J-Level #67: Macross, la fortaleza superdimensional

La legendaria animación espacial cumple 30 años


No me gusta el anime. Y no tiene que ver con un análisis detallado o un juicio fundamentado; tiene que ver con dolor, despecho y rencor, lo que lo convierte, al final, en un amor profundamente apasionado que espera salir algún día de mi corazón. ¿Por qué esta dicotomía sentimental? Por culpa de Robotech. No recuerdo el año... habrá sido por finales de la década de 1980 cuando, todos los días, regresaba de la escuela a casa de mi abuelita a medio día y mientras me acomodaba para dizque hacer la tarea, encendía el televisor para ver un episodio más de "¡Robotech!" (pronúnciese con voz de anunciador heroico); apenas si tengo recuerdos de la trama, pero los personajes de la caricatura me contagiaban su ansiedad por saber el paradero del Rick Hunter, el héroe de los primeros episodios de la serie. Quizás el recuerdo más claro que tengo es del final de un episodio, donde anunciaban que el siguiente sería "el más grande capítulo de toda la historia", así que no tenía que perdérmelo; el episodio se llamaba 'Génesis' y los protagonistas peleaban en un ecosistema con dinosaurios creado por sus enemigos, los invid (o como se llamaran); aunque ese episodio en particular no me emocionó como esperaba, seguí viendo la caricatura hasta el final, cuando los héroes escapan de los malos gracias a que uno de ellos se disfraza de mujer y se sube a cantar a un escenario en una feria, para distraer a los perseguidores. Si mis recuerdos están distorsionados, no tiene importancia, pues mi infamia no se compara con la que después recibí de Robotech. Posteriormente pude ver la caricatura completa, con las tres diferentes generaciones de Robotech y, la verdad, me sentía un poco idiota por no entenderle mucho a la trama. Años más tarde, cuando empecé a consumir anime del importado (hay que recordar que a mediados de la década de 1990 uno sólo podía saber de anime hojeando los fancines en fotocopia que vendían en las convenciones o tiendas de cómics, y que sólo en lugares oscuros se podían conseguir VHS de mala calidad con lo más "reciente";), estaba al pendiente de lo fresco y en una de ésas tuve la oportunidad de ir a ver una proyección al Politécnico (de acá del norte de la Ciudad de México), donde dieron Macross Plus. Para entonces pensaba que Robotech y Macross eran la misma cosa pero, justo después de ver MP me surgieron dudas que los expertos, conocidos míos, no pudieron responder, lo que me llevó a averiguar por mis propios medios qué tenía que ver una con la otra, pues aparentemente eran dos cosas diferentes. En un mundo sin Internet, tardé meses en descubrir la verdad: Robotech era una adaptación estadounidense frankenstainesca, donde se mezclaban tres caricaturas diferentes (y que poco o nada tenían que ver entre ellas), con los episodios editados y los diálogos y las tramas alteradas para que pareciera que se trataba de una misma cosa. Mi corazón se rompió; los meses en que estuve obsesionado con Robotech me habían hecho idealizar la serie como lo más grande que le había pasado al mundo del anime, y de pronto todo se había derrumbado. Nunca iba a encontrar a Rick Hunter porque en realidad Rick Hunter nunca existió y en realidad se trataba de una adaptación torcida y romántica del héroe de Macross, Hikaru Ichijyo. La decepción del primer amor me hizo menospreciar y subestimar el anime importado porque "nunca sabremos si lo traen completo, editado o qué...". Ya en mi vida adulta, como tipejo ardido que espía el Facebook de la ex, averigué, ya con la ayuda de Internet, que entre la compañía americana Harmony Gold USA y Tatsunoko se habían encargado de fundir las tres series japonesas, Choujikuu Yousai Macross, Choujikuu Kidan Southern Cross y Kikou Souseiki MOSPEADA y que se tuvieron que juntar ya que Harmony había licenciado las tres series para su transmisión individual; sin embargo, el canal exigía al menos 65 episodios por serie para transmitir cinco a la semana durante trece semanas (y las series mencionadas tenían 35, 23 y 25 episodios respectivamente, dado que en Japón se transmitieron uno a la semana), por lo que las tres series tuvieron que empaquetarse (y algo similar ocurrió con Voltron). También supe que Macross, desde su aparición en 1982 en Japón hasta 2011, ha tenido tres series de televisión (The Super Dimension Fortress Macross, Macross 7 y Macross Frontier), cinco películas y seis miniseries originales para video, todas como precuelas, secuelas, complementos o historias alternas de las tres series originales). Toda la emoción de esta serie, que fue una de las pioneras, junto con Gundam, en explotar el género de ciencia ficción, exploración y guerra espaciales, trajes de combate, vehículos transformables y robots gigantes, me lo perdí por un berrinche. Pero no me cabe la menor duda de que una de las series que hizo que la gente de Occidente empezara a interesarse en la narrativa dramática y estupenda animación del anime japonés, fue Macross, a través de Robotech.

Noboru Ishiguro, director de The Super Dimension Fortress Macross
Noboru Ishiguro, director de The Super Dimension Fortress Macross

Macross fue creada por Shoji Kawamori; esta animación, que originalmente se iba a llamar Battle City Megaload y que iba a estrenarse en 1979 para aprovechar la moda de Gundam, se enfrentó a varios problemas de presupuesto y retrasos en su producción; incluso cuando se pensó que por fin habían logrado terminarla, el mensajero que llevaba los masters a la distribuidora perdió el material en el tren, lo que obligó a todo el personal de Artland, la productora, a buscarlo por los vagones, hasta que apareció. El director de la serie fue Noboru Ishiguro. Ishiguro nació el 24 de agosto de 1938 y en su infancia quedó fascinado con la historieta La nueva isla del tesoro de Osamu Tezuka, y a partir de ese momento, dedicó su vida al manga. En la preparatoria comenzó a considerar convertir su pasatiempo en profesión y en 1957 ingresó al Departamento de Ciencias y Artes Cinematográficas de la Universidad de Japón, donde aprovechaba cualquier distracción de sus maestros para realizar cortos animados extracurriculares con sus compañeros usando una cámara de 8mm; también formó una banda de música hawaiana, donde adquirió varios conocimientos teóricos musicales. Tardó siete años en graduarse y, en 1964, eligió el camino de la animación. Comenzó su carrera profesional en una división de Fuji TV, donde, después de algún tiempo de demostrar sus habilidades, terminó como supervisor de animación de Astro Boy. Cuando participó brevemente en el anime Zerosen Hayato, se encontró con Kenzo Masaoka, el 'Padre del Anime', quien le dio un texto con consejos e instrucciones para darle efecto de movimiento a las corrientes de agua; Ishiguro quedó tan conmovido que decidió continuar la labor de su mentor, buscando perfeccionar la animación de movimientos difíciles de representar en la naturaleza y, al final de su carrera, fue reconocido como el experto y gran maestro de la animación de efectos especiales, en particular de las olas, la lluvia y las explosiones. En el mundo de la animación, también era conocido como 'el único animador que sabe leer partituras musicales'; esta habilidad, adquirida en la Universidad, le permitió participar mucho más a nivel creativo en toda producción donde se involucró. Y, claro, también se daba su tiempo para dar cursos y consejos a los jóvenes animadores en el Instituto de Animación de Yoyogi. Sus grandes obras fueron Space Battleship Yamato, The Super Dimension Fortress Macross, The Super Dimension Century Orguss, Yōkai Ningen Bem, Megazone 23, Legend of the Galactic Heroes, Noozles, y Tytania. Noboru Ishiguro falleció a los 73 años, el 20 de marzo de 2012 en Kawasaki City, Japón, debido a una infección en los pulmones. Sé que usted no tuvo la culpa, Don Ishiguro, por mi amor-odio a Macross, Robotech y el anime, así que, por su gran legado, muchas gracias.

Gracias y hasta luego, Don Ishiguro
Gracias y hasta luego, Don Ishiguro

Ya habíamos hablado de la película Starship Troopers: Invasion, que será dirigida, nada más ni nada menos que por Shinji Aramiaki, quien, entre otras cosas, fue el creador de la serie Genesis Climber MOSPEADA, mencionada párrafos atrás con su nombre original en japonés y que fue adaptada como la tercera parte de Robotech: The New Generation. Sony Pictures, quien distribuirá esta continuación de la película de Paul Verhoeven basada en la obra de Robert A. Heinlein, por fin nos dejó ver un poco de lo que veremos en el verano de 2012. Y, diferente a lo que esperaba, será una animación CGI y no anime tradicional. He aquí el avance:

Y si pensar en Starship Troopers te sube la testosterona, lo siguiente te hará sangrar la nariz. La línea de lencería Hanky Panky acaba de obtener la licencia de Hello Kitty (¿qué sería de J-Level sin una nota de Hello Kitty?). Oh, sí. Ropa interior fina que podrían hacer que admitas públicamente tu pasión por la mascota de Sanrio.

Pícale al 2 para que veas ediciones especiales y más Macross.

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