Durante una entrevista realizada por ScreenRant (vía PlayStation Lifestyle), Sam Lake, director creativo de Remedy Entertainment y creador de Max Payne, habló sobre lo que sucedió después de que Max Payne 2: The Fall of Max Payne y la razón por la que el estudio se alejó de la franquicia, lo que provocó ese largo periodo de 9 años que terminó con el debut de Max Payne 3. Al respecto, el creativo reveló que todo obedeció a motivos creativos pues el equipo consideró que con la segunda entrega finalizaría su relación con la franquicia: "después de que salió el primer juego, los derechos de propiedad intelectual se vendieron a Take-Two y Rockstar, y parte de ese acuerdo fue crear una secuela. Tomando eso en cuenta, fue una buena situación pues teníamos mucha pasión por Max Payne y fue genial crear otra entrega y tomar ideas de la primera, pero al mismo tiempo, comprendíamos que éste sería el último juego de Max Payne para nosotros y podríamos pasar por ese proceso emocional mientras trabajábamos en él, diciendo adiós. Desde la perspectiva de un creador, esa fue una muy buena manera de hacerlo".
Posteriormente, Lake reveló que durante el desarrollo de Max Payne 3, ya con la serie a cargo de Rockstar Games, el equipo creativo se acercó a los creadores originales de las 2 primeras entregas para pedir su opinión y sugerencias: "los chicos de Rockstar, Dan Houser y otros, se acercaron a nosotros en algún momento del proceso de desarrollo de Max Payne 3 y nos preguntaron si estábamos interesados en jugarlo y darles nuestra opinión, lo cual fue increíble y un gran gesto de su parte. Para mí, se veía como un juego de Rockstar y reflejaba su manera de ver las cosas en torno a esta idea, lo cual fue grandioso y pensé que era mucho mejor tomar ese camino que, tal vez, imitar lo que habíamos hecho".

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