Censura en la industria de los videojuegos

¿Quién decide lo que puedes jugar?


Los videojuegos constantemente son atacados debido a que, en la opinión de muchas personas, fomentan la violencia, son vulgares e incluso tratan de propagar o burlarse de creencias religiosas o políticas. Este es un problema que afecta a la industria de diferentes formas, una de ellas es restringiendo la libertad creativa de los creadores, quienes optan por hacerlos menos violentos o realistas con el afán de alcanzar una clasificación más baja y llegar a un público más amplio. En el otro extremo, sucede que algunos titulos llegan a ser censurados e incluso prohibidos.

La violencia no es buena (¡dhu!), pero es real y en casos en los que las personas y animales reales salen ilesos, puede llegar a ser divertida; es la verdad. Vamos, si has jugado cualquier entrega de Grand Theft Auto seguramente lograste que tu auto fuera más rápido solamente para impactar a un incauto peatón virtual. Fue divertido y nadie salió herido; ahora, si alguien decide recrear ese u otro evento peor en la realidad, es un problema muy diferente que no radica en el videojuego, sino en el desarrollo de dicho individuo, y lo mismo sucede con muchas personas violentas que no tienen acceso a los juegos de video.

No todos los juegos son aptos para todas las personas; es fácil que un niño pequeño se impresione con ciertas escenas o conductas y por ellos en esta, como en otras formas de entretenimiento, existe un sistema de clasificación que indica las edades adecuadas para cada título, lo que previene que los pequeños consigan un juego inapropiado para ellos. Por otro lado, la última palabra es de los padres, y así como deciden qué película ver con sus hijos en el cine, les permiten o prohíben jugar ciertos juegos.

Existen diversas razones por las cuales un videojuego puede ser prohibido o censurado. La más común es la violencia, y como ya comentamos, sí, muchos juegos cuentan con contenido violento; algunas veces las autoridades toman cartas en el asunto y prohíben su venta a menores o incluso su distribución en general.

Las prohibiciones son algo común en América Latina, y podemos encontrar extraños casos como el que sufrió Tom Clancy's Ghost Recon Advanced Warfighter 2, que fue prohibido en el estado de Chihuahua, en México, debido a la forma en que se representaba este lugar y Ciudad Juárez, además de que los enemigos principales del título eran mexicanos rebeldes. El resultado fue que el título sólo se prohibió en ese estado y a la fecha puede comprarse en cualquier otro lugar del mundo.

Otro caso en Latinoamérica, pero más extremo aún, involucra al presidente Hugo Chávez, quien afirmó que los juegos promueven la violencia, el consumo de cigarros, drogas y alcohol, y son como "el camino al infierno." Por estas razones, en Venezuela se prohibió la publicidad, compra, venta, creación, renta o exhibición de videojuegos violentos.

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