Una noche con el Elite Wireless Controller para Xbox One

En la guerra de mandos, Microsoft tiene la última palabra


Aunque los números de ventas pueden ubicar a PlayStation 4 al frente en la guerra de consolas de actual generación, en el ámbito de los controles parece que Xbox tiene la última palabra, y es que ayer anunció, en el marco de E3, la versión mejorada de su ya de por sí laureado mando para Xbox One, denominada Elite Wireless Controller. Y anoche precisamente, durante una fiesta especial, tuve oportunidad de ponerle las manos encima.

Supe de inmediato que esto no era un simple "control" de consola cuando vi, desplegados sobre una mesa brillante, numerosos accesorios para el mando y es que esto no es un monótono apéndice plástico para el Xbox One, sino un sofisticado dispositivo integral que vive a la altura de lo que se esperaría de una plataforma de nueva generación.

Al tomar el Elite Wireless Controller de inmediato noté que era un poco más pesado, lo cual, de acuerdo con un representante de Microsoft, obedece a que varios de sus componentes, entre ellos los sticks, son metálicos ―sobra decir que esto se presta para pensar en mayor durabilidad―. En total, el mando incluye 6 tipos diferentes de stick con alturas variables y grabados que seguramente dejarán satisfecho hasta al jugador con los dedos más grandes (un problema más común de lo que se imaginan).

Entre el peso y un acabado superficial más áspero con material rugoso, la impresión que me llevé al tener el control al alcance fue la de un mando profesional, algo más serio que el típico control incluido con Xbox One, aunque este último es ergonómico debido al emplazamiento desigual de sus palancas.

Pero sobre la mesa no nada más había palancas, sino también 2 tipos diferentes de D-pad. Por mucho tiempo, los entusiastas del género de peleas han exigido D-pads dignos de la alta competencia en juegos como Killer Instinct y Microsoft escuchó. La compañía añadió al Elite Wireless Controller un D-pad cóncavo y aplanado, con mayor superficie de contacto; esto en paralelo a la cruceta tradicional que, a juzgar por inscripciones en el mando, gozaría de más precisión y flexibilidad direccional.

Ahora bien, al frente del mando, en medio de los botones de opciones, hay un switch diseñado para alternar entre diferentes configuraciones, pues la idea es que el Elite Wireless Controller sea plenamente personalizable mediante una aplicación compañera. La interrogante es si eso dependerá en absoluto del periférico o de los desarrolladores, pero la idea resulta sumamente atractiva y también se presta para pensar en jugadores con capacidades diferentes, quienes llevan un buen rato pidiendo mayor versatilidad para mapear el esquema de control de juegos inaccesibles, no por sus mecánicas, sino simplemente por su configuración.

En este mismo sentido, vale la pena mencionar que el Elite Wireless Controller incluye más botones en la forma de pedales posteriores que ahora escoltan a los gatillos. En lo primero que pensé con esto fue en un juego como Forza MotorSport 6 y la opción, ahora revolucionada, de meter cambios de velocidad con estas 4 paletas que oprimirás con tus dedos medios o anulares, pero el mando está pensado para asignar a dichos accesorios más funciones, de modo que no tengas que separar los dedos de la estructura del control en ningún momento. Si a esto añadimos gatillos dotados de mayor sensibilidad (hair-triggers) tenemos algo también para los amantes del FPS. Cada gatillo viene con un seguro que activa o desactiva la función hair-trigger. Una vez en operación, esta característica reduce el rango de opresión de los gatillos para que no sea necesario apretarlos hasta el fondo al disparar, lo que ahorra preciosos segundos y te deja sin pretextos cuando te maten en Call of Duty o Halo.

Finalmente, está el anhelado detalle de la ranura de 3.5 milímetros, omitida en el prototipo inicial de mando para Xbox One y que obligaba a aquellos sin headset a comprar un adaptador para el de Xbox 360 o adquirir la diadema oficial, que para ser justos, venía con el Xbox One.

El Elite Wireless Controller opera con 2 pilas AAA o conectado con la estación Play & Charge que se vende por separado. El mando viene con su funda especial, para evitar que se pierdan las piezas intercambiables en 2 minutos; costará $150 USD cuando debute en octubre. Sí, es $100 USD más caro que el control regular, pero tengo la impresión de que si lo compras, no tendrás que comprar otro mando en varios, varios años. Y con esto, damas y caballeros, termina ―al menos por ahora― la discusión sobre cuál es el mejor control para consola, aunque éste es compatible con Windows 7 y Windows 10. El debate sobre cuál es mejor, si el Elite Wireless Controller o el Steam Controller, tendrá que esperar para otra ocasión.

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