Recientemente, Square Enix nos entregó remakes de altísima calidad. Una de sus franquicias más beneficiadas es Dragon Quest, de la que hace poco se relanzó su trilogía original en HD-2D, y ahora es turno de Dragon Quest VII Reimagined, que llega con un estilo completamente fresco y distinto.
El original es uno de los títulos más grandiosos de la saga, pues incorpora elementos como viajes en el tiempo, un número elevado de vocaciones, varios acertijos y un cast amplio y memorable. En su momento, fue criticado por su ritmo lento y su duración de casi 100 horas, pero en Dragon Quest VII Reimagined eliminaron sus errores, pulieron su potencial y el resultado es un JRPG casi perfecto.

¿Qué es Dragon Quest VII?
Para los que jamás jugaron Dragon Quest VII, les diremos que la historia comienza en una isla llamada Estarda que está sola en el vasto mar, por lo que su población cree que son los únicos en el mundo. Sin embargo, el protagonista y sus mejores amigos, Kiefer y Maribel, entran en el enigmático Santuario Místico, donde se les revela que deben encontrar unas tablillas que los llevan a nuevos islotes localizados en el pasado.
En cada una de estas zonas, existe un mal que las atormenta, lo que nos lleva a ayudar a su gente y pelear contra todo tipo de peligros. Al hacerlo, recuperamos más piezas de tablillas para seguir viajando a otras islas, y una vez que regresamos al presente, nos damos cuenta de que estos islotes aparecen al lado de Estarda, por lo que el mundo poco a poco se puebla de nuevo.
Para muchos, el ciclo de viajar al pasado, salvar a las islas nuevas y regresar al presente para ver las consecuencias de nuestros actos llegaba a ser un poco repetitivo en las versiones del PS1 y del 3DS, pero en esta ocasión, lo sentimos distinto. Primero, porque hubo cambios en la narrativa y en el ritmo (ya iremos a eso), y después, porque cada zona se siente drásticamente diferente tanto por su estética como por sus habitantes.
Cada población tiene un acento diferente (argentino, italiano, francés, defeño, etc), lo que nos hizo sentir como si realmente recorriéramos el mundo. Esto ya estaba, principalmente en la versión del 3DS, pero ahora el equipo de localización hizo un trabajo más exhaustivo para que se notara aún más el cambio en la comunicación de cada región. Eso sí, hay argumentos secundarios bastante aburridos y que perdieron nuestra atención.

Cambios extraños que hay en mí
Dragon Quest VII Reimagined es un remake muy fiel en varios aspectos, pero también hace cambios para arreglar los defectos de los originales y para que se acomode mejor a los estándares actuales. La historia es la misma y hay muy pocas modificaciones en el orden de los sucesos, y las que hay, se pensaron para hacer el ritmo más dinámico y para que el guion sea más coherente.
Por ejemplo, en el título original y en el remake del 3DS, pasan unas buenas 3 horas antes de que entremos en un combate, aquí el tiempo es menor, sin descartar aspectos relevantes de la historia. Podríamos decir que quitaron parte de la “paja” que alargaba algunas secciones.
Una adición que agradecimos mucho es poder ver en el mapa nuestro siguiente objetivo, porque algo que en las versiones originales provocaba que nos tardáramos en llegar a un punto eran las vueltas que dábamos y la necesidad de platicar con todos los NPC y descubrir lo que teníamos que hacer. En caso de que tampoco quieran que los sujeten de la mano, pueden desactivar la opción y progresar a su gusto.
También hay cambios notables en los acertijos, aunque no nos encantaron. En las versiones originales tardamos mucho en el inicio es tardado entrar en un combate, pero es porque mientras tanto estamos haciendo este tipo de actividades. En esta ocasión, quitaron la mayoría y muchos de los que conservaron son más sencillos y hasta flojos. Más adelante hay unos nuevos y otros más profundos y bien elaborados, pero son escasos.

¡Que se armen los guamazos en Dragon Quest VII Reimagined!
El combate también tuvo algunas implementaciones para que sea más dinámico. El equipo detrás del juego lo logró a la perfección, pues cada batalla es más divertida y emocionante que nunca. Esto se nota desde las animaciones de los personajes, pues son suaves y expresivas, por lo que, a pesar de que las peleas son por turnos, se sienten más naturales y aceleradas.
También está la implementación del Estado Frenesí, que es básicamente lo mismo que la Inspiración en Dragon Quest XI. Cuando nuestros personajes entran automáticamente en este modo, pueden activar un movimiento especial. Cada uno varía dependiendo su vocación, por lo que sus efectos son diversos; así como algunos son ofensivos, otros ayudan a que incrementemos estadísticas específicas.
Por último, una de las mejores implementaciones de todo Dragon Quest VII Reimagined es que, cuando nuestro nivel es muy superior al de un enemigo, podemos golpearlo desde el overworld y derrotarlo sin necesidad de entrar en combate. De cualquier manera, recibimos dinero, experiencia y puntos de vocación, así que hay zonas donde podemos grindear de forma mucho más rápida y eficaz.
Gracias a todo esto, sentimos que subir de nivel a nuestros personajes fue más veloz y hasta terapéutico, porque no tuvimos que ver infinidad de veces la transición a un combate ni escuchar todo el tiempo el cambio de música entre la del mapa y las peleas. Además, como son bastante generosos con la experiencia que recibimos, en cuestión de unos minutos o a lo mucho una hora, escalamos varios niveles y completamos muchas vocaciones.

Apréndanse la de chambear en Dragon Quest VII Reimagined
Uno de los factores que distingue a Dragon Quest VII son las vocaciones. Se introdujeron en el tercer título, y aquí se ampliaron, pues hay más cantidad y variedad de clases. Debemos subir de nivel a cada una, y eso desbloquea habilidades relacionadas con el trabajo asignado, desde ataques con la espada hasta hechizos.
Una vez que las llevamos al nivel máximo, lo ideal es cambiarlas para perfeccionar otras. Lo malo es que nuestras estadísticas se reinician y eso nos hace más débiles, pero al ganar más experiencia con esta nueva vocación somos más poderosos que antes. Así funcionó desde el juego original y en la versión del 3DS, pero aquí se integra el Dobleteo, que la hace aún mejor.
El Dobleteo permite equiparnos 2 vocaciones al mismo tiempo para subir ambas de nivel y aprovechar los beneficios de cada una. Igualmente, cuando llegamos al Estado Frenesí, podemos elegir la que queremos activar, lo que amplía muchísimo nuestro repertorio de movimientos.

De todos los colores y sabores
Algunos poderes de los Estados Frenesí son básicos, como aumentar nuestro ataque, hacer que nuestro siguiente golpe sea crítico, gastar 0 PM en nuestros hechizos y más, pero hay otros muy peculiares, como hacer que aparezca un rebaño y golpee al enemigo, tener 2 clones para triplicar nuestro daño y hasta invocar a una santidad sumamente fuerte.
Otra ventaja del Dobleteo es que permite ponernos creativos con las combinaciones. Por ejemplo, podemos seleccionar que uno de nuestros peleadores se base completamente en la fuerza bruta y asignarle Guerrero y Paladín o que se convierta en un gran hechicero y hacerlo Sabio y Sacerdote o de plano balancearlos y hacerlos Monstruólogo y Mago.
Las vocaciones son muchísimas, por lo que experimentar con las combinaciones y subir a cada una al máximo nivel fue una de las partes que más disfrutamos de Dragon Quest VII Reimagined. Nuestras favoritas son Pirata, Paladín, Gladiador y Campeón, pero todas ofrecen algo interesante. Lo único malo es que se quitaron los trajes especiales que había para cada una en la versión del 3DS.

Amor a primera vista
Dragon Quest VII Reimagined se ve despampanante. Es, seguramente, el remake más hermoso que Square Enix ha lanzado últimamente, así como las 2 partes de Final Fantasy VII. La decisión de haber hecho marionetas para cada personaje resultó más que acertada, pues cada protagonista se ve vivo y expresivo.
Lo mismo ocurre con los enemigos que recorren el mundo, quienes incluso reaccionan a lo que sucede en su entorno. Por ejemplo, unos se reúnen alrededor de una fogata para calentarse, otros se corretean como si estuvieran jugando y los más débiles huyen asustados cuando nos ven. Son detalles que le dan muchísima personalidad a Dragon Quest VII Reimagined.
Con estos antecedentes, es casi obvio que el mundo se ve mejor que nunca. Recorrer el mapa y apreciar cada montaña, colina, pirámide y hasta el océano es un deleite. Además, aventurarnos en estos paisajes fascinantes mientras de fondo suenan las composiciones del legendario Koichi Sugiyama, hace que todo sea 100 veces más épico, legendario y emocionante.
Para algunas personas, la nueva dirección artística se separa un poco del arte del gran Akira Toriyama y creen que los protagonistas parecen de Pixar, pero discrepamos. Pensamos que los NPC y los enemigos se parecen mucho a algo que veríamos en Dragon Ball, así que se asemejan mucho a sus versiones originales.
Los menús e interfaces son otro de los aspectos destacables de este remake, pues cada uno es mucho más entendible, está mejor organizado y, en general, se ve estéticamente superior. En esta clase de JRPG se consiguen muchísimos objetos, armaduras y armas, lo que a veces abruma, pero ahora tenemos la opción de autoasignar el equipo que prefiramos para que siempre usemos lo más poderoso o conveniente.

Otros cambios de Dragon Quest VII Reimagined que vale la pena mencionar
Las últimas 3 implementaciones que queremos mencionar son la dificultad, la localización y el doblaje. La primera elimina la opción de elegir entre 3 dificultades base, algo que está en los remakes HD-2D, pero permite modificar otros aspectos, como el daño que hacemos a los enemigos y cuánto nos generan ellos, su comportamiento en el overworld y si queremos regenerar nuestra salud después de cada combate.
Nos parecen opciones suficientes para que Dragon Quest VII Reimagined sea tan fácil o difícil como queramos, además de que es posible cambiar en cualquier momento de la aventura. Respecto a la localización, la opción latinoamericana es una chulada, pues utiliza regionalismos que nos sacaron muchísimas risas y que nos hicieron querer conversar con todos los NPC.
Se utilizan palabras y expresiones como “huerco”, “guamazos”, “vámonos que aquí espantan”, “no son enchiladas” y más que nos parecieron detalles hilarantes. Incluso en las locaciones hay traducciones muy ingeniosas y divertidas, como “Marzatlán”, “Acapulpo” y “San Petesnublo” para un pueblo rodeado de neblina.
El cast para la actuación de voz siempre fue muy querido por los fans debido a que se nota una gran química, y en Dragon Quest VII Reimagined sentimos que esto incrementa gracias al doblaje. Maribel ahora tiene mucha más presencia, Kiefel se muestra más aventurero y humano, Rulfo aumenta su nivel de ternura, Aisha se aprecia más como la voz de la razón del grupo y Sir Mervyn como una figura paternal.

Veredicto sobre Dragon Quest VII Reimagined
Dragon Quest VII Reimagined es un remake hecho con verdadero amor por parte de Square Enix y todas las personas que trabajaron en él. Visualmente, es majestuoso y está lleno de encanto, el trabajo en las actuaciones de voz es muy bueno, el ritmo se pulió para hacerlo más fluido sin sacrificar puntos narrativos importantes y el combate es más divertido que nunca.
Antes, muchos veían como un problema que el juego durara tanto tiempo, pero gracias a lo dinámico que es ahora y a la magia que desborda en todo momento, las 60 horas que nos tardamos sólo en pasar la historia nos parecieron fugaces. Teníamos mucho tiempo sin divertirnos tanto al grindear en un JRPG, y creemos que con Reimagined, Dragon Quest VII dejará de ser visto como una de las ovejas negras de la franquicia; al contrario, se le considerará uno de los mejores de la franquicia.
