Imagina esto: escribes un par de frases, subes unas imágenes… y ¡boom!, tienes un videojuego en cuestión de minutos. Ese es el futuro “brillante” que, según los trajeados de la industria, ofrecerá la inteligencia artificial con herramientas como Project Genie.
Suena revolucionario, pero seamos claros: es puro humo. Esas personas que lucran con nuestro entretenimiento favorito no tienen ni idea de cómo se hace un videojuego. Y si hacía falta una prueba, el proyecto de Google lo dejó claro como el agua. Project Genie está lejos de ser ese Santo Grial que los inversionistas esperan; sin embargo, es imposible negar que representa un problema real para la industria.
Project Genie: un mundo de ilusiones
Project Genie hizo realidad lo imposible: jugar GTA VI antes de su estreno. Desafortunadamente, fue sólo otra ilusión de la inteligencia artificial. A partir de textos e imágenes, la herramienta de Google genera mundos interactivos que están lejos de tener la complejidad de un videojuego.
Google define Project Genie como un modelo mundial, es decir, un sistema de IA capaz de comprender y simular entornos. Su propuesta es revolucionaria, pues va más allá de una simple representación visual: crea mundos consistentes y comprende sus físicas.
A muchos les voló la cabeza descubrir que los clips son experiencias interactivas que, al menos en apariencia, se ven como un videojuego. Las redes sociales se inundaron de demostraciones que exhiben el potencial de Project Genie, pero que al mismo tiempo dejan al descubierto sus límites técnicos y conceptuales.

En la actualidad, la herramienta puede crear experiencias de máximo 60 segundos, con una resolución de 720p y 24 fps. Su prototipo funcional sólo está disponible en Estados Unidos para los usuarios de Google AI Ultra, un servicio que cuesta la nada módica cantidad de $250 USD al mes.
Entonces, ¿por qué Project Genie causó tanto alboroto? Muchos creen que podría convertirse en la próxima gran revolución de los videojuegos e, incluso, en el verdugo de los grandes estudios. La realidad es muy distinta: todavía queda un largo camino para que la IA pueda siquiera igualar la complejidad de las producciones de hace décadas.
Sus creaciones carecen del alma que convierte a los videojuegos en experiencias verdaderamente interactivas e inmersivas. Project Genie no crea mecánicas de juego, personajes con los que interactuar ni un eje narrativo. En sus mundos no hay objetivos ni nada que nos lleve más allá del asombro inicial.
Project Genie genera ilusiones que, por ahora, están lejos de ser un peligro real para los videojuegos. El riesgo no está en la herramienta, sino en la forma en que los ejecutivos creen que sustituirá el entretenimiento interactivo.

La IA representa un paso más en la evolución de la simulación inteligente, así que su tecnología tiene aplicaciones valiosas en el mundo real. Los modelos de mundo imaginan escenarios y evalúan consecuencias. Esa capacidad de simulación ha sido clave para mejorar los vehículos autónomos, la robótica y todo tipo de sistemas.
La recepción de Project Genie se desvió de inmediato hacia el ángulo más atractivo y, tal vez, el más superficial: el de ser una fórmula mágica para crear videojuegos a una fracción del costo actual, y fue entonces que los inversionistas empezaron a frotarse las manos.
El Santo Grial del desarrollo y la caída del mercado
El lanzamiento de Project Genie hizo que las redes sociales se inundaran de clones malogrados de The Legend of Zelda, Grand Theft Auto y más franquicias. Esa avalancha de imitaciones generó un efecto inesperado en la industria: el desplome de las acciones de importantes estudios.
Take-Two Interactive —empresa matriz de Rockstar Games— registró una baja de 10%, la más drástica de los últimos 6 meses. Las acciones de Roblox cayeron 13%, mientras que la situación de Ubisoft empeoró con una disminución de 7%. Otra compañía que recibió un fuerte golpe fue Unity, con una caída de 24%.
Adivinaste: la presentación de Project Genie fue la que generó este efecto dominó. La idea de crear mundos interactivos en minutos hizo brillar los ojos de los inversionistas, quienes creen que los extensos y costosos ciclos de desarrollo actuales quedarán en el pasado muy pronto.
Si Project Genie evoluciona hasta realmente hacer videojuegos, entonces motores como Unity serían obsoletos. Plataformas como Roblox, que dependen del contenido generado por los usuarios, cambiarían su modelo de negocios para enfocarse en experiencias creadas por una IA.

El desplome de las compañías en la bolsa revela que, al menos para los inversionistas, la automatización del desarrollo es plausible y vale la pena arriesgarse, siempre y cuando garantice que sus bolsillos estén llenos.
El panorama se ensombrece aún más cuando compañías como EA literalmente llaman a la IA “el Santo Grial” del desarrollo. ¿Qué le depara a la industria? ¿Experiencias automatizadas y sin personalidad? ¿O intentarán convencernos de que los mundos de Project Genie son una nueva especie de videojuego y que son geniales como los NFT?
Al menos por ahora, parece que estamos a salvo. Project Genie no es capaz de crear, ni de cerca, videojuegos tal como los concebimos ahora. A esto hay que agregar 2 problemas clave: sus simulaciones implican un enorme costo a nivel energético y para los bolsillos de Google. La compañía invierte millones en centros de datos, la nube y demás tecnología para que la IA pueda hacer su “magia”.
Como ocurre con otras IA, Project Genie ha despertado inquietudes por la falta de claridad sobre sus datos de entrenamiento y los posibles conflictos por derechos de autor. Seguramente Nintendo y más compañías ya la tienen bajo la lupa, tal como ocurrió con el caso de Sora 2 y OpenAI.
Es muy probable que, con el paso del tiempo, Google limite las capacidades de su modelo para prevenir usos inadecuados que involucren franquicias y personajes protegidos. Está por verse si sus capacidades interactivas suponen un problema legal más por superar. Mientras tanto, ya empiezan a surgir las primeras reacciones ante Project Genie.
La industria no le teme a Project Genie
Las reacciones al proyecto de Google no se hicieron esperar. Analistas y líderes de la industria están sorprendidos por su alcance, pero tienen algo claro: Project Genie no sustituirá a los estudios ni a sus desarrolladores.
Strauss Zelnick, jefe de Take-Two, confirmó que muchos de sus proyectos piloto usan IA; sin embargo, cree que la tecnología nunca será un sustituto de la creatividad. El directivo dio en el blanco con su explicación sobre el impacto que Google provocó en la industria.
“Creo que la confusión radica en que, de alguna manera, las nuevas tecnologías y las nuevas herramientas se convertirán en experiencias de entretenimiento por sí solas. Eso simplemente no va a suceder. Las herramientas no son experiencias de entretenimiento. Los creadores las usan para crear gran entretenimiento”.

Joost van Dreunen, cofundador de SuperData Research, está en la misma sintonía. Considera que los modelos mundiales son un gran progreso en la generación de contenido. No obstante, cree que será imposible que reemplacen aquello que hace que un videojuego sea memorable. El experto en entretenimiento interactivo coincide en que Project Genie no podrá igualar el trabajo de los estudios, mucho menos el de las compañías de primer nivel.
“No pueden reemplazar la visión creativa, la profundidad narrativa y los elementos intangibles que hacen que los juegos sean memorables. Crear mundos de juego atractivos es más difícil de lo que parece”.
Simon Collins-Laflamme, fundador del estudio de Hytale, tiene una perspectiva diferente y mucho más preocupante. Cree que las compañías aprovecharán el trabajo de los desarrolladores y artistas para entrenar sistemas de IA como Project Genie con un objetivo: dejar de depender del contenido creado por los usuarios.
Gran parte de la experiencia de Roblox, Fortnite y demás plataformas depende por ahora de las experiencias creadas por los propios jugadores, pero la IA es la gran apuesta de los inversionistas para cambiar eso en el futuro y generar más ganancias por un menor costo.
“Ya sea que ese futuro llegue en 2 o 10 años, la dirección es obvia. En definitiva, las plataformas, bajo presión de los inversores, buscan maneras de escalar la creación de contenido sin aumentar los pagos”.

Ahora bien, Project Genie no es sólo motivo de alarma. También podría abrir oportunidades muy interesantes para el futuro de los videojuegos. Junto con la creatividad de los desarrolladores, podría enriquecer los títulos con escenarios que se transforman según nuestras decisiones y entornos que reaccionan de manera más orgánica.
La herramienta también podría acelerar la fase de prototipado para probar ideas en cuestión de minutos. A diferencia de los sistemas procedimentales de la actualidad, la IA puede generar mundos que existan más allá de la imaginación de los creadores, lo que resulta interesante a nivel experimental.
La cuestión es que no sabemos hacia qué lado se inclinará la balanza: si hacia una industria más creativa y accesible o a una cada vez más automatizada y despersonalizada.
¿Cuál cree que será el impacto de Project Genie en los videojuegos? Cuéntanos en los comentarios. Busca todas las noticias relacionadas con la inteligencia artificial en esta página.