Los juegos por episodios no son moda reciente, pero ante la evolución de la industria hacia servicios en línea como Xbox LIVE y PSN, y el auge de iOS, su territorio se ha visto expandido, al grado de reclamar géneros que se pensaba no podrían ajustarse al esquema. Tal es el caso de Ash 2, un RPG convencional y poco original lleno de clichés, presentado en capítulos, cuya narrativa incrementa la expectativa para seducirte a comprar la continuación. Funciona hasta cierto punto, pues aunque esta creación de SRRN Games presenta una historia bien narrada que puede ser interesante, la propuesta comete algunos tropiezos que dejan marca profunda en la experiencia de juego.
El problema inicial surge de la premisa, pues ¿cómo seccionar un esquema de juego que tradicionalmente se basa en exploración? La solución del estudio fue escribir una trama que construyera el suspenso y estableciera lineamientos menos exigentes en lo que refiere a mecánica. El andamiaje que se extiende por apenas cinco horas, expone suficiente del mundo y los personajes que lo habitan como para cautivar la atención, y también para aguardar con cierta anticipación el segundo capítulo.
La fugacidad dentro del estándar RPG por turnos contribuye a que la narración sea ágil, y si nunca jugaste la primera iteración, lo cual es altamente probable, te aclimatarás casi de inmediato, tanto en lo que refiere a argumento como a esquema de juego, pues Shadows realiza una excelente labor de mostrar información relevante sin abusar de la exposición. Además, cabe destacar que las relaciones entre personajes están atestadas de ingeniosas líneas de diálogo, algunas un tanto memorables que se suman al acelerado desarrollo del reparto. Si en este aspecto hay un inconveniente es que a veces todo se percibe demasiado rápido y no hay tiempo para acostumbrarse a ciertas situaciones ni a profundizar en detalles de eventos específicos.
Ya en materia argumental, Ash 2 pone énfasis en la acción por medio de Damien, un rebelde que con su pandilla de desobligados viaja y explora el mundo hasta que el llamado del heroísmo lo invoca una vez más a salvar a su gente y afrontar un desafío mayor a lo que jamás había imaginado. La bandada de protagonistas toma poco tiempo para discutir los dilemas que enfrenta, o dicho sea de paso, a veces ni siquiera piensa racionalmente, pero resulta divertido ver que muchas cosas no se tomen demasiado en serio; por otro lado, es acertado decir que los momentos de seriedad, cuyo significado debería tener mayor relevancia, terminan dando la sensación de algo superficial, casi mal escrito.
Narrativa aparte, Ash 2: Shadows se caracteriza por recurrir a lo básico, lo que involucra el sistema de juego, que toma elementos prestados de las franquicias más galardonadas del género y los simplifica al extremo. En inicio, el ataque y la defensa se basan en un ciclo de los elementos de la naturaleza, es decir, si atacas con fuego a una criatura de fuego no causas daño, pero si utilizas agua tu golpe será devastador. El equipo que utilices altera el desarrollo de la pelea, por ejemplo, hay armas que te dan mucho más poder a cambio de aumentar el tiempo de espera antes de tu turno. A grandes rasgos, el combate es un ejercicio de manipulación, tanto de acelerar tus oportunidades para atacar como de hacer que tus embistes tengan la fuerza suficiente.
Hay rastros de originalidad, pero son insuficientes para que Ash 2 se imponga como una propuesta provocativa, aun cuando sus creadores tienen el mérito de simplificar las cosas sin romperlas. Y hay potencial para mejorar la mecánica, pero por ahora el mayor problema es que todo sucede tan rápido, que no da tiempo de disfrutar las decisiones que tomas, y mucho menos de explayarte con ataques apantallantes.