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Nuestra mercancía es más que fanatismo
Por Salvador Garcia El 19 de septiembre a las 20:33
Si encuentras algo que te gusta, un objeto de tu real y verdadero fanatismo, es seguro que lo compres, y si no tienes el dinero en ese momento, lo conseguirás. Y tal vez no lo pienses, pero las compañías lo saben, y lo van a explotar.
La mercancía oficial es el mejor invento de la historia, no importa el tema, siempre habrá mercancía oficial. Piensa en tu banda favorita, tu película preferida, el juego en el que gastas todo tu tiempo, es más, hasta tu bebida predilecta o tu lugar preferido, todos ellos tienen mercancía oficial, y de un tiempo para acá en los videojuegos la situación ha alcanzado niveles inimaginables.
No nos estamos quejando y baja esa antorcha, no tiene nada de malo, es sólo muestra de que nuestro hobby ya es masivo. Hace diez años era difícil pensar en conseguir una figura de un juego que te gustara, es más, conseguir el juego que te gustara era ya de por sí algo muy difícil.
Hoy, existe mercancía oficial, hablando de videojuegos, casi de cualquier tipo. Puedes encontrar ropa, figuras de acción, hasta juegos de mesa, y aquí verás muchos ejemplos. Puedes encontrar desde la mercancía más barata, hasta objetos tan caros como una réplica de Lancer de Gears of War; de la misma forma, mientras las ventas de algunos de estos productos alcanzarán para comprarle otro Lamborghini a su creador, en otros resultan un apoyo casi indispenable para los creadores.
Es difícil pensar que la gente de Rovio necesita más dinero después de las ventas de centenas de millones de copias de Angry Birds en múltiples plataformas, aparte de las figuras de peluche, sandalias y playeras relacionadas con el juego, pero si pensamos en los inicios de esta compañía, podemos imaginarla necesitando toda la ayuda posible para sobrevivir; así nos queda claro que por cada Rovio hay unos 200 estudios que nunca llegan lejos, cuyos juegos nunca se dan a conocer, y por supuesto, que no se aproximarán al éxito de Angry Birds.
Al inicio, las empresas pequeñas sólo tienen gastos, y al hablar de un juego de video, estos gastos implican computadoras con hardware del más caro y sueldos para todo el staff, que va desde gente de administración hasta programadores y artistas, además de la renta de oficinas y muchos servicios más.
Es posible que cuando comiences a vender tu juego el dinero que reporten las ventas debas usarlo para pagar precisamente todos tus gastos, pero si vendes cualquier otra mercancía relacionada con él, desde un lápiz hasta una réplica de un arma, la inversión es menor, ya sólo hay que aprobar el diseño, firmar una licencia y empezar a recibir el dinero; si tu producto es un hit y goza de mucha popularidad, los papeles cambian y las ganancias por la licencia se vuelven millonarias.
Esto suena muy bien para esos estudios pequeños que luchan por crecer, pero ¿qué sucede en el caso de los monstruos?, esos juegos que reportan ventas millonarias y además te venden absolutamente todo lo que te puedas imaginar. La respuesta es muy sencilla: el mundo en el que vivimos y la forma en que circula el dinero.
No se puede culpar a nadie por explotar su creación para venderla, hasta con el cereal (literalmente) y provocar que el público deje de querer verlo, olerlo, comerlo y jugarlo. No hay forma de obligarte a comprar ninguno de estos productos, ni son necesarios para tu vida, pero la realidad es que muchos los consideramos indispensables en algún momento de nuestra vida.
Somos gamers, nos tomamos muy en serio nuestro hobby, nos encanta portar la playera de nuestro juego favorito para que el mundo sepa que nos gusta y que posiblemente seamos los únicos que la usemos, y hay más cosas de fondo: somos actores en la obra que amamos tanto.
Los fanáticos de un equipo en cualquier deporte sólo pueden verlo de lejos, aplaudir y alabar a sus estrellas, y ya no hablemos de las celebridades, rockstar, actores y famosos en general, ellos son los únicos que viven la emoción y el glamour de lo que hacen, nosotros somos diferentes.
Los videojugadores no nos quedamos en las gradas, vivimos el juego, somos protagonistas y anotamos el punto ganador. Cada uno de nosotros hemos enfrentado situaciones de rescatar a la princesa, sentir frustración al perder nuestras armas en un nivel específico y sufrir cuando vimos a Dom descubrir el destino final de María.
Viajamos al espacio a erradicar a los necromorphs, nos llevó un OVNI al terminar [/bi]Free Bird[/b] y estuvimos presentes el día que el Noble Team hizo el sacrificio más grande jamás conocido. Nos colgamos de un tren para salvar nuestra vida en la persecución más cinemática e impresionante de la historia y salimos de Alamut entrenados para matar sigilosamente.
Por eso nos gusta toda la mercancía que nos venden, la aceptamos siempre con emoción, pues es un recordatorio de eso que vivimos como nuestro hobby. Al tener el control entre las manos no somos personas comunes sentados en un sillón, somos Marcus Fenix viendo a Sera caer frente a nosotros.
Entonces quédate tranquilo, disfruta gastar ese dinero que tanto te cuesta conseguir, vive de nuevo tu aventura, pues el videojuego no se apaga cuando apagas tu consola.
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