¿Se están volviendo buenas las películas de videojuegos?

Por pbidault | Hace 1 año
Las adaptaciones en cine son muy comunes; novelas, obras de teatro, documentos históricos y hasta canciones han encontrado una versión en la pantalla grande, y los videojuegos no son la excepción; pero, a diferencia de otros medios, la gran mayoría resulta en pésimas películas. Al tratar de seducir a la comunidad gamer con una versión cinematográfica de algún juego popular, Hollywood se encuentra invariablemente con un muro de desaprobación. Sin embargo, la calidad de éstas producciones ha ido en aumento en tiempos recientes. ¿Viviremos para ver una buena película basada en un videojuego?

Lanzadas en la década de los noventa, “Mario Bros.”, “Double Dragon” y “Street Fighter” fueron las primeras películas totalmente basadas en videojuegos que llegaron al cine y fueron destruídas por fans y críticos por igual por sus historias insulsas y personajes tan bidimensionales como los de las consolas en los que estaban basados—eran ridículas. A 18 años de su lanzamiento, “Double Dragon” cuenta con calificación de 0% en Rotten Tomatoes, y es frecuentemente considerada como la peor película basada en un videojuego... aunque la competencia es feroz.

Al mismo tiempo que “Street Fighter” hacía una burla de la franquicia más importante de Capcom de la época, una película de animación japonesa, “Street Fighter II: The Animated Movie”, circulaba en VHS entre los fans y era considerada como la verdadera película “oficial” del popular juego de peleas. Ésta revelaba un problema de las producciones Hollywoodenses.

Con frecuencia, los videojuegos son considerados un medio para niños. Una y otra vez, Hollywood buscaba el interés infantil sin tomar en cuenta que, aquellos que habían jugado “Super Mario Bros.” y “Double Dragon” en el NES en los años ochenta, y “Street Fighter II” en el SNES y Genesis, ya estaban más creciditos en 1993. La ridícula acción y one-liners de “Double Dragon”, por ejemplo, son muy semejantes al estilo adquirido por “Teenage Mutant Ninja Turtles II: The Secret Of The Ooze” y “Teenage Mutant Ninja Turtles III” después de que la moralina sociedad norteamericana se quejara de la película original por su violencia y repetidas maldiciones, por el uso de la palabra “damn”.

“Street Fighter II: The Animated Movie” ignoraba esta moralidad excesiva y llenaba la pantalla con personajes complejos suministrando las madrinas que su sutil título sugiere.

Defendiendo un poco a Hollywood, adaptar un videojuego perteneciente a la era de los ocho y 16 bits no podía ser nada fácil. ¿Cómo contar una historia de hora y media basada en un personaje que corría de izquierda a derecha en la pantalla en busca de una princesa que nunca estaba allí? La próxima generación de consolas permitió a los programadores tener una narrativa más extensa. Solo y sin ayuda, “Final Fantasy VII” vendió incontables Playstations, haciendo de los videojuegos un medio más popular. Las escenas vividas por Cloud y compañía eran muy memorables%u2026 un ambicioso proyecto cinematográfico era el siguiente paso lógico.

“Final Fantasy: The Spirits Within” fue lanzada en el 2001. Producida por la desaparecida Square Pictures y distribuida por Columbia, tenía un casting digno de Hollywood: Ming-Na, Alec Baldwin, Donald Sutherland, James Woods, Steve Buscemi y Ving Rhames; además, era dirigida por el mismísimo Hironobu Sakaguchi—creador y director de todos los juegos de Final Fantasy hasta ese momento.

“Spirits Within” fue considerada un fracaso comercial por no generar lo que se esperaba en taquilla. A pesar de eso, había dado un paso importante para las películas basadas en videojuegos: ¡la crítica fue mezclada! Las historias ridículas y diálogos infantiles habían quedado en el pasado.

Hollywood ya buscaba la atención de un público más adulto, evidenciado por el giro hacia las películas de terror—aprovechando la creciente popularidad de este género—y el tremendo pecho prostético aplicado a Angelina Jolie en “Lara Croft: Tomb Raider”.

“Resident Evil” y “Resident Evil: Apocalypse” fueron otro fracaso crítico, pero los fans las recibieron con mayor aceptación. Por gusto o resignación, la franquicia de zombis de Capcom empezaba a dejar números positivos en taquilla.

Pasando por alto la terrible “Doom”, “Silent Hill”, lanzada unos años después, abordaba temas igual de perturbadores que el material original. La película de Christophe Gans trató temas como el asesinato, sectas religiosas de crueles prácticas, y hasta el abuso infantil. Quizás no es la mejor película de terror que existe—ni cerca—, pero seguro es una de las mejores películas de videojuegos que existe hasta ahora—o, por lo menos, la más aceptada.

“Resident Evil” ha visto tres películas más, transformándola en la primera franquicia de videojuegos que es exitosa en el cine, y todavía hay otras planeadas para ser llevadas a la pantalla grande, como un reboot de “Tomb Raider” (que probablemente coincidirá con el lanzamiento del videojuego), “Assassin's Creed” y el rumorado “Uncharted: Drake's Fortune”.

A un paso pangéico, las adaptaciones de videojuegos en cine parecen estar mejorando. Muchos realizadores contemporáneos crecieron con un mando de consolas en las manos—esperemos que les den la atención necesaria a las versiones cinematográficas de sus videojuegos favoritos, que también son los nuestros.