Filosofando con Schutze

Sexo y videojuegos, polémica combinación


El sexo está alrededor de todos nosotros, incluso está en nosotros, es parte esencial de
nuestra identidad y aunque muchas
personas puedan verlo con malos ojos, la verdad es que la abuelita de cualquiera ha
disfrutado de los placeres carnales (trata de no imaginarlo). Así que con la evolución que los juegos
han presentado durante tanto tiempo y cada vez a pasos más grandes, el
tema sexual ha sido, en realidad, un obstáculo para la industria, aunque también
puede ser usado de formas muy eficaces no sólo para incrementar ventas, sino también
para crear una experiencia más compleja.





La industria de los videojuegos tiene un arma de doble filo
que es la falta de seriedad con la que se le toma. Por una parte, esto es positivo, ya que permite a muchos desarrolladores salirse con la suya al crear
proyectos diferentes y originales, pero por otro lado, que es el que nos interesa en
este momento, impide que se piense que estas obras de arte puedan tratar un
tema tan complejo y hermoso como el sexo y la intimidad que pueden tener los personajes de
una historia.

Generalmente, a los videojuegos se les considera un entretenimiento para
niños, lo cual es mentira en su mayor parte. Desde su inicio, el público que
jugaba los primeros títulos no estaba compuesto por niños pequeños; había
niños jugando, pero no eran los consumidores principales, y si bien ahora
existe un público muy joven, éste no
compone el público al que se dirigen los títulos que ahora trataremos. Simplemente, en días pasados
se lanzaron Assassin’s Creed 2, Dragon
Age, Left 4 Dead 2 y muchos otros títulos muy fuertes enfocados en jugadores adultos, así que los videojuegos en realidad nunca han sido para
niños, esa es sólo la máscara que la sociedad ha puesto sobre algo cuyo nombre incluye la palabra “ juegos”. Sin embargo, esto no es culpa enteramente de
la sociedad que ve a los videojuegos como un pequeño juguete, la industria
tiene la misma responsabilidad, al lanzar títulos que trivializan al sexo, dañan
la credibilidad y seriedad con la que se toma a los juegos de video e incluso los involucra
en problemas legales.

 



Uno de los primeros títulos en tocar el tema sexual de una
forma poco adecuada fue Custer’s Revenge,
donde el General George Armstrong Custer, que portaba sólo un par de botas,
un sombrero y una pañoleta sobre sus hombros, tenía que esquivar flechas para
poder llegar al otro lado de la pantalla y violar a una amerindia piel roja de
forma explícita. Aunque el juego indicaba en la portada que su contenido era exclusivamente
para adultos, no pasó desapercibido para las masas que lo criticaron
fuertemente, haciéndolo pasar a la historia como uno de los peores de
todos los tiempos y fue entonces el principio de la mala imagen que hoy tiene el sexo en esta industria.

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