Acudir al hands-on de Battlefield Hardline la tarde de hoy en el E3 2014 me hizo reflexionar sobre la importancia de aderezar este tipo de eventos con un poco de teatralidad para hacer las cosas menos cuadradas y monótonas, sobre todo cuando las filas para entrar son kilométricas.

Hubo que esperar más de una hora para poner las manos encima al nuevo spin-off de una de las series más populares de la industria, pero cuando llegamos a la antesala de las consolas, EA tuvo a bien introducirnos en una recreación de estación de policía, con todo y sala de interrogaciones, lo que de paso, nos permitió deducir un poco de la trama.

En la habitación había pizarrones con un desglose de la línea de investigación que siguen los policías del juego. A juzgar por los bosquejos ahí trazados, podemos adelantar que el argumento es de una red de narcotráfico que opera desde algún punto de Sudamérica y extiende sus redes hasta Estados Unidos.

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Luego de varios minutos de espera y de escuchar a un par de agentes interrogar a un sospechoso al otro lado de la habitación, percibimos una transmisión de radio referente a un robo en curso; acto seguido, un representante de EA abrió la puerta de par en par, instándonos con gritos a tomar el control para entrar en acción. Nada mal para tratarse de una presentación estándar en el E3.

Ya con el DualShock 4 en las manos, notamos el primer detalle curioso en Hardline. La pantalla de carga es una especie de flash informativo del crimen en desarrollo. La modalidad era Heist. En ella, hay un par de camiones de valores volcados en el mapa. Los ladrones, como era de esperar, buscan huir con el dinero, mientras los policías pretenden detenerlos.

Arrancamos precisamente como representantes de la autoridad y fue algo distinto ver a los jugadores que comúnmente se abalanzan sobre tanques y helicópteros salir corriendo de la estación en patrullas y motocicletas, surcando juntos las calles ?sirenas encendidas? hasta llegar a la locación, donde los ladrones ya estaban esperando. Eso de ir sobre una patrulla nos emocionó cual niños de 5, como no nos sentíamos desde hace años, aunque seguramente el efecto se diluirá con la repetición constante.

Al llegar a la escena del crimen, se desató el caos al más puro estilo de Battlefield, sólo que en las calles de Los Ángeles. En el centro, policías buscaban cubrirse mientras que los criminales huían por todos los medios. Sin prestar mucha atención al objetivo, seguimos al primer vehículo rival que se nos cruzó y, en un parpadeo, nos sentíamos en Need for Speed, sólo que patrulla contra motocicleta. Eventualmente, los infractores tuvieron la brillante idea de tratar de detenerse y sucumbieron ante el toldo de mi patrulla. Luego tomamos su motocicleta y seguimos nuestro recorrido de muerte, topándonos de vez en cuando con oponentes que despachamos o nos despacharon.

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Morimos un par de veces y en cada una de ellas revivimos en la estación de policía para hacer el engorroso traslado hasta la zona de acción otra vez. Esto es típico de Battlefield, estemos o no en una ciudad, así que, en ocasiones, el ritmo decae por la escala de las escaramuzas.

Para nuestra segunda partida tocó probar el modo Blood Money, donde hay montones de dinero situados en cierto punto del mapa y la misión es tomar una parte y llevarlo de regreso a la base de cada equipo, el de policías y el de los ladrones. La facción que acumula más botín, gana. La dinámica fue similar a nuestra experiencia previa, sólo que esta vez estuvimos en el lado de los ladrones, quienes llegan en camionetas y traen consigo helicópteros (típico de cualquier pandilla casual). Para beneplácito de los puristas de la dificultad, estos vehículos aéreos siguen siendo un dolor de cabeza para maniobrar, especialmente con la presencia de edificios.

Durante nuestro recorrido del mapa en esta partida, apreciamos la verticalidad del título, pues hay escaleras que llevan a segundos pisos y ventanas desde las cuales es posible despachar a los rivales. En los trailers vimos a ladrones usando líneas de cuerda para cruzar las calles rápidamente, pero aquí no pudimos probarlos.

En cuanto a las clases, no hay nada del otro mundo. Es, a reserva de una comparación más minuciosa, lo mismo que en Battlefield. Hay una unidad de asalto u Operator, otra equivalente al ingeniero (Mechanic), el Enforcer, que equivale al soldado de soporte con metralleta pesada y el Professional, que imaginamos que es el sniper, aunque no fue posible usarlo.

Hay un detalle que no queremos dejar pasar antes de concluir este repaso. El juego no luce precisamente sensacional en términos gráficos. De hecho, prestamos atención a detalles, como la lente de un rifle, por ejemplo y advertimos algo de achatamiento poco consistente con lo visto en otros exponentes de PS4. Quizá esto obedezca a su carácter multiplataforma (saldrá en Xbox 360 y PS3 también) o al nivel de detalle por tratarse de entornos urbanos en vez de planicies estilo Caspian Border.

Cualquiera que sea la razón, la verdad es que por lo que compete a lo visual, no quedamos asombrados, pero la experiencia fue divertida y, hasta cierto punto, refrescante cuando la comparamos con el Battlefield tradicional. Ya veremos cómo rinde el producto final, pero si lo que imaginan en este momento es Battlefield en la ciudad, en efecto, Hardline es más o menos eso, aunque con el estímulo de las persecuciones y la ilusión de estar dentro de una película de Michael Mann. ¿Cuánto necesita la industria un juego como éste? No lo sabemos a ciencia cierta, pero los fans de los FPS deberán ponerle atención en los próximos meses.