, aunque el otro tuviera la ultimísima version del “tekino”, “samurai shodoun” o “fatal fiuri”. Todo esto sucedía a costa de las bajas ventas de frutsis, pau paus y salsa con chicharrones (si, leyeron bien) que se vendían en la cooperativa escolar.


Esto era lo más cercano al paraíso


¿Irme en micro?¿para qué?


Utilizar transporte público era un lujo pudiendo usar ese dinero en cosas más productivas como decapitar a Liu Kang o matar a Orochi, ¡además si entreno lo suficiente en caminata quizás algún día seré marchista olímpico! ¿verdad?

Ok no.


Verlo pasar y no tener dinero para subirte =(


Trabajo en equipo... ¿hay máquinas cerca de tu casa?


Ir a trabajar en equipo 4 horas se traducía en.

Tiempo en la tarea escolar = 1 hora
Tiempo en las maquinitas = 6 horas

¡Heeeeeey espera!, ¡dijiste 4 horas!

Ups.

Si no había maquinitas cerca de la casa del anfitrión, un NES o Super NES podían suplir esa ausencia siempre y cuando tuviera Street Fighter II.

Hasta Bart vivió los años dorados


Te juro que se me perdieron las tortillas.


Todos los jugadores éramos como Mejía Barón (siempre nos guardábamos los cambios) y si el kilo de tortillas costaba 3 pesos hacíamos nuestra campaña del “redondeo” y donábamos 2 pesos a la causa maquinera, aunque conocí a unos que de plano aplicaban la de “un kilo de ayuda” y simplemente se clavaban toda la lana.

¿y ahora que le digo a mi mamá?


Oye, ¿me dejas este round?


La solidaridad es un valor único, ser caritativo con un compañero sin fichas era un deber que debíamos afrontar, así que cederle la palanca a alguien para matar a Blanka era un buen gesto; lo malo es que varios ya aplicaban la de “no vengo robándoles ni mucho menos ofendiéndolos” (bueno no tanto pero casi) y ya mendingaban rounds todos los días.

El siguiente espacio contiene anécdotas personales (mías de mí) del escritor de este post (osease yo):

Había un local muy cercano a mi casa donde las fichas costaban 50 centavos, trataba de comprar todas las que podía y solo me gastaba 2 o 3. Cerca de mi secundaria había un local grande donde costaban a $1.50 para las máquinas más nuevas (las demás eran de monedas de a $1) con la particularidad de que eran exactamente las mismas fichas, bueno, lo que hacía es bastante obvio y no requiere mucha explicación, además descubrí un exploit (jeje siempre quise usar ese término) en el mecanismo de recepción de monedas, donde con una rondana o laminilla de caja chalupa (iba en el taller de electricidad) obtenías un crédito en las máquinas de a peso, todo iba muy bien hasta el día en que fui descubierto y salí vetado de ahí =(

Una vez llegué a mi casa 2 horas y media después de que me mandaron por un kilo de huevo; sólo para darme cuenta y recordar que dejé olvidada la bolsa con los huevos arriba del mueble de la máquina. Al regresar corriendo descubrí con horror que ya no estaban, sobra decir que esa vez... hubo tabla.

No voy a seguir extendiéndome más porque hay muchísimo que platicar acerca de los buenos años en las arcadias, aunque me gustaría que los pocos que lleguen a leer este blog dejaran sus anécdotas, cosas curiosas o sus logros, estoy seguro que los que vivimos en esas épocas pasamos cosas muy similares que son buenas para compartir.

Hasta la próxima.

DLC


Anécdota extra:

Una vez me salí de unos XV años de una de mis primas (en donde yo fui chambelán) para irme a jugar, una hora después me fueron a buscar para ir a bailar el vals =(

Reseña del post:


Esta secuela no aporta mucho a la saga, usa el mismo motor redactor y recicla muchos elementos que ya habíamos leído, no tiene muy buen gameplay y carece de innovación, además de incluír un DLC forzado que no aporta mucho a la experiencia, la escencia del original se perdió.

Además no fue lanzado para Wii U porque el redactor dijo que no podía aprovechar bien el control.

Ahora si, fin.
|
« Anterior