Review

Pro Evolution Soccer 2018

Más real que nunca pero con los mismos defectos de siempre

LEVELUP

8

Bueno

PROS:

Retoque a los modelos de jugadores y a la paleta de color

Ciertos estadios son más auténticos

Dinámica de balón acelerada y consistente

Retoque de animaciones y ritmo de juego más realista

Nueva interfaz inyecta un poco de dinamismo a los modos de carrera

Modo cooperativo refresca la experiencia

Partidas de selección al azar son una forma ingeniosa y fresca de jugar partidos amistosos

CONS:

Estructura general avejentada y poco estimulante

Algunas animaciones causan problemas en los tiempos de respuesta

Algunas anomalías con los porteros

Revoltura de clubes falsos y reales afecta la inmersión y complica el fichaje de jugadores

Narraciones pobremente mezcladas y con escaso análisis

Pantallas de carga excesivas entre menús

Selección musical reducida y repetitiva

“La renovación más importante desde el cambio generacional”, es la tarjeta de presentación con la que Konami ha vendido Pro Evolution Soccer 2018 desde su tradicional anuncio hacia mediados de año. ¿Qué significa eso dentro de un género anual donde todos los juegos evolucionan sobre los cimientos tendidos a lo largo de décadas de progreso y para una serie a la cual cuesta trabajo hacer notorias sus mejoras? Eso es precisamente lo que trataré de aclarar en las siguientes líneas.

Primero, lo primero: la típica y necesaria descripción general para quienes estuvieron en coma durante 3 años y despertaron con apetito de saber qué ha pasado con el futbol virtual en vez de algo más suculento. PES 2018 permanece como una experiencia deportiva que pretende recrear el futbol desde varias de sus facetas pero con una filosofía más orientada hacia la simulación. Es una saga de tradición que lucha por reparar desde hace 4 años los estragos que precisamente dejó la migración entre la séptima y la octava generación de consolas.

El discurso mercadológico de Konami para este año pasa por numerosos incisos, pero los cambios más notorios para la audiencia cautiva de la serie serán, desde mi perspectiva, los que tienen que ver con presentación gráfica y ritmo de juego. Pro Evolution Soccer ya era superior en materia visual desde que se pasó a FOX Engine, peleando con NBA 2K por la supremacía absoluta en el género de deportes y este año no decepciona. Los modelos de los futbolistas recibieron un retoque importante que hace ver pálidos y algo chatos a los del año pasado, mientras que la iluminación también fue ajustada para imprimir realce a los colores. Esto no es revolucionario y colocando la edición 2017 junto a ésta, hay que poner atención para percibir el cambio; créeme, existe y aunado a un minucioso trabajo de recreación de interiores para arenas como el Nou Camp, Anfield y Signal Iduna Park, da como resultado un manjar para los ojos y un repunte en la inmersión (al menos en partidos licenciados) que no pasa factura al índice de cuadros por segundo.

Los gestos también son algo sobresaliente en PES
Los gestos también son algo sobresaliente en PES

A NIVEL DE CANCHA

Sobre la cancha es evidente que hubo un ajuste a las animaciones y al ritmo de juego —aspectos que van de la mano—. Los futbolistas tienen un andar más natural y eso genera un compás de juego menos frenético que el de 2017, pero que obviamente promueve el juego inteligente, lo que supongo dejará muy conformes a los seguidores ortodoxos de la franquicia. Si tomas el control de PES 2017 e inmediatamente después el de PES 2018, el ritmo te parecerá que está un par de rayitas abajo. En general, la experiencia es flexible y sumamente precisa aunque, personalmente, siempre he tenido inconformidad con los tiempos de respuesta y este año mis quejas permanecen. Si bien no estamos ante el mismo escenario desastroso de 2014 ni mucho menos, la reacción de los jugadores bajo circunstancias específicas de los partidos sigue siendo... menos que ideal, lo cual notarás con claridad cuando haya una serie de rebotes en el área chica y a tus jugadores les tome una fracción de segundo extra responder para despejar o rematar o cuando choques ligeramente con un defensa y quedes atrapado en la animación de tropiezo durante vitales décimas de segundo. Perseguir la bola a toda velocidad antes de que abandone el terreno de juego también proyecta a tu futbolista en un recorrido algo rígido; y aunque la disputa de balones aéreos cada vez se percibe más orgánica, PES 2018 todavía no puede igualar la sensación de naturalidad y responsividad de otros juegos de futbol. Afortunadamente, son instancias aisladas y específicas, pero sigo esperando que las pulan.

"Promueve el juego inteligente"

Ahora bien, a pesar del ligero ajuste en el ritmo de juego, el balón sigue siendo el más realista y consistente en cuanto a comportamiento y velocidad. Una que otra vez lo vi salir disparado de la cancha como si trajera un cohete, en una clara anomalía, pero fueron eso: anomalías.

Otro cambio relevante sobre el césped son los tiros libres. Desapareció la señalización holográfica que indicaba la trayectoria que seguiría el balón, haciendo del cobro un asunto puramente de orientación y potencia. Esto resulta un tanto molesto al inicio porque dominar el sistema anterior era casi un arte y ahora hay que acostumbrarse a un proceso diferente, pero a la larga es una mecánica más realista y natural que viene complementada con más opciones y ángulos de cámara previos al cobro, así como el nuevo toque inicial de un solo hombre que, más que una mejora, es un ajuste apegado a la realidad.

Pasemos ahora a los porteros, que siempre son un tema a considerar ya sea por excesivamente buenos o por peligrosamente malos. Igual que con los tiempos de respuesta, la cosa ha mejorado con el paso de las entregas y ya casi no hay acciones ridículas, pero persisten esos descorazonadores rechaces de balones rutinarios. Es decir, viene un tiro a media altura con moderada potencia y, por alguna razón extraña, tu portero tiene complicaciones extraordinarias y se ve obligado a dejar la bola muerta en el área chica. Es algo que ocurre de vez en cuando, pero lo suficiente como para notarlo y reportarlo.

UN TOUR POR EL ESTADIO

En materia de modalidades, hay cambios que es justo señalar. Empecemos por Liga Máster y Ser una Leyenda, que recibieron nuevos menús principales, algo que más que innovación constituía una obligación para el PES Team, el cual iba y todavía va muy rezagado en el frente de experiencia de usuario. La interfaz para estos 2 modos adopta los mosaicos que otros juegos usan desde hace tiempo y consolida mejor todos los temas importantes a la hora de administrar un club o la vida de un jugador. Especialmente útil resulta la pestaña Estado del Equipo que concentra los datos más relevantes de tu plantilla, así como un índice de confianza del dueño, la moral del club, las tendencias de la escuadra, nivel de satisfacción, etcétera en un mismo lugar.

En mancuerna con lo anterior, me pareció ver que ambas modalidades de Vida Futbolística recibieron nuevas pero súper breves cinemáticas que simulan ruedas de prensa, entrevistas y discursos de vestidor antes de los partidos importantes. Sobre el papel suena emocionante, pero cuando las ves te quedas con un enorme “¡Qué! ¿Eso fue todo?” dibujado en la mente.

He aquí la nueva interfaz de la Máster League
He aquí la nueva interfaz de la Máster League

Asimismo y para cerrar esta área, están la indemnización por despido de jugadores y la nueva dificultad desafiante para el modo de director técnico que complica las transferencias y excitará a quienes sueñen con ser ejecutivos de pantalón largo.

Por volumen, son varios cambios, pero honestamente ninguno me pareció suficientemente trascendente como para hablar de una evolución genuina. En términos generales, la experiencia de Vida Futbolística sigue involucrando una bola de tablas, cajas de texto y diapositivas a la Power Point más compatibles con la administración de la Mother Base en Metal Gear Solid V: The Phantom Pain que con un juego deportivo.

Mi opinión es que eso también juega. La cancha es súper importante, pero las modalidades son una parte casi igual de importante y por algo están incluidas; si no, Vida Futbolística sencillamente no existiría. La sensación que deja ser coach o jugador, para bien o para mal, pasa por un montón de instancias que están fuera de la cancha, forman parte del paquete y abonan o perjudican la inmersión. En ese sentido, PES necesita una reforma general en lo que respecta a modos si pretende competir a futuro porque el juego ya se siente avejentado y repetitivo. A eso añade un trabajo de localización poco elegante donde te topas con una abreviatura cada 2 renglones y una función de AutoSave que viene apagada por defecto y terminas con un juego que, definitivamente, queda a deber en su estructura.

"PES precisa una reforma general en lo que respecta a modos"

En contraste, lo que más me gustó de los modos online este año fue el cooperativo que te deja competir en duelos de 2 contra 2 o 3 contra 3, y constituye una novedad refrescante. Puedes hacerlo formando un clan, con invitados locales (sí, un amigo puede ayudarte desde la comodidad del mismo sofá) o en partidas rápidas donde, si faltan jugadores, el sistema rellena con bots y ofrece estadísticas detalladas de rendimiento para cada jugador humano o de la computadora. Existe un sistema de progresión y, en general, es una alternativa de juego diferente y divertida cuya única imperfección, en todo caso, fue falta de jugadores, situación que probablemente cambie con el paso de los días.

Una novedad adicional en los modos son las partidas amistosas al azar, en las cuales 2 jugadores forman un equipo con un licuado de futbolistas provenientes de varias ligas o clubes de tu elección y después, mediante una mecánica que encontré algo confusa, puedes hacer intercambios por rondas que también estableces de antemano. En conjunto, este modo enriquece la experiencia local de juego y constituye un gran acierto

Las partidas al azar son una novedad refrescante
Las partidas al azar son una novedad refrescante

Por lo concerniente a MyClub, no percibí mejoras sustanciales y, por lo mismo, mis quejas con la modalidad persisten: estamos hablando del equivalente konamiano del Ultimate Team —sí, acabo de inventar el término— donde construyes una escuadra reclutando jugadores mediante un sistema azaroso de selección, sólo que en vez de sobres o packs tienes reclutadores que fichan futbolistas de cierto tipo sin que tengas control total de quién te va tocar a menos que los combines en un proceso algo complejo y poco divertido. Igual que otras modalidades, MyClub sufre por tener un diseño cuadrado y poco atractivo que se ve especialmente afectado por la falta de licencias, pues reclutar se torna confuso cuando no tienes certeza de a qué equipo falso pertenece un futbolista real… si es que es real.

Como observación técnica, PES 2018 también está excesivamente plagado de pantallas de carga entre modos, situación que puede ser incómoda.

LAS LICENCIAS… COMO SIEMPRE

Sin importar el tiempo que pase, la inmersión sigue siendo parte fundamental de la experiencia de juego en cualquier género y cuando se trata de un simulador deportivo, este factor —desafortunadamente— pasa por las licencias, a no ser que busques un concepto plenamente de fantasía a la Mutant Football League o alternativo, del tipo Rocket League.

Así las cosas y, como ya es tradición, Pro Evolution Soccer queda atrapado en una coyuntura nefasta. Por un lado, pretende ser un simulador que celebra el realismo absoluto; por otro lado, tiene un montón de equipos y jugadores falsos con caras genéricas y logotipos hechos con poco esmero; equipos con nombre y logotipo falsos pero jugadores auténticos; y equipos híbridos con nombre real y logotipo falso, así como una mezcla de jugadores auténticos e inventados, como en el caso de algunas selecciones. Lejos de ser un defecto que “sólo” afecte la inmersión, es un tema de mecánicas de juego porque buscar y transferir futbolistas es confuso e irritante cuando, primero, no sabes si el club en el que milita tu refuerzo está dentro del juego, después no sabes cuál sobrenombre le pusieron y, finalmente, desconoces si la plantilla está actualizada… un asunto que, en teoría, deberá estar resuelto para cuando leas esto.

Licencias... las malditas licencias
Licencias... las malditas licencias

EL RUGIDO DE LA GRADA

Para cerrar está el tema del audio inconsistente. Por un lado, tienes partidos en Anfield donde el “You’ll Never Walk Alone” te pone la piel chinita y, por otro, tienes un cotejo entre el MD White y el Man Red donde el audio se torna más genérico y poco inspirador.

Por supuesto, el juego vive momentos de absoluta gloria gracias a la licencia de la Champions League y esas permanecen como algunas de las mejores introducciones de la escena deportiva en los videojuegos, pero no es el estándar de la experiencia.

En cuanto a música ambiental tenemos una selección de 12 temas licenciados donde el pop predomina y, a reserva de gustos personales, dejará satisfecha a la mayoría, aunque se torne repetitiva rápidamente.

Lo que sí necesita una renovación urgente y meticulosa son las narraciones en español. Hace algunos años, la simpatía de Martinoli y Luis García bastaba para estar conformes, pero pasó el tiempo y empezaron a aflorar las carencias. A las líneas de narración les falta comentario verdaderamente analítico, anécdotas, líneas de fondo que aporten algo al trámite de los partidos más allá de la descripción genérica de los acontecimientos y ¡por el amor de Zeus! Traigan a alguien que ayude con la mezcla de audio porque este año me pareció groseramente notoria la transición entre líneas, donde Luis García dice algo como “Excelente jugada de LIVERPOOL” y la primera parte de la oración es con un tono pero la segunda viene con otro diferente. Lo verán en la reseña en video: resulta entre gracioso y penoso.

Las canchas lucen un poco mejor que el año pasado
Las canchas lucen un poco mejor que el año pasado

LA ÚLTIMA PALABRA

PES 2018 ciertamente es la entrega más sólida de la serie, por lo menos, en lo que va de la generación; sin embargo, esperaba más de ese eslogan puesto que muchas de las carencias de la franquicia siguen presentes en mayor o menor medida y, aunque estoy consciente de que PES apuesta más por la simulación, resulta demasiado cómodo pasar por alto el estancamiento general del cual sufre en materia de modalidades y frente online escudándose siempre en "lo que pasa sobre la cancha". Sí, en la cancha es excelente, pero todo lo demás también juega: las narraciones, la experiencia de usuario, los menús, las cinemáticas, las eternas licencias… todo eso juega y buena parte de ello es imperfecto o está olvidado poniendo en entredicho el valor agregado que PES es capaz de ofrecer y en el que otras franquicias deportivas han invertido más.

Con ello en mente, vale la pena que antes de comprar PES 2018 repares en su filosofía y sus carencias. Si lo que buscas es una experiencia táctica sin igual, abundantes opciones de edición, herramientas creativas de juego local y una profundidad en los controles que es digna de un simulador, sin importar casi nada más, entonces PES 2018 definitivamente es para ti. También es para ti si la serie te tiene conquistado desde hace un par de años, pues este juego es un poco mejor al anterior. Ahora, si sientes el más elemental cosquilleo por algo adicional al realismo puro sobre la cancha, modos online desarrollados, experiencias de carrera entretenidas, frescas y modernas o sencillamente esperas algo muy revolucionario de parte de PES 2018 comparado con sus antecesores, considero que vas a quedar un poco decepcionado.

¡Que no se malentienda! PES 2018 es un buen juego de futbol, pero el realismo sobre la cancha no puede compensar eternamente la falta de valor agregado y los descuidos en las demás áreas que conforman un título moderno.

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