En la última década, los arcade racers han tomado diferentes caminos que buscan definir el futuro del género tomando en cuenta las posibilidades de las plataformas modernas. Algunos se han ido por romper las barreras para ofrecer juegos en un mundo abierto repleto de actividades; otros han apelado por la nostalgia mediante la creación de experiencias que nos recuerdan a clásicos de los 16 y 32 bits.
También hay otros caminos. La prueba más clara la tenemos en el trabajo de Milestone, estudio italiano que ya demostró sus capacidades con Hot Wheels Unleashed y que ahora entrega lo que puede ser su trabajo más ambicioso hasta la fecha: Screamer.
¿Qué es Screamer? ¿Qué tal está? Y sobre todo, ¿cuál es su propuesta única? Vamos a verlo.
Autos, anime y derrapes
Screamer es un videojuego de carreras estilo arcade enfocado en pistas y su narrativa. ¿Qué quiere decir esto? Lo primero, es que te vas olvidando de correr por un mundo abierto para llegar de evento a evento. Aquí, todo el tiempo que pasas detrás del volante es en circuitos diseñados para las carreras. Lo que funciona como hilo entre una competencia y otra es una historia que resulta mucho más de lo que promete en un inicio.
Así pues, esto nos deja claro que hay 2 componentes importantes para analizar en Screamer: el sistema de juego y la historia. Vamos primero con cómo se juega. Milestone apostó por un sistema de 2 sticks: con uno controlas la dirección del coche y con el otro, la intensidad del derrape. Con esto, Screamer nos invita a conducir de una nueva manera para llevarnos a momentos donde es necesario que un stick vaya hacia una dirección mientras que el otro va de un lado a otro para acomodar el auto y aprovechar el derrape de la mejor forma posible.
Hasta ahí, Screamer suena como un juego de carreras arcade con una propuesta diferente y entretenida, pero la realidad es que sólo se trata de la punta del iceberg. El juego carga con otros sistemas que hacen que cada carrera sea más que pura velocidad, y más bien sean duelos intensos a varios centenares de kilómetros por hora.
Para empezar, el coche tiene un sistema de marcha semiautomática; es decir, cuando llega a cierta velocidad tienes que presionar el bumper izquierdo para que suba de marcha, pero no tendrás que preocuparte por bajar cuando frenas. Subir la marcha del vehículo te entrega un pequeño boost de velocidad, pero también suma al medidor SYNC, el cual nos lleva a 2 de las mecánicas más importantes de Screamer: impulso y destrucción.
Al acumular cierta energía del medidor SYNC vas a desbloquear la capacidad de presionar el bumper izquierdo por unos segundos para sacar un turbo que aumenta la velocidad considerablemente. Al ejecutarlo, aparece un gráfico en pantalla y, si sueltas el botón en el momento exacto, recibes un boost aún mayor que, al ser aplicado correctamente, te permite superar a muchos de tus rivales.

¿Hasta ahí vamos bien? Me alegro, pero ahora ponte el cinturón porque hay más conceptos. Usar Impulsos irá subiendo la carga de Entropía, energía que permite atacar a los enemigos y defenderse. Al presionar el bumper derecho por cierto tiempo tu auto ejecuta un impulso ofensivo que hace explotar cualquier coche con el que haga impacto y lo desaparece por unos instantes. Ahora, no todo es tan fácil como suena, puesto que la Entropía también permite activar un escudo que revele los ataques.
Todos estos sistemas se conectan y alimentan unos a los otros para que dominarlos sea clave para ganar en una carrera. Por ejemplo, derraparte provoca que la barra de marcha aumente más rápido, lo que te permite conseguir más boosts y energía para SYNC. Por otro lado, hacer explotar coches de contrincantes aumenta el SYNC para obtener más impulsos que entregan futuros ataques y escudos. Todo esto sin contar el Overdrive, un sistema que requiere ahorrar mucha energía, pero al activarse da lo mejor de los impulsos y los ataques; eso sí, hay un costo y es que al impactar contra alguna pared, tu vehículo explota. A eso hay que sumar que cada piloto tiene una habilidad especial que marca diferencia, lo que añade otra capa de estrategia a la carrera.
Como ves, la gracia de Screamer está en los sistemas de los cuales tienes que estar pendiente. De este modo, las carreras son más de aprovechar al máximo cada pequeño detalle para evitar quedar atrás y menos de ir a alta velocidad y tomar bien las curvas.
Esto es muy importante porque, contrario a lo que podría pensarse, Screamer es un juego difícil. Es complicado escalar la curva de dificultad porque el juego tiene un objetivo bien claro: ofrecer una propuesta sólida y que dependa del jugador estar a la altura para poder disfrutarla. Así pues, debes estar mentalmente preparado para que el juego te patee el trasero en más de una ocasión en carreras que, por momentos, pueden sentirse injustas; sin embargo, una vez que empiezas a dominar las mecánicas y conocer los circuitos te percatas de que Screamer nunca te pidió más de lo que podías dar, sólo busca que aprendas a jugarlo.

Eso sí, Milestone entendió que Screamer tiene varias fricciones, por lo que añadió opciones para hacerlo más fácil. El juego tiene diferentes niveles de dificultad, así como opciones para bajar la velocidad de la carrera con la finalidad de ofrecer algo más accesible. La verdad, no recomiendo usarlos a menos que sea sumamente necesario, ya que que parte de la experiencia es sufrir y aprender. También presenta opciones de accesibilidad (como la posibilidad de jugar con una sola mano) que serán bien recibidas por jugadores que las necesiten.
Con eso dicho, ¿qué hay de la historia? Como comenté en mi previo, al inicio la narrativa de Screamer tiene tintes que recuerdan a caricaturas de acción matutina, con un elenco de personajes heroicos y villanos un tanto planos. No obstante, con el paso de las horas descubrí que es mucho más que eso y se trata de una historia interesante, con personajes grises y que se atreve a tocar temas oscuros que francamente nunca imaginé ver aquí.
Todo se cuenta entre carreras con escenas donde los personajes hablan y van expandiendo las razones por las cuales participan en el torneo sobre el cual gira toda la acción de Screamer; también empiezan a existir conflictos y tensiones. La mayoría de estos momentos son escenas estáticas estilo visual novel, aunque hay algunas animaciones CGI para los momentos más importantes.

La historia es buena, pero tiene la narrativa falla al hacerla brillar. El juego tiene un elenco grande y variado de personajes, que forman parte de diferentes equipos con diversas motivaciones para correr. El problema es que un momento estás con unos personajes e inmediatamente brincas a otros, lo que diluye el impacto de lo que está sucediendo. Es extraño ganar una carrera como uno de los protagonistas, para al siguiente momento estar en el asiento de conductor de su rival principal. Creo que una narrativa por capítulos que se enfocara en contar la historia de cada equipo individualmente hubiera servido mejor para conectar con cada uno de una manera más profunda.
Por otro lado, la historia se vuelve tediosa por momentos en que la variedad de circuitos se vuelve muy limitada. Llámenme cerebro de TikTok, si quieren (algo de verdad habrá en eso), pero al final es algo que afectando el ritmo de la aventura. Ya con el paso de las horas este problema se soluciona, pero un buen rato de la aventura es una especie de tutorial glorificado diseñado para darte poco a poco las herramientas necesarias para triunfar en Screamer. Entiendo que así sea por las necesidades el juego, pero no deja de ser pesado.
Por último, pero no menos importante, debo hablar sobre la presentación. Screamer es un juego que grita estilo con gráficos cel shaded que apuestan por un tono anime para entregar una experiencia que luce llena de estilo en las carreras; por otro lado, el diseño de personajes también brilla gracias a un elenco que lleva su carisma y personalidad hasta en el aspecto de sus autos. Por otro lado, la banda sonora apuesta por temas electrónicos llenos de energía que suman la emoción.

Un arcade racer con identidad propia
Al final, el pecado y la redención de Screamer se ubica en lo mismo: sus ganas de intentar hacer algo nuevo. La cantidad de mecánicas y sistemas que presenta van en dirección opuesta a la sencillez e inmediatez que muchos esperan de los juegos de carreras de corte arcade. No obstante, ahí mismo se encuentra su inmenso atractivo. Screamer te obliga a aprender y dominar sus mecánicas y es hasta que los aprendes cuando realmente abres los ojos y entiendes que no se trata de otro arcade racer, sino de una propuesta mecánicamente compleja que tiene mucho sentido.
Sin duda, si Milestone hubiera ido por un camino más tradicional, Screamer sería un juego mucho más digerible, pero también sería uno del montón. La combinación de estas apuestas ganadas y perdidas es lo que lo convierte en un juego de carreras con identidad y son los principales motivos para probarlo y recomendarlo. Eso sí ten claro que, si vas a darle una oportunidad, tenle paciencia; aunque tiene todo para divertirte desde el primer momento en que tomas el volante, debes dedicarle tiempo para aprender y sacarle todo el provecho posible.
Screamer llegará a PC, PlayStation 5 y Xbox Series X el 26 de marzo. Puedes saber más sobre este título si haces clic aquí.
