#ViernesRetro: 198X

De regreso a las maquinitas


Te saludo una vez más en este espacio lleno de nostalgia y recuerdos invaluables. Hagamos un ejercicio de memoria y volvamos a ese momento en el que, por primera vez, tuviste contacto con una arcade. Seguramente ya lo tienes en la mente. ¿Cómo es el gabinete? ¿Cuántos botones hay? ¿Qué estás viendo en la pantalla? ¿Estás solo(a)? ¿Cómo te sientes? ¿La palanca es redonda o tiene esa forma de llama de vela tan espantosa? Sí, ya estás ahí. Tal vez hasta se te escapó un suspiro. Por un momento ya no eres tú, sino el personaje que controlas. Puedes saltar, agacharte, subir, bajar, ir y venir. De vez en vez sueltas puñetazos, blandes una espada o abres algún cofre lleno de tesoros; compites en una carrera o te involucras en una pelea en la que está en juego un campeonato mundial.

La entrada a un nuevo mundo
La entrada a un nuevo mundo

Muchos de estos sentimientos se despertaron en mí al jugar 198X, título que inició con una campaña de Kickstarter para ver la luz en enero de este año. Desarrollado por el estudio sueco Hi-Bit Studios, 198X nos cuenta la historia de Kid, cuyo nombre intencionalmente ambiguo puedo reemplazar con el mío, ya que en repetidas ocasiones me sentí identificado con él. El estilo narrativo me recordó mucho a Los Años Maravillosos, con una voz en off describiendo lo que aparece en pantalla con un tono nostálgico y de añoranza por esos días de gloria que a todos nos gusta recordar. Ya te había contado que en mi infancia y adolescencia pasé mucho tiempo en las maquinitas de la farmacia a la vuelta de mi casa. Este título me hizo regresar a esas largas horas de pie frente a un gabinete olvidándome del mundo por horas y horas.

En las arcades se podía encontrar algo que simplemente no se podía llevar a casa. Además de la experiencia de juego como tal, eran lugares en los que surgían amistades, otras tantas se acababan y se podía apreciar un mosaico muy interesante de rostros, historias y contextos. Era un escape de la realidad que cada quien vivía, una manera de ser quien se nos diera la gana. Eran años en los que nuestra identidad aún no quedaba definida, por lo que ponernos en los zapatos de un ninja, un piloto espacial o un corredor de autos nos llenaba y nos daba propósito. Puede sonar exagerado, pero siento que 198X se trata precisamente de volver a vivir esos momentos de fichas formadas, así como palancas y botones desgastados por el uso constante. La experiencia va más allá de los juegos que se incluyeron y creo que está pensado para un público que tuvo la oportunidad de vivir esa maravillosa época de las chispas.

Muchos pusimos la misma cara
Muchos pusimos la misma cara

En 198X encontrarás pequeñas versiones de 5 títulos populares de las arcades de aquella época: Streets of Rage (Beating Heart), R-Type (Out of the Void), Out Run (The Runaway), Shinobi (Shadowplay) y un RPG (Kill Screen). Así es, sólo eso. Se trata de una experiencia muy corta que se extingue cuando apenas estás calentando motores. Creo que es su principal debilidad y de verdad espero que se lance una segunda parte más larga, porque me quedé con ganas de mucho más. Sin embargo, es un muy respetable ensayo de la forma en la que muchos vivimos la era de oro de las arcades. El valor de 198X radica en los recuerdos que evoca y es una carta de amor a los 80 a pesar de su brevedad.

198X tiene una puntuación de 65 en Metacritic y los argumentos que se han expuesto en su contra tienen que ver principalmente con que parece más un demo que un juego completo. Estoy de acuerdo con que no es el juego del año ni mucho menos, pero me parece una muy buena propuesta, sobre todo porque, como ya sabes, soy un ávido consumidor de nostalgia. Para mí vale cada peso que pagué por él, sólo por lo que me hizo sentir y recordar. Yo fui Kid en muchos aspectos y crecí con dudas e inquietudes similares a las que él describe en el juego. Durante mucho tiempo las maquinitas fueron mi remanso, mi válvula de escape y un boleto para viajar hacia una libertad efímera, pero que llenaba esos días en los que la vida era aparentemente más fácil.

Yo, feliz, porque siempre me ha gustado mucho Out Run
Yo, feliz, porque siempre me ha gustado mucho Out Run

Me gustó mucho una frase que usa Kid justo antes de iniciar con Shadowplay: “cuando eres niño, las sombras se ven más oscuras y la luz más brillante. Todo es más aterrorizante, pero a la vez más emocionante.” Me entristece un poco que, en algún momento de la vida, se nos olvida que el mundo es un patio de juegos y que las cosas muchas veces son más simples de lo que pensamos. Alguna vez un amigo cinéfilo me dijo que el cine es mejor que la vida. En ocasiones pienso lo mismo de los videojuegos. Otro detalle que me llamó la atención fue que, al jugar Kill Screen, aparecen mensajes en la pantalla que parecen venir de la mente de Kid, principalmente frases de su mamá o de su papá ausente. Así sucedía conmigo también: buscaba olvidar ciertas cosas mientras jugaba, pero inevitablemente pensaba en mi situación o en alguna conversación desafortunada. A final de cuentas, tu vida va contigo a todas partes, pero como dice Kid, una nueva está a sólo un crédito de distancia.

¿En dónde puedo jugarlo actualmente?

  • Nintendo Switch ($193.81 MXN)
  • PS4 (aproximadamente $200 MXN)
  • Xbox One
  • Steam ($113.99 MXN - Sólo Windows)

Si te late la idea de dar un paseo por las calles de tu pasado arcade, sin duda debes probar 198X. Me gustaría que me compartieras cuáles son los mejores recuerdos que tienes de estos juegos en la sección de comentarios. Gracias por llegar hasta aquí y nos leemos en el próximo #ViernesRetro.

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