Review

Destiny 2: Curse of Osiris

Quién iba a pensar que conocer al legendario Osiris iba a ser decepcionante

LEVELUP

5

Muy malo

PROS:

La porción nueva del raid que se incluye es muy disfrutable, lo mejor del paquete

Muchas de las armas, además de ser buenos aportes, dejaron actividades que le dieron vida de nuevo al juego

CONS:

Campaña corta y decepcionante

Hay ideas buenas detrás de generar mapas procedurales pero en este caso la ejecución es pobre y el resultado tedioso

La expansión no llegó a solucionar problemas de fondo en el endgame del juego

A pesar de una recepción mixta frente a su comunidad, el inicio de Destiny 2 entregó resultados positivos y un panorama que lucía prometedor el pasado mes de septiembre. A pesar de tomar decisiones controversiales como sus absurdos shaders de un solo uso, mejoras en la narrativa de su campaña y mundos más vivos que los de la primer entrega nos permitieron tener una experiencia disfrutable las primeras semanas.

Como jugador recurrente de Destiny, me tomó poco más de 120 horas llegar al punto en el que pude decir que completé todo el contenido inicial de Destiny 2: terminar la campaña con las tres clases y desarrollarlas por completo hasta el máximo nivel de potencia, ver la mayor parte de variantes para los asaltos en modo ocaso, terminar el raid una buena cantidad de veces, llegar al máximo del nivel con mi clan en la temporada 1 y hasta participar un par de veces en eventos como el rally de las facciones y el Estandarte de Hierro, eso sin contar muchísimas horas en los modos competitivos.

En ese punto llegó el momento de hacer una pausa y disfrutar del resto de juegos de la temporada más fuerte del año, me di cuenta cómo gradualmente Destiny 2 se apagó entre mis conocidos y mi lista de amigos recurrentes en el juego se redujo de más de una docena a un par como mucho.

No me pareció mal la cantidad de contenido ni las más de 120 horas que me dio la oleada inicial de Destiny 2, pero era claro que el juego estaba entrando en una crisis fuerte que debía atenderse cuanto antes. La esperanza de todos en mi clan era la llegada de la primera expansión, Maldición de Osiris y, desafortunadamente, nos dimos cuenta que ha sido quizá el paso más malo que ha tenido Destiny desde la llegada del primer juego. La expansión además de ser mediocre en sus contenidos parece que empeoró la crisis de la sequía por la que atravesaba el juego y, con toda razón, enfureció a gran parte de su comunidad ante la frustración de ver roto y fragmentado ese lugar especial al que pretendían regresar todos los días con un endgame de calidad.

Mediocres contenidos

Osiris es un de los personajes más misteriosos del universo de Destiny. Por mucho tiempo la comunidad especuló sobre su existencia en algún lugar del sistema solar o en alguna dimensión perdida de Mercurio pero no fue hasta esta expansión que pudimos conocer a uno de los guardianes más poderosos que han existido en persona.

La historia de Maldición de Osiris no es del todo mala pero está lejos de ser buena o relevante para la importancia que se supone tiene el personaje en quien se inspira. Pocas misiones de historia que acabas en un par de horas nos llevan a Mercurio donde los Vex tienen el poder de crear múltiples realidades que alteran el tiempo en un lugar conocido como el Bosque Infinito.

El juego cuenta con cutscenes de calidad, una gran dirección artística, un par de piezas de su soundtrack agradables y todos los grandes valores de producción que caracterizan al juego de Bungie. Desafortunadamente, la emoción acaba cuando nos damos cuenta que la nueva campaña se pasó de corta si la comparamos con otras expansiones similares del juego pasado y oportunidades como los asaltos para ofrecer mejores contenidos se desaprovecharon al reciclar contenidos de una forma descarada.

El nuevo espacio que tenemos por “explorar” en Mercurio parece una burla, es un pequeño círculo con un evento público único al centro y la entrada al Bosque Infinito, un experimento fallido de ofrecer contenidos frescos de forma permanente. Aunque Destiny ha tenido un muy buen diseño de sus mundos se optó por crear un espacio en el que se generan mapas de forma procedural, algo que suena bien sobre el papel pero por su poca variedad termina siendo una tediosa secuencia de pocas piezas que se acomodan de forma diferente cuando entras, pero terminan aburriendo a la segunda o tercer pasada.

Regresando al tema de los asaltos, las únicas dos propuestas “nuevas” no son más que el reciclaje de escenarios que se muestran en la corta campaña del juego y para probarlos debes tener mucha suerte pues el roto sistema de selección de asaltos de Destiny 2 no te deja elegir el que quieras y tienes que recurrir a la playlist que puede ponerte a jugar una y otra vez los mismos asaltos del juego base, incluso repetidos una y otra vez en la misma sesión de juego.

Objetivo cumplido: Los jugadores han regresado, aunque no sabemos por cuánto tiempo

Algo que debe reconocerse es que esta actualización le vino a dar un poco de vida al endgame de Destiny 2 y estamos seguros que muchos jugadores entusiastas que ya habían comprado el Season Pass o que sigan teniendo con quién jugar regresarán a visitar sus contenidos, a pesar de que no sean tan buenos como se hubiera esperado.

Después de que parte de la comunidad dejara el juego ante la ausencia de contenidos o un endgame poco motivante, por lo menos hay nuevas “tareas” por cumplir que te llevará un buen rato completar.

Un acierto palpable fue el añadido al raid, aunque no es suficiente para salvar la expansión
Un acierto palpable fue el añadido al raid, aunque no es suficiente para salvar la expansión

Entre los puntos positivos de la expansión tenemos el nuevo añadido al raid. Sus contenidos son breves y viven en el mismo espacio de Leviatán, el único raid completo que tiene Destiny 2 hasta la fecha, pero nos presenta varias secciones de platforming que tienen buen diseño y su encanto, además de un jefe que no dejará que un solo miembro de la escuadra se quede sin hacer su labor. Este segmento deja claro que Bungie ha aprendido con los años la manera de diseñar este tipo de actividades exquisitas para el amante del juego cooperativo; si juntas a tu equipo de seis amigos disfrutarán derrotar al nuevo jefe y el proceso de descubrimiento de las mecánicas que requiere gran coordinación entre los guardianes. No es un raid completo, pero tampoco es una misión que se sienta descuidada en sus mecánicas.

La actividad que más te tomará tiempo y la principal motivación por la que los mundos de Destiny 2 regresan a tener vida es la colecta de una serie de armas legendarias relacionadas con Osiris. Para obtenerlas tendrás que completar algunas misiones secundarias en Mercurio en modo heroico que suponen un reto decente si decides entrar al procedural Bosque Infinito en solitario. Una vez que lo has hecho, tendrás que colectar materiales que te dan como recompensa en los cofres o eventos públicos de cualquier planeta y esa es la principal razón por la que una vez más encontrarás una buena cantidad de guardianes en los espacios abiertos del juego. Este grinding no me parece la mejor manera en la que se podrían llenar los huecos del endgame de Destiny 2 pero al menos le deja a la comunidad una motivación para regresar pues varias de las recompensas son atractivas.

No sabemos cuántas horas en promedio le tomará a la comunidad agotar estos nuevos contenidos de Destiny 2, entre mis intentos de raid y la búsqueda de las armas de Osiris el juego me ha dado unas 15 horas y tengo mucho por hacer todavía, aunque no dudo que en cuanto complete ambas tareas vuelva la sequía de no tener mucho a qué regresar.

Me parece que eventos como el rally de facciones y el Estandarte de Hierro cambiaron para mal respecto a la manera en que funcionaban en Destiny 1 por la manera de distribuir sus recompensas. Tener este tipo de actividades con sabores agridulces no contribuye a que el endgame sea estable hasta que llegue la siguiente expansión o un Destiny 2.5 —como en su momento fue The Taken King para Destiny 1—que nos entregue nuevos contenidos.

Problemas graves que acrecentan la crisis

Hay quejas más profundas que afectan la situación actual de Destiny 2 y que ni siquiera tienen que ver con lo mediocre que ha sido esta expansión.

Se reaccionó ante el tema de la distribución irregular de experiencia que disminuyó la cantidad de engramas brillantes motivando así a la compra de microtransacciones que, afortunadamente, siguen siendo para artículos cosméticos. Aún así son manchas a la reputación del juego que para muchos serán difíciles de borrar.

Hay otros dos problemas recientes que podemos citar. El primero tuvo que ver con la llegada de una nueva arma excepcional que rompió por completo el multijugador competitivo un fin de semana y que se “solucionó” debilitándola casi por completo con un parche, prometiendo que se balanceará el próximo año.

Otro problema llegó con las partidas del modo caos del multijugador durante el evento de temporada que se está celebrando mientras se publica esta reseña; los hechiceros encontraron un bug para lanzar su súper habilidad de forma constante e ilimitada y ante esta situación Bungie no hizo más que notificar que son conscientes del problema pero que no se hará nada hasta el próximo año que el evento la Aurora haya terminado.

Hablando un poco del evento la Aurora me parece que sus actividades al menos son más ricas que la última edición del festival en Destiny 1 aunque se me hace un desperdicio y otro fuerte desacierto el que no se haya incluido el festival de carreras con colibríes que se venía celebrando desde hace dos años en esta época invernal.

Conclusiones

Es una lástima que lo que se veía como la esperanza en un juego con potencial de ofrecer muy buen endgame haya quedado como una expansión pobre y mediocre en sus contenidos. Su campaña es corta, su experimento procedural interesante pero a la larga tedioso y aburrido, sus nuevos asaltos un reciclaje desmedido de otras actividades de la expansión.

Puedo asegurarles que actividades como el raid y la cacería de las nuevas armas han generado cosas positivas en mi clan con buenas dosis de diversión y felicidad. Si siguen teniendo con quién compartir la experiencia seguro pasarán bien el rato por sus $20 dólares que pagaron.

Desafortunadamente, Maldición de Osiris tiene más elementos deficientes que aportes a un juego que necesita atención urgente para mantener a una comunidad que posiblemente viene confiando en Destiny desde el debut del proyecto hace más de tres años. El último stream de Bungie previo al lanzamiento de esta expansión fue cancelado por las quejas ante problemas fuertes del endgame del juego y la promesa es que se harán ajustes pertinentes para mejorar la experiencia en 2018.

Queda claro que esta expansión no fue lo que Destiny 2 necesitaba por lo que es recomendable sólo para los más fieles seguidores del juego de Bungie. Regresando a lo que comentaba casi al principio de la reseña, no puedo quejarme de las más de 120 horas que disfruté Destiny 2 antes de la expansión; lo mismo aplica para muchas de las horas invertidas en estos nuevos contenidos, pero todo eso tiene que ver más con las la experiencia social de compartir la experiencia pues por sí solo el juego tiene fuertes problemas que necesitan atenderse si la intención de Bungie y Activision es mantener a cautiva a su comunidad.

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