#ViernesRetro: Super Mario 64

La base de los juegos de plataforma en 3D


Me da mucho gusto encontrarme contigo una semana más para nuestra dosis de nostalgia y buenos títulos de antaño que dejaron una marca en nosotros. En la edición anterior hablamos de una franquicia que dio un salto generacional sobresaliente. Hoy corresponde recordar otro de esos saltos, pero no sólo generacional, sino dimensional.

Debo decir, penosamente, que en la generación del Nintendo 64 me alejé un poco de la Gran N. Jugué los títulos más importantes, los disfruté y me maravillé con cada uno, pero en aquel momento no tuve la consola. Fueron varios los juegos que me dejaron marcado, como Ocarina of Time, por ejemplo, pero el que nos ocupa este día me voló la mente en muchos sentidos.

Super Mario 64 apareció en 1996 junto con la nueva consola: el esperadísimo Nintendo 64. Empezó la época en la que la gran mayoría de los títulos llevarían ese apellido. Para Nintendo era muy importante que todo mundo se enterara y le quedara muy claro que su nueva máquina era de 64 bits, el doble de lo que tenía su competencia más cercana: el Playstation. Como ya lo he dicho acá: el éxito de una consola radica en los juegos, no en el hardware, pero esa es otra historia.

Entrada triunfal a la tridimensionalidad

El salto que Mario dio saliendo del tubo para mí fue un simbolismo de la llegada a una nueva era, un nuevo principio y una nueva manera de hacer las cosas que llegaría para quedarse. Se trata de la primera aventura de la mascota de Nintendo en tres dimensiones, pero el valor del título va mucho más allá de simplemente pensar en mejores gráficas y sonido. Se sentó un precedente, se marcó una pauta y se pavimentó un camino que muchos siguieron para desarrollos posteriores, como Banjo-Kazooie, por ejemplo.

Con Super Mario 64 pudimos ver una cara distinta del Reino Champiñón. La aventura se inicia en un vasto jardín en el se que se levanta imponente el castillo de la Princesa Toadstool, quien por primera vez es llamada Peach. Recuerdo lo mucho que me impactó que la carta que ésta le envía a Mario tuviera voz. Me pareció un gran detalle y pude vislumbrar el gran juego que me esperaba. Con Lakitu la cosa fue diferente, porque ese personaje nunca ha sido santo de mi devoción, pero lo acepté como camarógrafo nada más porque todo lo demás era perfecto.

Un nuevo mundo con más profundidad
Un nuevo mundo con más profundidad

La forma de mover a Mario cambió radicalmente, lo cual tenía que suceder con el salto dimensional. Hablando de saltos, los de Mario en este caso evolucionaron y, más allá del normal ahora se podía dar sentones, hacer un mortal hacia atrás o lanzarse hacia el frente para alcanzar algún objeto o cubrir más distancia. Tuvimos que acostumbrarnos a todas estas nuevas mecánicas y con el nuevo control fue más sencillo, aunque no todo fue miel sobre hojuelas. Específicamente respecto al control, yo siempre tuve mis reservas con el stick, me parecía que se iba a romper a la menor provocación y creo que no estaba tan equivocado. Es ese pequeño gran detalle el que siempre me tuvo con dudas, aunque no tiene nada que ver con la innegable calidad del título en cuestión.

Se logró trasladar casi todo lo que conocíamos de juegos de Mario anteriores, aunque se extrañan los hongos que te hacen crecer y la flor de fuego. Por otro lado, la aparición de la gorra voladora aportó mucho al modo de juego y los desarrolladores hicieron un muy buen uso de esta habilidad al dar forma a cada nivel. En combinación con el salto triple, que también debutó en esta entrega, Mario puede alzar al vuelo y así encontrar algún secreto o alcanzar una plataforma. Una vez más, se vio una mejora en esta cualidad que empezamos a ver en Super Mario Bros. 3.

Gran ausente en este revolucionario título
Gran ausente en este revolucionario título

Está cañón

En Super Mario World habíamos visto algunos tubos de los cuales podías salir disparado, pero en este caso la cosa fue llevada a otro nivel. En distintos puntos de los escenarios se encuentran cañones dirigibles con los que puedes llevar a Mario a lugares que sin ellos serían inalcanzables. Incluso hay un caso en el que debes romper un muro para hacer aparecer una estrella. Más adelante, al final de la aventura, se habilita uno que te permite alcanzar la azotea del castillo y así conocer la versión tridimensional de Yoshi. No creo que eso cuente como spoiler. Si lo es, disculpe las molestias que esto le ocasiona.

Comienza la tradición recolectora

En los juegos anteriores, aunque sí existen secretos, atajos y demás, en esencia la idea era solamente pasar niveles y así ir acercándose al final. En el caso de Super Mario 64, el avance depende de la recolección de estrellas que se encuentran ocultas en cada uno de los 15 niveles con los que cuenta el título, además de aquellas ocultas en algunos rincones del castillo. Son 120 en total, pero no necesitas todas para acceder a la pelea final con Bowser. El mínimo es 70.

Ya hablamos antes de sentar precedentes y éste es uno de ellos. Fue una fórmula que funcionó tan bien, que se replicó prácticamente en todos los Marios de plataformas que aparecieron después, cambiando las estrellas por otros objetos pero manteniendo la misma dinámica. Me parece una movida muy inteligente, ya que sacas el mayor provecho obligando al jugador a que juegue varias veces el mismo nivel, pero con objetivos distintos. Cada nivel cuenta con 7 estrellas, siendo 2 de ellas las que se obtienen al encontrar las 8 monedas rojas y llegar a la suma total de 100 monedas, lo cual es todo un reto, especialmente en Jolly Roger Bay, en donde el número total es 104. Pasé horas consiguiendo esas estrellas, pero igual me divertí. Algo muy positivo que veo de este desafío es que te permite explorar cada nivel a profundidad, descubriendo cada detalle. Realmente vale la pena, porque Super Mario 64 es un juego masivo que te atrapa si lo dejas.

120 estrellas: un desafío que no puedes dejar pasar
120 estrellas: un desafío que no puedes dejar pasar

Mi coco: Tick tock clock

Super Mario 64, como era de esperar, ofrece una gran variedad de niveles. Puedes tener tus favoritos, pero la verdad es que en ninguno te aburres y siempre estás ansioso por saber cuál será el siguiente reto. Personalmente, el llamado “nivel del reloj” para mí fue una pesadilla. Recuerdo que en su momento me costó muchísimo trabajo conseguir las estrellas, sobre todo la de las 100 monedas. Lo bueno, dentro de todo, es que el total es 128, lo cual te da un poco de margen. Más allá de mi sufrimiento, debo reconocer que se trata de un nivel muy bien diseñado y con un reto que te mantiene ahí, que a fin de cuentas es lo que vale.

Jolly Roger Bay y Dire Dire Docks son memorables no sólo por el apartado visual, sino por el auditivo. Muchas melodías se estrenaron en Super Mario 64, pero la que se compuso para los niveles acuáticos es para mí lo mejor. Me provoca un efecto similar al de Aquatic Ambiance de Donkey Kong Country. Sientes como si fueras tú el que está nadando y explorando.

Lo mismo, pero no

Si lo analizamos más a fondo, a través de los niveles y escenarios de Super Mario 64 podemos ver que vuelve a darse el fenómeno de lo conocido disfrazado de algo nuevo. No me refiero sólo al universo de Mario como tal, sino a las tareas que debes realizar en cada nivel, las cuales se replican, como es el caso de las monedas rojas, las monedas tradicionales o las carreras con Koopa The Quick. Insisto, es como una especie de Cubo Rubik en el que debes ver todas las caras para hallar la solución, pero no deja de ser un Cubo Rubik.

Esto se ha repetido en juegos subsecuentes, pero en cada oportunidad se ha hecho un esfuerzo por incluir cierta novedad. Por ejemplo, en Super Mario Odyssey, el grupo de Koopas corredores te desafía 2 veces en cada nivel. A lo mejor suena muy bobo o simplón, pero son esos detalles los que te hacen regresar, por esa curiosidad de descubrir el nuevo tratamiento que le dieron a eso que tanto te gustaba del juego anterior.

¿Dónde puedo jugarlo actualmente?

  • Cartucho original de Nintendo 64
  • WiiU ($123.99 MXN)
  • Super Mario 64 DS - WiiU ($123.99 MXN)

Espero que pronto Nintendo haga disponible este juego en la eShop de Nintendo Switch, en su servicio online o en Nintendo 3DS. Por otro lado, si algún día aparece un Nintendo 64 Classic Edition, este título indudablemente estará ahí. Gracias por leer hasta este punto. No olvides dejar tus comentarios en este mismo sitio o en nuestras redes sociales. Nos leemos en el próximo #ViernesRetro.

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