Lo diremos sin rodeos: Marathon no es el juego más hospitalario y agradable del mundo… es uno que te hace pedacitos y te pone a prueba desde el primer segundo. Es un juego donde la tensión es constante y el loot se siente como vida o muerte. Nos agradó mucho, pero la gran pregunta es: ¿realmente es para tanto la supervivencia en Tau Ceti IV… o es sólo castigo disfrazado de diversión? Pues bien, después de jugar durante semanas tenemos el veredicto definitivo del nuevo juego de Bungie.
Como sabes, Marathon es un shooter de extracción. Básicamente, te preparas antes de cada partida eligiendo tus armas, tipo de escudo y demás herramientas de destrucción. Después, eliges un mapa y, con otros jugadores, emprendes una carrera contra el reloj para completar objetivos y lootear puntos de interés. Si sobrevives la partida, eres recompensado con todo lo que recogiste en el camino; si fallas, observas cómo todos tus ahorros desaparecen frente a tus ojos.
Estrés, adicción y recompensa
Marathon es un juego estresante, desgastante y frustrante… y, por eso mismo, no pudimos dejar de jugarlo.
Esta combinación se logra gracias tanto al desarrollador como a la comunidad. Por un lado, Bungie prioriza un diseño que responde a jugadores sudorosos, con contratos que incentivan el combate en PvP y facciones cuyo único objetivo es ver al mundo arder. Por el otro, tenemos una comunidad que, por lo menos en nuestra experiencia, está constantemente sedienta de loot y sangre.
Tal vez sonaremos dramáticos, pero tuvimos que jugar Marathon con descansos entre partida y partida, las extracciones con loot valioso pusieron un nudo en nuestro estómago, nos hizo recordar regresos a casa a altas horas de la noche en la Ciudad de México cuando volteamos a todos lados para evitar que nos embosque alguien con capucha y cuchillo, para al fin llegar sanos y salvos, aunque empapados en sudor frío. Fallar la extracción hacía que nos levantáramos del escritorio y camináramos en círculos unos minutos para bajarnos el coraje de perder otro escudo morado por nuestras malas decisiones.
El tiempo de muerte es brutalmente rápido: un jugador que te tiene en la mira puede destrozarte en un instante y los bots de la UESC (el elemento PvE de Marathon) son un problema mayúsculo si no te tomas el tiempo de esquivarlos o eliminarlos a conciencia. No nos da pena admitir que fallamos varias extracciones cuando no pusimos atención suficiente al entorno ni planeamos nuestra ruta adecuadamente. Esta tensión, junto con la excelente retroalimentación de las armas de Marathon, llenaron estas últimas semanas de estrés gustoso y altamente adictivo, pues su fortaleza es generar una especie de síndrome de Estocolmo en quienes decidan darle una oportunidad y estén dispuestos a aprender a partir de cinturonazos en la espalda las rutas de mapas y mejores prácticas en cada raid. Diferente, brutal, pero indudablemente, satisfactorio, porque genera callos en los dedos.
Diseño visual y jugabilidad: los pilares de Marathon
Si bien a primera vista puede resultar un tanto chillona, la dirección de arte de Marathon es indudablemente llamativa, con colores saturados y contrastes fuertes entre la vegetación y la arquitectura en bloques para hacer de este título un verdadero festín visual.
En principio, el diseño de armas y demás props en pantalla puede parecer básico, con bloques por todos lados y cubos que más bien evocan un sentimiento de geometría demasiado simple para el presupuesto de un juego de este calibre; sin embargo, mientras más jugamos, mejor entendimos el propósito de estas decisiones.
Cada mapa (en este momento hay 4) tiene mecánicas, objetivos y acertijos propios. Esto, combinado con la cantidad de loot esparcido, nos hizo apreciar la fácil lectura de objetos y puntos de interés.
Marathon desborda personalidad, con diseños impactantes en menús, códices, facciones y hasta en el menú de carga de cada partida.
Esto combina perfectamente con el excelente diseño sonoro. Mucho se habla del sonido direccional y lo importante que es en títulos de esta índole; aquí, las pisadas de jugadores, los disparos a lo lejos, las torretas que emiten alertas y toda la suite de foleys son exquisitos, con capas que resaltan información importante y mantienen una ambientación opresiva y llena de suspenso a lo largo de cada raid.

Un viaje auditivo y visualmente inmersivo
Tampoco podemos seguir sin mencionar la música original de Marathon. Ryan Lott, el compositor en turno, entrega una banda sonora que complementa a la perfección las diferentes situaciones dentro y fuera del juego. Su implementación es sutil dentro de las raids, porque siempre acecha al jugador con susurros y notas fuera de tono para aumentar la tensión y, después, hacerse presente en momentos clave, como el combate contra la IA, los objetivos completados o esos segundos eternos mientras esperas tu extracción.
En los menús es distinto: la música acompaña y ayuda a que te concentres mientras organizas tu inventario y seleccionas tus contratos, pues escala en volumen e intensidad cuando seleccionas tu destino antes de cada partida.
Cerrando los elogios, cabe destacar la cantidad de lore y migajas de información para conocedores del Marathon clásico. Digamos que es una madriguera de conejo en la que no ahondaremos en esta reseña, sólo diremos que fuimos gratamente sorprendidos con Tau Ceti e implicaciones de ciertos personajes y entidades que han estado en juego desde hace 20 años. Es algo que no esperábamos, pero apreciamos.
Pero basta de palabras amables, porque mientras creemos que Marathon tiene muchos aciertos y en la escala artística es un conceptazo, la realidad en esta industria es otra, una que no perdona, y para explicar esto tenemos que pasar a…
El lado menos brillante de Marathon
Marathon es un juego bonito que se juega bien, pero tenemos varios problemas con recomendarlo completamente, especialmente a estas alturas del partido. El juego peca de seguir prácticas que despiertan nuestro hartazgo por juegos como servicio: pases de batalla, microtransacciones para cosméticos con patrones oscuros en lanzamiento (que fueron rápidamente arreglados después de las quejas de jugadores) y cosméticos que son consumibles, como stickers de armas, además de sistemas de progresión que incentivan el grindeo con tareas repetitivas nos hacen recordar un Bungie que en un pasado cercano introdujo nuevas y mejores formas de separar la cartera de su audiencia. Recordemos, éste no es un free to play. Es un título con precio premium.
Además, se trata de un título cuyas primeras horas de juego son frustrantes y confusas. El proceso de incorporación de Marathon para jugadores nuevos consta de un tutorial de 10 minutos que asume que conocen las reglas de un juego de extracción y que deja un montón de preguntas al aire porque muestra íconos e ítems cuyos atributos no significan nada para ellos.

Es como arrancar un RPG y asignar atributos por primera vez: sabes que esas palabras y números significan algo, pero vas a entender el peso de esas decisiones hasta que entres de lleno en el juego. La diferencia en Marathon es que, por la naturaleza del género, no hay un espacio seguro donde puedas experimentar o cargar partida. No culpamos a quienes jueguen un par de horas y cierren el juego por sentirse abrumados y sin rumbo. Bungie tiene que hacer un mejor trabajo al presentar información importante para Runners primerizos.
Además, tenemos que patear un poco la estructura de misiones y contratos de Marathon. Mientras que la progresión tiene un ritmo adecuado, los contratos pueden jugar en contra de la experiencia individual; nos referimos a que es enteramente posible completar un contrato durante los primeros 5 minutos en la raid. Esto no es inherentemente malo, pero puede dar una terrible primera impresión por la falta de otro incentivo para seguir explorando el mapa.
Problemas de balance y economía
En el terreno de balance también hay problemas. Mapas como Dire Marsh son un paraíso para francotiradores y, al estar generalmente cubierto de neblina, lo mejor es elegir una mira térmica para trivializar cualquier pelea contra otros jugadores.
También hay Shells, cuyas habilidades son indispensables; por ejemplo: en las partidas en solitario, los lobbies están llenos de jugadores que usan Asesinos o Ladrones. La primera clase tiene puede hacerse completamente invisible, mientras que la segunda permite desplegar un dron para hacer reconocimiento y recibir información desde un lugar seguro.
En el caso de tríos, estarías loco si no llevas, por lo menos, a un médico, drones que curan, aflicciones como veneno, además de regenerar escudos a tus compañeros en armas. Esto pone al resto de los shells en una situación donde verdaderamente hay pocas razones para elegirlos.
Además, nos preocupa la economía. Si bien creemos que los kits patrocinados y el Shell de Rook son opciones para recuperarse de una mala racha, a la larga pueden ser perjudiciales al eliminar riesgos durante la progresión de contratos. La mejor idea sería restringir el uso de estas opciones para evitar su spam y el estancamiento rápido de la economía de juego.
En otras palabras, nuestra mayor queja y preocupación con Marathon son los incentivos para que jugadores nuevos logren conectar con este título, además de su habilidad para mantener al público actual enganchado a largo plazo.
En estos momentos, este problema debería ser prioridad para Bungie porque el reloj está corriendo y notamos que los tiempos para encontrar partida se han alargado poco a poco, mientras que a ciertas horas del día, simplemente nos dimos por vencidos.
El caos de coordinarse sin amigos
Para cualquier juego, las reglas para coordinarte con un equipo son las mismas: consigue amigos. Hace mucho tiempo que su redactor en turno no se había encontrado en la necesidad de buscar partidas con jugadores aleatorios, pero al no lograr convencer a los compañeros en armas de confianza de dejar unos días Arc Raiders, tuve que socializar. El resultado fue terrible.
Si bien reconocemos que el emparejamiento en cualquier videojuego siempre es un volado, en Marathon es especialmente notorio cuando hay problemas de comunicación o habilidad contra un equipo que se encuentra en una llamada de Discord.
Esto nos llevó a abandonar el mundo de los lemmings para buscar una carrera como Runner solista, lo cual convirtió a Marathon en un juego de sigilo con el ocasional jugador pasivo.
Advertimos sobre esta experiencia, ya que, dependiendo de tu estilo de juego, tendrás que adaptarte un poco a la lista de juego, a menos que logres conseguir con quien raidear Tau Ceti.
También tenemos que mencionar la forma en la que el juego entrega avances de historia y progresión, con diálogos que interrumpen tu tren de pensamiento mientras navegas los menús y que, hasta donde entendemos, en este menú endemoniado son diálogos imposibles de reproducir.
Por último, tuvimos una situación un tanto anticlimática la primera vez que arrancamos el juego. Con nuestra bóveda atiborrada de ítems por haber jugado el server slam y uno que otro regalo promocional,nuestra primera hora de juego como tal fue un simulador de inventario, donde vendimos y reacomodamos el exceso de ítems sin siquiera haber tocado Tau Ceti. Fue un poco molesto, pero tampoco fue la gran cosa.

Marathon: el shooter más despiadado del año
Marathon está en una situación difícil. Por un lado, es un título que no tiene miedo de hacerte comer tierra y aprender de tus errores mientras entrega una experiencia con pocos puntos en contra —en el papel— y cuya presentación destaca contra el sinfín de propuestas hiperrealistas del mercado actual. Por otro lado, es difícil convencer a una audiencia cuyo hartazgo por juegos como servicio la mantiene a una distancia razonable de la explosión.
Sabemos que Marathon no es para todos, y entendemos perfectamente el reflejo de desprecio de muchos hacia él. Respetamos y admiramos —hasta cierto— punto la intención creativa de Bungie al debutar como desarrollador de Sony con un juego que apunta a ser de nicho desde su concepción, y sabemos que sólo el tiempo dirá si esta decisión fue la correcta o si estamos a punto de ver la cuarta independencia de un estudio que parece tener un ego tan alto como la calidad de sus productos.
Y tú ¿ya jugaste Marathon? ¿Planeas darle una oportunidad o ya tomaste tu decisión?