En nuestros días a ociosidad está desvirtuada, se dice que es la madre de todos los vicios, pero a pesar de su mala fama es difícil imaginar a los grandes artistas, pensadores y científicos logrando magistrales proezas sin el necesario tiempo libre. No digo que toda sea provechosa, por eso en lugar de ver crecer el pasto, o mirar la programación local en el televisor, que a veces tienen los mismos resultados, siempre es mejor poner a trabajar la materia gris, y ni siquiera para aspirar a la genialidad de Da Vinci, Graham Bell o Einstein, basta con resolver problemas cotidianos. Dilemas como estar en cama y usar un gancho de ropa para alcanzar el control de tu consola, sólo porque acorde a la ociosidad te causa pereza levantarte e ir por él. Crazy Machines toma esa idea y la multiplica de un modo sumamente ingenioso, aunque ofreciendo cuestionable diversión.
Cazy Machines es una franquicia que tuvo su origen en PC hace algunos años y se traslada a Xbox LIVE con nuevos elementos para justificar el cambio de hogar, elementos que irónicamente son los que usa la naturaleza para arremeter contra nuestra cotidianeidad, como una tormenta, aunque en este caso se presenta en conveniente miniatura. La cualidad de este tipo de juegos es que se basa en una sucesión de objetos, acomodados de tal modo que al activar un mecanismo comienzan a moverse, creando una reacción en cadena; caso práctico, el control por el que no quisiste ir está muy lejos, por usas el gancho para empujar una puerta que lanza un balón contra el control, el dispositivo cae sobre una patineta y en el siguiente rebote la empuja hasta tu cama. En teoría parece un poco enredado, pero la ejecución es bastante simple.
Al igual que todo juego de la serie, el objetivo es completar maquinarias a medio construir o resolver acertijos mecánicos, acomodando las piezas faltantes. Tú decides en dónde colocar cada parte, y aunque usualmente todas tienen su lugar predeterminando, en ocasiones habrá oportunidad de resolver el problema de diferente modo al ubicarlas en otro lado. Si la solución que escoges es correcta, todo comenzará a funcionar y podrás ver la cadena de objetos moviéndose para causar un resultado gracioso, si bien con tintes de inocencia.
El problema es que aún cuando estas máquinas permitirían aprovechar un gran potencial creativo y de ingenio, dentro de Crazy Machines Elements es realmente limitado. Tu inventario se compone de muy pocos objetos de los muchos que conforman el mecanismo de cada nivel, y no hace falta tener una mente prodigiosa para darse cuenta al poco tiempo de observar la escena, con frecuencia sólo algunos segundos, para saber dónde encaja la pieza faltante.
Por otro lado, aún cuando no encuentres la solución de inmediato, puedes experimentar hasta hallar la adecuada, y como el juego no te penaliza por equivocarte, puedes tomarte el tiempo que quieras. Y ese es precisamente su mayor defecto, hay numerosos acertijos y modos para explorar, pero todos se pueden resolver con el clásico prueba y error, y dado que el único modo de perder es apagando la consola, Crazy Machine Elements nunca atrapa tu mente como otros exponentes del género puzzle por ejemplo Cogs.
Es una lástima que Crazy Elements no permita interactuar más con los elementos de su mecánica de juego; de ser más flexible hubiera brindado más dosis de entretenimiento. Colaborar en el funcionamiento de estas excéntricas maquinarias es una buena idea, pero el reto es nulo, así que te aburrirás al poco tiempo. Por otro lado, es una buena recomendación para niños, que seguro se interesarán en el funcionamiento de las reacciones en cadena de objetos en movimiento.