Square Enix sigue creando vínculos con estudios occidentales para atraer a un público más versátil; después de adquirir la licencia de Dungeon Siege, el estudio buscó la mejor alternativa disponible para expandir la franquicia hacia nuevos horizontes. El elegido fue Obsidian Entertainment, desarrollador famoso por Fallout: New Vegas y el infame Alpha Protocol. El propósito era conservar los elementos clásicos de RPG y exploración, y combinarlos con un mayor énfasis en la calidad de la acción, por eso en lugar de quedarse aprisionado en la PC como los juegos anteriores, esta tercera entrega traslada la experiencia de la serie a las consolas.

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Una nueva versión que conserva muchos elementos clásicos de la franquicia

Dungeon Siege tiene una extensa tradición y su nicho de fieles seguidores es bastante exigente, por lo que implicó un auténtico reto reinventar ciertos convencionalismos del concepto. Por ello, tomaron la decisión de convocar la participación de Chris Taylor, creador de la franquicia junto a Gas Powered Games, y trabajaron para asesorar la nueva dirección.

El rediseño parte de la mayor fortaleza de Obsidian: su excelente capacidad de narrativa. Dungeon Siege acarrea una robusta mitología, pero muy poco expuesta a los fans en los juegos pasados, razón por la que George Ziets, gurú tras la trama de Neverwinter Nights 2: Mask of the Betrayer, se dedicó a pulir detalles y construir un argumento más envolvente. El panorama del juego tiene como trasfondo conflictos políticos, lucha por el poder, traiciones y una maquiavélica conspiración, lo que en principio ya separa a este título de otros similares.

Con demasiados antecedentes que contar, lo más saludable es decir que esta es la crónica de cuatro héroes que combinan sus habilidades para salvar al mágico mundo de Ehb y traer la necesaria paz a su nación. Lo interesante es que las decisiones que se tomen impactan el desarrollo de los eventos y el entorno, no en dosis sustanciales pero lo suficiente para que la capacidad de elegir tenga relevancia. Lo anterior se suma al pasado tangible del personaje, y esa conexión más profunda con la historia hace que matar al villano tenga tambié razones más complejas. Otro aspecto importante es que el título prácticamente no recurre a la comicidad, y nos deja frente a un cuento sumamente serio.

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Tendrás que elegir tus respuestas durante una conversación, eso decidirá el rumbo de la historia

Lo que se agradece en la evolución es que ya no tendremos que recurrir al exhaustivo y fastidioso cliqueo sobre los enemigos hasta matarlos. La mecánica funciona sobre la base de habilidades especiales, que gastan energía pero se recuperan rápidamente con ataques normales. Es un sistema diseñado para que pelees incesantemente, pero sin ser del todo repetitivo, hay enemigos con cualidades aleatorias, quienes aportan suficiente variedad para que te mantengas creando nuevas estrategias. Acostumbrarse al control es un proceso rápido, y eso no significa que el combate sea simple, pues resulta imposible acercarse a los enfrentamientos sin experiencia, requiere algo de estrategia y planeación.

Por supuesto, el eje central de la historia es tu personaje, y es satisfactorio que no se trate de un individuo plano y desabrido. Detrás de él hay un buen grado de personalización, con gran variedad de armas, movimientos y trucos. No existen las clases en sí, son más bien roles que se cumplen durante el combate, dependiendo de las tres diferentes configuraciones que posee cada uno de los cuatro héroes. Subir de nivel también implica importantes decisiones, ya que no es posible incrementar todas las habilidades al máximo. En cuanto a la compañía, hay que decir que tu héroe no emprende una aventura solitaria, dado que puedes reclutar personajes con personalidades, habilidades y visión del mundo particulares, así que lo mismo te ayudarán en combate que juzgarán moralmente tus decisiones. Estos compañeros no te abandonarán si te comportas diferente a su forma de pensar, pero la lealtad que ganes al cumplir sus caprichos ofrece ciertos beneficios.

Costumbre de los juegos que mezclan RPG y acción es la cámara en perspectiva isométrica, y esta no es la excepción. Lo atractivo es que puedes cambiar en cualquier momento a tercera persona con sólo presionar el análogo derecho. El cambio es dinámico, sin que se pause o ralentice el juego, y es especialmente útil cuando la cámara es obstruida por ciertas estructuras. Como era de esperar, tras algunos años de inactividad la franquicia se renueva con considerables mejoras gráficas gracias al Onyx Engine, que permite niveles finamente detallados y criaturas con animaciones fluidas; algo impresionante tomando en cuenta los numerosos enemigos en pantalla.

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Sin importar la modalidad, el trabajo en equipo es vital para sobrevivir

El sistema de inventario funciona como en cualquier otro RPG, sin embargo la administración en pantalla es muy eficiente. Los menús son funcionales y fáciles de navegar, lo que ayuda a determinar rápidamente si el arma que acabas de encontrar es más deseable que la que portas, pues se mostrarán las características y diferencias de ambas. ¿Tomaste equipo que no puedes usar? Se conserva la tradición de guardar el ítem hasta que lo puedas vender en una tienda, o puedes transmutarlo inmediatamente en oro, evitando que tengas que tirar algo por falta de espacio.

Y si te sientes solo, podrás acceder al multiplayer en línea para cuatro jugadores o dos en local, con la ventaja de unirte a una partida y abandonarlas en cualquier momento.

Dungeon Siege III luce como una alternativa más casual y menos exigente en cuanto a combate táctico que los juegos de Bioware u otros títulos más hardcore. Las primeras horas son entretenidas y la historia se mantiene interesante. Si todo sale bien y no termina saturado de bugs, podría ser la redención para Obsidian y un regreso prometedor para la franquicia.