Diablo II: Resurrected - Reign of the Warlock

PC

Reign of the Warlock es la expansión definitiva que introduce al Brujo en Diablo II: Resurrected. Esta clase inédita permite invocar demonios y manipular energías arcanas para devastar las hordas infernales en el Santuario. El contenido expande la experiencia con nuevos sistemas de botín, pestañas de alijo mejoradas y enfrentamientos contra los imponentes Colosales Ancestros en zonas de alto nivel. Una actualización masiva que respeta la esencia clásica mientras moderniza la jugabilidad para veteranos y nuevos jugadores en todas las plataformas disponibles.

+Lo bueno

  • El Warlock es una clase refrescante
  • Mejoras importantes de calidad de vida
  • Abre las puertas a una nueva era de contenido para el juego

-Lo malo

  • No es un nuevo acto

Reseña

Hay algo profundamente arriesgado en tocar un clásico absoluto. Cuando se aborda desde la soberbia se puede caer en la creencia de que se volvió obsoleto y necesita ser corregido. Por otro lado, si no se trata con el cuidado adecuado se puede caer en la traición. Blizzard Entertainment enfrenta este dilema con Reign of the Warlock, la más reciente expansión de Diablo II: Resurrected y, de entrada, adelantamos que salió ileso. 

Volver a Diablo II: Resurrected siempre es un hermoso recuerdo: no sólo del juego, sino por la evocación nostálgica de otra época y todo lo que vivimos en ella… ahora, ese recuerdo cambia con la nueva expansión que aparece casi sin previo aviso y es acompañada por una novedad: una clase completamente nueva, el Warlock.

Entre el Bien y el Mal: el Warlock

El Warlock representa, sin duda, la adición de clase más interesante y arriesgada que Blizzard ha implementado en décadas. La compañía está demostrando que tiene la capacidad de cambiar un clásico sin comprometer su esencia. Y esta es la delicada y delgada línea entre una expansión arrogante y una que respeta la tradición que se ha mantenido durante décadas.

El Warlock es una clase refrescante y, conceptualmente, interesante. Como sabemos, toda la premisa de Diablo consiste en ‘El Conflicto Eterno’, la pelea de Los Altos Cielos contra los Infiernos Abrasadores, siendo el jugador, una pieza fundamental de las fuerzas del bien. Sin embargo, el Warlock es diferente ya que abraza las fuerzas demoníacas oscuras y las pone a trabajar para su beneficio.   

Esto se ve reflejado en el terreno de juego: mezcla hechizos de invocación, puede atar esbirros y manipula la energía arcana, aunque no domina ejércitos como un Nigromante. La adición más interesante de la clase es que tiene la capacidad de empuñar armas de 2 manos con una sola mano, lo cual reconfigura el sistema de construcción de personajes que muchos dábamos por sentado hasta ahora.

Y en este momento es uno de los más emocionantes dentro de la historia de Diablo II: Resurrected, pues vivimos la época de la exploración, donde se está construyendo las bases de conocimiento que la comunidad utilizará en el futuro. Ahora es cuando los foros de discusión están repletos de interacciones con teorías y combinaciones frescas, novedosas, en vez de ser sacadas de una guía. Nos recuerda muchísimo a la manera en la que jugamos Diablo II originalmente.

Ciertamente, la clase parece estar ligeramente sobreajustada en términos de poder. Es decir, la percepción actual es de una clase sumamente poderosa que amenaza con reemplazar a las demás debido a que comparte características con las otras clases: es fuerte y resistente en el combate cuerpo a cuerpo como el Bárbaro y Druida, tiene la capacidad de conjurar como la Hechicera, y comanda esbirros como el Nigromante. 

Dicho esto, el Warlock se siente como una “clase de expansión hecha por fans” en el mejor sentido posible ya que sentimos que respeta la filosofía de Diablo II. Pero corre un riesgo, ya que si se refina demasiado podría convertirse en la clase más flexible del juego, y recordemos, la flexibilidad es una cualidad que ha definido al juego a lo largo de los años.

Las innovaciones de Reign of the Warlock

Dicho todo lo anterior, ¿qué más hay en Reign of the Warlock? Te sorprenderá saber que también se estrenan mecánicas nuevas y actualizaciones de calidad de vida que te harán sonreír.

Comenzamos con las Terror Zones que son invasiones demoníacas de las áreas de juego. Naturalmente, puedes esperar enemigos más poderosos dentro de ellas, sin embargo, lo emocionante ocurre en la dificultad Hell, donde acecha un cazador que se vuelve más poderoso cada vez que es vencido. El propósito es conseguir llaves para ganar el derecho de retar a los Ancients en su versión más poderosa.

Enseguida encontramos un enviado del cielo; no es ningún arma o hechizo, más bien un filtro de loot que puedes configurar a tu antojo. Con esto, puedes ordenar y limpiar la pantalla de objetos no deseados cada vez que los ítems caen al suelo. Esto siempre ha sido molesto porque muchas veces, runas y objetos muy valiosos se han quedado perdidos debajo de las etiquetas de ítems basura. Nunca más.

Asimismo, el alijo dejó de ser un rompecabezas logístico. Ahora cuenta con pestañas avanzadas, donde se destacan pestañas de materiales apilables; olvídate de mover 99 gemas de una pestaña a otra como si fueran fichas de tetris.

Por último, encontramos el Chronicle, una bitácora que lleva el registro de cada ítem único, de set y palabra rúnica. No cambia la probabilidad de encontrar algo raro, pero sí cambia la sensación de progreso, ya que al completarlo se desbloquearán objetos cosméticos especiales. Cuando veas a un jugador con cualquiera de estos efectos especiales, debes saber que merece todo tu respeto.

Todas estas opciones de Calidad de Vida están disponibles en la versión Reign of the Warlock de Diablo II: Resurrected… ¿por qué no en la versión original?

No lo sabemos con certeza, pero no hace falta ser un genio para deducirlo. Y debemos remontarnos a la entrega original, que a pesar de recibir una versión mejorada en forma de Diablo II: Resurrected, ofrece la experiencia clásica de antaño sin demasiadas modificaciones. Es decir, sería un sacrilegio modificar dichas versiones originales. Por esto, puedes elegir cuál versión jugar: Expansión y Reign of the Warlock.

Lamentablemente, esto significa que las bases de jugadores quedarán divididas, pero al menos tenemos la esperanza de un futuro donde Blizzard pueda comenzar a construir y añadir novedades sin modificar algo que muchos siguen disfrutando.

En conclusión, Reign of the Warlock marca un momento histórico para Diablo II: Resurrected. La enseñanza más importante es que Blizzard nos demuestra que algo que parecía imposible es, de hecho, muy factible: revitalizar —nuevamente— un clásico con 26 años de antigüedad sin traicionar su legado ni esencia.

El Warlock no solo es una clase innovadora que desafía las convenciones del juego, sino que viene acompañado de mejoras sustanciales en calidad de vida que modernizan aún más la experiencia. Sin embargo, lo más importante es que abre las puertas a una nueva era de contenido para aquellos dispuestos a explorar territorios inexplorados en Santuario.

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