Reportes señalan que un gamer de 21 años de Pattaya, Tailandia, se suicidó el sábado 19 de septiembre, después de tener una pelea con su padre. Al parecer, Tossawat Boonrod tenía conflictos familiares, ya que pasaba mucho tiempo con sus videojuegos, en lugar de apoyar en las tareas de la tienda familiar.
Cuando el padre de Tossawat, quien trabaja como policía, llegó a casa, encontró a su hijo jugando. Por esta razón, lo regañó y lo desafió a dejar los videojuegos o a dispararle. Sorprendentemente, el joven de 21 años tomó el arma de su padre y se disparó en la cabeza. Aunque los servicios médicos acudieron rápidamente a apoyar a Tossawat, el joven falleció en el hospital.
Para evitar que su esposo también se suicidara, la madre de Tossawat tomó el arma y la aventó por la ventana. Actualmente, la policía busca a la persona que recogió la pistola de las calles de Pattaya para continuar con la investigación de los hechos.
Desgraciadamente, ésta no es la primera ocasión en la que un jugador decide acabar con su vida por problemas similares. En 2014, un joven británico se suicidó después de gastar $700 USD en juegos de Xbox LIVE.