Reseña: Xbox Series X

Una poderosa promesa a futuro


El momento llegó, la nueva generación ya está entre nosotros y es Microsoft quien da el primer paso volviendo a cumplir la hazaña de ofrecer en el mercado la consola de videojuegos más poderosa jamás construida: el Xbox Series X. El monolito de Microsoft mostrará durante esta generación el poder que le imprimen sus caballos de fuerza, sin embargo, por ahora solo brilla cuando las circunstancias están a su favor. Es decir, con títulos ya existentes que reciben un paquete de optimización que destapa, aunque sea un poco, el teórico potencial del increible y poderoso aparato que representa al Xbox Series X.

Por lo mientras solamente hablamos de una mejora en la calidad de vida para el usuario, lo cual, en sí, ya es sustancial. Esta es la realidad, al momento, de la consola más poderosa de la actualidad.

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El Series X es un monolito de diseño elegante y minimalista. Es alto, robusto y demanda respeto; es una torre de buen gusto que se acentúa con la forma cóncava de la parrilla de escape, donde brillan los acentos en color verde característico de la marca. Hasta el momento, el Series X es la consola de Microsoft que más volumen ocupa, lo cual será un problema cuando la integres a tu centro de entretenimiento, aunque no dudamos que muy pronto se convertirá en pieza clave del conjunto. Es posible colocarla de manera vertical u horizontal y, aunque es voluminosa, no requiere espacio adicional porque el ladrillo de poder externo brilla por su ausencia.

En la zona frontal encontrarás la bahía de discos Blu Ray 4K, un puerto USB, el botón para emparejar inalámbricamente el control y el botón de encendido. En la zona trasera se ubican el resto de puertos de conectividad: 1 puerto HDMI 2.1; 1 puerto ethernet; 2 puertos USB 3.1; la bahía de expansión Seagate de almacenamiento y la entrada de energía. Todo este volumen tiene un objetivo basado en la practicidad, ya que la consola opera de manera silenciosa y a una temperatura que no daña el tacto gracias a su voluminoso sistema de disipación.

Esta consola es sobresaliente y cuenta con características internas bastante interesantes, cuya punta de lanza es una trifecta de procesador, GPU y memoria. Se trata de una consola que se alimenta del combustible de más alto octanaje; nos referimos a las tecnologías que serán uno de los diferenciadores del Series X en el futuro.

La promesa en esta ocasión es que la librería de juegos de Xbox le sacará provecho a los 12 teraflops de poder computacional para mejorar la fidelidad visual de los juegos y la experiencia de usuario. Muestra de lo anterior es Gears 5, entrega de The Coalition que debutó hace apenas 1 año, y que recientemente fue actualizada para aprovechar el caballaje del Series X. En esta experiencia puedes esperar mejoras visuales que serán el estándar de la generación: 4K con 60 cuadros por segundo. Entonces, si antes Gears 5 ya lucía increíble, ahora se ve asombroso. La resolución, así como las mejoras visuales, lo equiparan a una versión de PC en Ultra, lo cual transforma al juego en una experiencia visual sobresaliente... aunque no de otro mundo.

Forza Horizon 4 también nos brinda una experiencia de primer nivel ostentando 4K con 60 cuadros por segundo y empatando la experiencia visual al equivalente de PC en Ultra. Las campañas británicas nunca se vieron tan vibrantes y llenas de vida. Sin embargo, la calidad visual no es la única promesa de la nueva generación de Xbox, ya que el soporte para monitores y pantallas que aprovechan 120 Hertz serán gratamente recibidos por la comunidad competitiva que disfruta las modalidades en línea.

Aunque por el momento los juegos que le sacan jugo a esta característica son mínimos, los que sí logran aprovecharla, como Gears 5, se benefician de un nuevo reino de fluidez. Por supuesto, dicho nivel de volumen gráfico cobra factura, por lo que esta modalidad es exclusiva de la resolución 1080p. A pesar de lo anterior, creemos que el Xbox se puede perfilar para ser el elegido por el jugador competitivo multiplataforma.

Una de las maravillas del Xbox Series X es su unidad de almacenamiento de estado sólido NVME de 1 terabyte, el cual transforma el uso general del aparato en una experiencia de siguiente generación, que honestamente tardó muchísimos años en hacerse realidad. Esta unidad de almacenamiento es una de las joyas que corona al Series X y su impacto se puede apreciar en todo departamento de la consola. Es así como los juegos de la generación anterior redujeron considerablemente el tiempo de carga. Esta reducción en el tiempo de espera es uno de los grandes saltos generaciones que todos los jugadores de consola amarán. Cuando pases un par de horas con el Series X, no soportarás regresar a un equipo con un medio de almacenamiento mecánico. Así de poderosa es la sensación de agilidad y acceso a los juegos.

Por otro lado, aunque 1 TB de almacenamiento ―que en realidad son 800 GB libres después del sistema operativo― puede parecer adecuado, la realidad es que a futuro probará ser insuficiente. La razón es simple: la norma de la industria es la búsqueda de la fidelidad visual que facilita la resolución 4K, así que es inevitable que los paquetes de gráficos y texturas cada vez sean de mayor tamaño. Es probable que dentro de un par de años lleguemos a este punto… y la solución será la unidad externa que ya sabemos que será muy costosa. Ya veremos cómo evoluciona este apartado.

Otra de las características sobresalientes de la experiencia de Series X es la función Quick Resume, la cual es latente a lo largo de la plataforma. Básicamente, significa que puedes saltar entre diferentes títulos sin tener que volver a cargar los menús y las pantallas de inicio, ingresando exactamente en el lugar donde te quedaste la última vez que jugaste. De entrada, esta es una de las cualidades que definen la calidad de vida de la consola y una que nos invita a regresar constantemente a disfrutar los juegos. En serio no sabíamos que necesitábamos esta función hasta que la probamos. Ahora, sin Series X nuestra vida no tiene sentido.

En cuanto a la interfaz de usuario, el Xbox Series X nos ofrece una muy similar a la última versión disponible en la generación pasada, por lo que navegar a través de los menús será una tarea familiar que requerirá muy poco tiempo de adaptación. Es posible apreciar un esfuerzo honesto por mantener la consola enfocada en los departamentos más importantes, es decir, los juegos, aunque no abandona por completo otras áreas del ecosistema de la tienda de Microsoft.

Aquí encontrarás un acomodo tradicional y conocido de accesos directos configurables y agrupaciones que, con el tiempo y uso, se convertirán en un hub central de entretenimiento configurado a tu gusto. Eso sí, los anuncios y las recomendaciones de Microsoft pueden llegar a sentirse intrusivos, pero son parte del ecosistema. La experiencia de uso es de primer nivel gracias a la arquitectura de velocidad del Series X: por fin se acabaron las pantallas de carga y las esperas para que la información en pantalla aparezca, así que podrás ver casi al instante tu extensa librería de juegos. Es como el día y la noche en relación con consolas previas.

Especificaciones Técnicas

Sistema

  • GPU — Custom Zen 2 CPU - 8 núcleos 16 hilos @ 3.8 GHz (3.6 GHz c/SMT)
  • GPU — Custom RDNA 2 GPU
  • Memoria — 16 GB DDR6 - bus 320-bit
  • SSD — 1TB Custom NVME SSD - 2.4 GB/s (Raw)

Entrada y Salida

  • Lector óptico — 4K UHD Blu-Ray
  • Saliuda de video — HDMI 2.1 port - auto low latency mode, VRR, AMD FreeSync
  • Puertos — 1x HDMI 2.1 port y 3x USB 3.1 Gen 1 ports
  • Red — Ethernet 802.3 10/100/1000 - Wireless 802.11ac dual band
¡Todos estan aquí!
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Por otro lado, hay un detalle interesante sobre los modos de operación de la consola: aunque esté apagada se mantiene en operación a pesar de estar configurada en Modo ahorrador de energía. Nos dimos cuenta de esto porque el equipo se mantiene ligeramente tibio mientras está apagado. La única manera de apagar completamente el Series X es por medio de una opción dentro del menú de ahorro de energía. Si optas por usar esta opción, debes considerar algo importante primero: hacerlo cierra por completo los juegos y, con ello, pierden la función de Quick Resume. Toma en cuenta esto si eres consciente de tu consumo de energía y para que ahorres en la factura eléctrica.

Por último, pero no menos importante, tenemos el nuevo control del Series X, el cual es una versión ligeramente modificada del mando de Xbox One X, es decir: se trata del viejo conocido y familiar control que conserva la experiencia a la que estamos acostumbrados y con el cual hemos registrado incontables horas de juego. Sin embargo, esto no significa que llega sin modificaciones. La adición radical es que ahora necesita un cable USB Tipo C para conectarse a la consola. La parte posterior cuenta con acabado rugoso, aspecto que nos brinda un agarre cómodo. Los gatillos fueron modificados ligeramente, reduciendo un poco su perfil al mismo tiempo que agrega una textura para el agarre.

El pad direccional también recibió un cambio: ahora nos ofrece un diseño similar a la forma cóncava presente en al control Elite de Xbox. En el centro se ubica el botón Compartir, listo para capturar tus mejores jugadas o las vistas más impresionantes de tus juegos favoritos. A propósito, esta función ahora es más responsiva, capturando exactamente lo que ves en pantalla cuando presionas el botón. Recapitulando: se trata de una experiencia ya conocida y que pone en práctica el dicho: “Si no está roto, no lo arregles”.

Así llegamos a la conclusión de la valoración del Xbox Series X. De entrada, el trabajo detrás de la consola es sobresaliente. Se nota que Microsoft tomó las cartas en el asunto para evitar repetir lo sucedido al inicio de la generación pasada con el Xbox One. El Series X es una muestra contundente de la seriedad con la que se está tomando la siguiente generación y que probará dar resultados en los próximos años. Sin embargo, el primer dilema que enfrenta el Series X es la falta de contenido exclusivo que aproveche los caballos de fuerza de la consola. Por el momento, se siente que tanto poder se está desaprovechando muchísimo, haciendo que la compra de esta consola sea más bien una promesa a largo plazo.

Esto, por supuesto, cambiará conforme los años se apilen y los desarrolladores comiencen a sacarle provecho al hardware, y tenemos que estar conscientes de que podría tomar tiempo para que una verdadera killer app aparezca en el mercado debido a la insistencia de Xbox de soportar aparatos pasados. Es decir, de mantener su promesa de no dejar atrás a ningún dueño de Xbox. Lo anterior no significa que el Series X no sea estelar, de hecho, lo es, y mucho. Lo digo porque todos los caballos de fuerza se traducen en mejoras visuales para tus juegos favoritos y de calidad de vida para el usuario. Todo esto en un paquete elegante, silencioso, que se ve bien y corre bien.

De momento, el verdadero factor decisivo es la arquitectura de velocidad que transforma completamente el Series X en una experiencia de siguiente generación, donde los tiempos de espera son mínimos de entre miles de juegos disponibles en la librería de Xbox. Bajo esta óptica, Xbox Series X es una impresionante pieza de tecnología imperdible para el fanático de los videojuegos.

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