Quédate en casa: Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, momento único para la franquicia

Hideo Kojima y compañía solo tendrían una oportunidad para hacer algo así


Si bien tenemos una cantidad enorme de títulos actuales a la mano, siempre hay oportunidad para dar un repaso por los clásicos y en esta ocasión podríamos dar un viaje hacia 2001 con Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty, juego que sigue dando de qué hablar con el paso de los años, ya sea por su accidentado proceso de desarrollo, por los riesgos que tomó Hideo Kojima y por la temática que, hoy sabemos, fue avanzada para su época.

Heredero del éxito de Metal Gear Solid, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty se convirtió de inmediato en uno de los juegos más esperados pues marcaría el cambio generacional que estaba en camino a finales de la década de los 90. E3 2000 vio la presentación de aquel legendario trailer que confirmaba el regreso de Solid Snake y mostraba su infiltración en un buque militar en una secuencia que de inmediato generó un debate en torno a si se trataba de CGI o era despliegue gráfico en tiempo real.

Pese a no ser como tal una exclusiva del naciente PlayStation 2, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty soportaba en sus hombros el peso de ser uno de los juegos más importantes para la consola, misma que había gozado de éxito de inmediato pero que necesitaba un AAA importante a nivel mundial, sobre todo porque la percepción del PS2 en 2000 y 2001 comenzaba a cambiar al ser el DVD de The Matrix el software más vendido para la consola, considerada en ese entonces como el trato más barato para hacerse con un reproductor DVD en Japón.

Con todos los recursos a disposición que tuvo a raíz del éxito de Metal Gear Solid, es posible que Hideo Kojima considerara que era la oportunidad de hacer una obra que se apartara de esa entrega, un giro de 180°, una propuesta que rompiera la cuarta pared de otra forma. Si el incidente de Shadow Moses giró en torno a la genética, la secuela haría lo propio pero con la memética pues la asimilación del fracaso de la manipulación del ADN abría nuevos caminos y algunos encontraban rumbo en la manipulación de la información, de las imágenes, la reproducción de elementos culturales a través de estas y la creación un contexto predefinido que habría de arrojar resultados similares.

Apelando a temas avanzados a su tiempo, lo abordado por Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty sirvió para que Kojima hiciera lo mismo y manipulara al público con los avances que nos hacían pensar que todo sería, otra vez, sobre Solid Snake. Millones de jugadores fuimos víctimas de la manipulación de los Patriots y experimentamos ese trago agridulce al conocer a Raiden después de quedar boquiabiertos con el capítulo del Tanker, donde controlamos a Solid Snake. En su momento, esto fue motivo de debate, división de opiniones y molestia entre un sector de fans que se sentían traicionados, en especial por las diferencias que había en cuanto a calidad entre el Tanker y el Big Shell, mismas que son reflejo de la presión para el debut del juego y cambios de último momento que se tuvieron que hacer luego del 11 de septiembre de 2001, pues la historia concluye en Nueva York y mostrar cómo se destruía parte de la ciudad no era la mejor idea en esos momentos.

Sin embargo, el tiempo dio el reconocimiento merecido a Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty por su diseño, sus mecánicas, su control bien logrado e implementado y su historia que, dicho sea de paso, parecía una vistazo al futuro y al peso estratégico de las Fake News y la manipulación de las imágenes e información. A su modo, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty fue una propuesta que hace pensar en Kojima y su equipo tratando de salir de la alienación que produjo Metal Gear Solid, pues era demasiado bueno, demasiado retocado, cuasi perfecto. De ahí que pareciera necesario romper con ese halo y sacudir las mentes y la experiencia de juego de los fans para darles un golpe de realidad; si pudiera hacer una analogía sobre esto, lo haría con la música, en específico con lo que hizo Nirvana con In Utero en franca oposición a Nevermind.

Al final, y visto como concepto y propuesta en general, Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty es uno de los mejores juegos que hay, disfrutable en sus mecánicas, en su historia, en su apartado gráfico y con un desenlace que, contrastado con el presente, da cuenta de Kojima en uno de sus mejores momentos dado lo que vendría después. Se dice que el creativo japonés había dicho adiós a la franquicia luego de este juego, pero los compromisos adquiridos y el hecho de que vendiera 7 millones de copias, solo 1 millón más que Metal Gear Solid, mantuvieron, con carácter de casi obligatorio, el vínculo entre Kojima y la franquicia hasta el triste desenlace en 2015 con Metal Gear Solid V: The Phantom Pain.

Actualmente, puedes conseguir Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty en una versión remasterizada que se encuentra en PlayStation Store, Xbox Market y también puedes descargar el juego en Xbox Game Pass. Asimismo, es un título común en el mercado de segunda mano y todavía estás a tiempo de hacerte con una copia en buenas condiciones si cuentas con un PS2 que funcione.

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