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5 extrañas religiones en los videojuegos

Un recorrido por los cultos más extravagantes del entretenimiento electrónico


A primera vista, la religión y los videojuegos no están muy relacionados; sin embargo, muchísimos títulos han empleado la espiritualidad humana para construir y sustentar su ficción. Desde cultos oscuros hasta nobles iglesias que luchan contra el mal, prácticamente todos los tipos y aspectos de las organizaciones religiosas han sido representados de alguna forma. Este es un breve repaso por algunas de las religiones y cultos más interesantes en el entretenimiento electrónico.

5. Los Iluminados – Resident Evil 4

Muchos consideran este título como el parteaguas de la franquicia. La realidad es que, a partir de aquí, la serie comenzó a adoptar lentamente el género de acción en tercera persona. Pero un cambio más importante aún es que este es un Resident Evil sin zombies ni virus. Las “plagas”, parásitos ancestrales que hibernaban en un castillo rural español, son un antagonista más desafiante que los lentos y torpes muertos vivientes.

Los Iluminados son una religión con cientos de años de antigüedad dedicada en cuerpo y alma a estos parásitos. Ser infectados con ellos forma una parte esencial de su devoción espiritual. Osmund Saddler, líder de la iglesia y principal antagonista del juego, convence al iluso Ramon Salazar, octavo castellán de la fortaleza donde descansan las plagas, a excavarlas e infectar con ellas a los miembros del culto.

El resultado de sus travesuras son los hechos que se desarrollan en Resident Evil 4. A medida que el juego progresa, descubriremos más detalles sobre la naturaleza terrible de las plagas y lo que este asqueroso inquilino es capaz de hacer al cuerpo humano. ¿Mi recomendación? Seas religioso o no, desparasita a tu familia 2 veces al año.

4. Tú — Black & White

Antes de los Fables y los extraños experimentos con Kinect, Lionhead Studios, dirigidos por el siempre intrépido Peter Molyneux, desarrollaron su fantástico juego debut. Conocido como Black & White, la idea era muy sencilla (aunque algo sacrílega): eres dios.

¿Y qué podría necesitar dios si es onmipotente? Para establecer los necesarios límites del juego, tu poder se medía a partir del número de creyentes que te seguían. Bajo este modelo autosuficiente de feligreses y divinidad, debías entonces poner manos a la obra y realizar milagros para producir el asombro o el temor de tus seguidores.

Podías ser despiadado y lanzar a los pobres mortales hacia el mar o tan lejos que, lentamente, se iban haciendo pequeños hasta salir del campo de visión. Recuerdo pasar días enteros arrojando árboles sobre las aldeas, castigando con rayos y relámpagos a los infieles y... me estoy dejando llevar demasiado. El título, “blanco y negro”, remitía a la posibilidad de actuar con benevolencia o maldad para ganar creyentes.

Es una lástima que la serie lleve muerta desde 2006. Tal vez su ingenuo planteamiento y una ejecución no siempre brillante ahuyentaron a los posibles interesados en jugar a ser dioses. Eso, o tal vez el licenciamiento divino es simplemente muy caro.

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