En nuestra visita al booth de Square Enix, dimos una probada a Just Cause 3, la propuesta de mundos abiertos y acción de Avalanche Studios. Un verdadero festival de caos y acción en un escenario de 1000 km², el juego es una buena propuesta para los amantes del sandbox y la acción, pero a veces la experiencia cae en lo repetitivo y genérico.

Como las demás entregas de la serie, Just Cause 3 es un sandbox de destrucción y acción militar ubicado en un país ficticio. El título del juego se inspira en la operación militar "Causa Justa" (1989) en la que el dictador Manuel Noriega, antiguo colaborador de la CIA, fue depuesto del gobierno de Panamá, pero también es un juego de palabras con la frase "just 'cause", algo así como "porque sí", lo que denota la acción sin sentido y el feeling alivianado. Just Cause 3 ocurre en un país lationamericano oprimido por un dictador voodoo (una confusión entre Centroamérica y la cultura del Caribe, como Haití), y básicamente tu único objetivo es sembrar todo el caos posible en esa infortunada nación, en lugar de minimizar pérdidas materiales y humanas.

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Deal with it

Just Cause 3 es un juego abierto no sólo en su diseño de mundo sino también en su progresión y objetivos. El título te da un enorme sandbox lleno de objetivos y escenarios, aunque casi todos están relacionados con deponer al dictador. Para ello, puedes hacer actos de disrupción contra el gobierno, como: destruir estatuas, bases militares, puentes, refinerías, etcétera. Por supuesto, tu mejor amigo son los explosivos C4, que ahora puedes utilizar en una gran variedad de formas: resorteras, lanzacohetes, pegarlos a automóviles, etcétera.

Uno de los énfasis de Avalanche Studios es la movilidad. Ahora hay un extenso sistema de grappling que no sólo sirve para transportarte sino también para tender líneas entre elementos y contribuir a su destrucción: puedes hacer catapultas, proyectar autos y demás; todo gracias a las bandas elásticas que puedes tender aquí y allá a lo largo de la escena. Asimismo, el protagonista tiene un wingsuit (un traje de vuelo con membranas) que puedes utilizar siempre que estés en las alturas para explorar: simplemente con proyectarte con el hookshot estás listo para volar.

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Como hemos dicho, cada misión u objetivo tiene varios acercamientos. Puedes tirar una estatua con una resortera de automóvil, simples explosivos o haciendo que su brazo se golpee la cara mediante bandas elásticas. Puedes destruir una plataforma petrolera usando las válvulas esféricas de la refinería como bolas de boliche, tirar puentes con helicópteros o jets, asaltar bases fuertemente vigiladas con tanques o ir armado hasta los dientes como un maverick.

El resultado es un juego prácticamente free form en todos sus respectos: movilidad, objetivos, combate y progresión. Esta libertad suena muy bien, pero tiene inconvenientes. Como ahora muchos recursos para la destrucción son infinitos y tu personaje es prácticamente invencible y puede volar y hacer cosas inverosímiles, se siente un poco como jugar con muñecos irreales: Just Cause 3 parece una especie de versión electrónica de Max Steel. El juego tiene un concepto despreocupado, pero al final da la sensación como de algo poco significativo.

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El apartado gráfico es sólido. Los ambientes coloridos son una grata sorpresa en un mundo de videojuegos más bien grises, y los efectos de iluminación son buenos. El detalle no es precisamente de avanzada, pero al menos es agradable a la vista y cumple con el estándar actual. La destrucción ambiental también es buena, aunque la física de personajes es un poco de muñecos de trapo. La música por el momento no ofrece mucho, pero en este tipo de títulos es lo que menos importa.

Just Cause 3 parece ir por buen camino, en especial para los fans de su acción frenética, gratificante y sin sentido, pero siempre termina siendo un poco redundante y repetitivo. Es un buen sandbox pero poco más, en tiempos en los que los mundos abiertos se están moviendo hacia historias e interacciones más significativas. No creemos que se implemente nada parecido, pero esperemos que la acción se sienta un poco más como algo tenso y único y menos como jugar con muñecos. En todo caso, habrá que esperar al lanzamiento del juego, a fines de este año en PS4, Xbox One y PC.

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