Metal Gear Rising: Revengeance - JetstreamXbox 360

El estilo de pelea de Jetstream no pudo contra la repetición de jefes

Por Pablo Luque El 12 de abril a las 17:26

Lo bueno

Nuevas mecánicas de juego. El bien logrado sistema de combate de Revengeance permanece intacto. Estilo de pelea de Sam totalmente diferente al de Raiden.

Lo malo

Uso de los mismos escenarios que vimos en la campaña de Raiden. La historia es un solo nivel que no dura más de 2 horas. No se narran las intenciones de Sam en la trama principal, como se había prometido. Todas las peleas con jefes fueron recicladas.

Algo que nos encantó cuando jugamos como Raiden en Metal Gear Rising: Revengeance, fue su entretenido sistema de combate y la posibilidad de cortar a voluntad prácticamente todo lo que nos rodeaba. Lo cierto es que lo corto de la historia y los pocos capítulos fueron insuficientes para disfrutar más tiempo esas características, así que, hasta cierto punto, agradecemos a Platinum Games que, como alternativa, nos ofrezca un DLC para continuar destazando enemigos a diestra y siniestra, mientras controlamos a un personaje diferente. Hablo nada más y nada menos que de Jetstream Sam.

Si jugaste la campaña de Revengeance, sabrás que Sam es uno de los enemigos, de hecho, es responsable de que Raiden tenga un nuevo cuerpo, pues exactamente al principio del juego tienen un encuentro donde lo deja gravemente herido. A lo largo de esa historia nunca supimos qué lo orilló a actuar de tal manera ni por qué apoyaba a la empresa contra la que Raiden combatía; y lejos de resolver ese misterio y el resto de los enigmas en torno a su persona, quienes terminaron el título estarán de acuerdo en que sólo surgieron más dudas.

La historia que vives sucede antes de la campaña protagonizada por Raiden e intenta explicarnos las razones de las acciones de Sam durante la misma, pero en realidad nunca lo consigue. La trama aclara cómo se unió a Desperado, pero jamás revela por qué; creemos necesario mencionarlo porque cuando Konami empezó a promocionar el DLC, aseguró que conoceríamos precisamente eso, y para cuando terminas el contenido, resulta que no supiste nada; terminas con más dudas y nunca logras conectarte con el personaje. Una verdadera lástima, porque Sam tiene el potencial para desarrollar una personalidad interesante.

Dejemos eso de lado y pasemos a las mecánicas de juego. Es un alivio saber que el estilo de combate de Sam es totalmente diferente al de Raiden, lo que ofrece una forma distinta de lidiar con los enemigos, pues los combos que puedes realizar responden diferente. El esquema de control es prácticamente el mismo en cuanto a combate, pero la manera en que ejecutas los golpes resulta en movimientos y animaciones únicas.

Sam también tiene 2 nuevas mecánicas que modifican la forma en que te desempeñas en combate. La primera es el air dash, que permite impulsarnos en el aire para realizar ataques; no suena como algo trascendental, pero cuando recuerdas que el juego carece de un sistema para bloquear y esquivar, la técnica es un práctico remplazo para eludir la ofensiva enemiga.

La segunda habilidad exclusiva de Jetstream son los taunts. Hasta ahora no recuerdo un juego en donde hacer una burla fuera en una técnica decisiva para ganar o perder un encuentro. Básicamente, lo que haces con este peculiar movimiento es provocar a tus adversarios, y como puedes imaginar, al enojarse atacan con más intensidad, lo que causa más daño y a la vez debilita sus defensas, así que es un arma de doble filo que debes usar con prudencia y sólo cuando creas que resulte conveniente.

Sumado a las nuevas mecánicas de juego y al excelente sistema de combate, Sam puede usar el modo Blade para mutilar a sus enemigos, y para recuperar energía, aprovechar el arte del Zan-Datsu. Es recomendable que siempre acabes con tus adversarios ejecutando ambas técnicas, pues las dificultades del DLC, en comparación con las de la campaña principal, aumentaron considerablemente. La fácil dejó de ser tan fácil, la media ya es complicada y difícil se comporta como el modo Revengeance, con un grado de dificultad excesivo. Por eso es indispensables que uses Zan Datsu cada vez que puedas, ya que los enemigos tienen una facilidad increíble para dejar por los suelos tu barra de vida.

Lo que es una verdadera lástima es que la historia no dure más de hora y media (tal vez más en dificultades altas). A eso agreguemos que está conformada por un solo nivel que no es más que una mezcla de algunos de los escenarios vistos en la campaña de Raiden. Si eso fuera insuficiente, los 3 jefes a vencer también pertenecen a esa historia, por lo que los enfrentamientos son peleas aburridas debido a que ya sabes qué esperar de ellos y de sus ataques.

Fuera de esto, la experiencia es básicamente la misma: las misiones VR se localizan en distintos lugares de la historia, con la diferencia de que deberás jugarlas en el momento que las encuentres; los items permanecen en cajas y en enemigos que de vez en cuando los sueltan, claro, siempre y cuando acabes con ellos. En cuanto al sigilo, se desvaneció casi por completo, pues ya no hay forma de hacer muertes silenciosas y son mínimos los escenarios que se prestan para llevarlo a cabo.

En conclusión, el problema principal de la campaña de Jetstream radica en su corta duración y en el reciclaje innecesario que Platinum Games realizó con los escenarios y los jefes. Honestamente, pareciera que el DLC fue implementado más por obligación que por el verdadero deseo de expandir y amenizar la experiencia de los fans. Pensamos que es una verdadera lástima que el gran trabajo que hicieron con las mecánicas de juego se desaproveche con un contenido que no está a la altura de la campaña de Raiden.

Mediocre
6.0
 

Ficha del Juego

Metal Gear Rising: Reven..

Xbox 360, PlayStation 3

por PlatinumGames

9 / Abril / 2013

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