Fortnite y los Battle Royale están en caída libre. No lo decimos nosotros: los datos demuestran que este género, que alguna vez conquistó la industria de los videojuegos, hoy parece agonizar mientras otras experiencias dominan la cima.
Como prueba, hagamos un ejercicio: ¿cuándo fue la última vez que jugaron Fortnite, Apex legends, Call of Duty: Warzone o PUBG? ¿Acaso inician sesión con la misma regularidad que hace un par de años? Es evidente que éstos y otros juegos están lejos de vivir su mejor momento, así que es inevitable preguntarse si tienen los días contados.
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La caída del género más popular del gaming
Al César lo que es del César: durante una década, los Battle Royale permanecieron en la cima de las listas de popularidad; sin embargo, la burbuja por fin empieza a desinflarse.
A los datos nos remitimos: entre 2024 y 2025, los títulos del género sufrieron una caída monumental de 27% en términos de tiempo de juego, de acuerdo con un nuevo informe de la firma NewZoo. Es una cifra alarmante que plantea dudas serias sobre el futuro de este tipo de proyectos y evidencia un cambio en las preferencias de los usuarios.
Pero, ¿acaso todos los Battle Royale están en la cuerda floja? Según el reporte, el gran perdedor es, nada más y nada menos, que Call of Duty, que tuvo una disminución considerable de 33% en apenas un año. Fortnite se desplomó 29% en ese periodo, mientras que Apex legends registró un descenso de 24%.

Lo más preocupante es que este declive forma parte de una tendencia general. En 2025, NewZoo publicó otro artículo que destaca que el tiempo de juego total dedicado al género en consolas y PC pasó de 19% a 12% entre 2021 y 2024, lo que muestra una realidad alarmante: cada año, este tipo de experiencias pierde relevancia.
Seamos directos: los Battle Royale no desaparecerán de la noche a la mañana. A pesar de los problemas que veremos más adelante, los pilares siguen en pie y es difícil imaginar un escenario en el que dejen de existir; sin embargo, las cifras y polémicas demuestran que este tipo de títulos ahora resulta mucho menos atractivo para el público general.
El caso de Fortnite es el más escandaloso, pues recientemente se anunció una subida de precio en los PaVos a la par que Epic Games sufrió despidos masivos.
Es inevitable preguntarse por qué el género perdió fuerza. Hay muchas razones, y el informe destaca una de las más importantes: los jugadores buscan otras experiencias. Pero antes de profundizar en las nuevas tendencias, vale la pena destacar otro motivo por el que Fortnite y sus pares son una sombra de lo que lo que alguna vez fueron: el desgaste.

El auge y la sobresaturación de los Battle Royale
Aunque muchas mecánicas del género se asocian con PUBG y Fortnite, las bases son mucho más antiguas. El concepto se remonta a la película Battle Royale del año 2000, y una década después ganó popularidad en Occidente gracias a la franquicia Los Juegos del Hambre. Esta premisa, en la que los participantes compiten hasta que sólo quede uno en pie, llegó al gaming gracias a la comunidad, con mods como Hunger Games de Minecraft que replicaban la fórmula.
El concepto obtuvo mucha popularidad gracias a DayZ y el auge de H1Z1: King of the Hill, pero fue hasta 2017 cuando llegó el juego que lo cambió todo: Playerunknown’s Battlegrounds. El proyecto liderado por Brendan Greene fue un éxito sin precedentes que vendió 10 millones de copias en 6 meses y consiguió un récord de más de 3 millones de usuarios concurrentes en Steam, la cifra más alta en toda la historia de la plataforma.
A pesar de que debutó en acceso anticipado, PUBG compitió por el GOTY en The Game Awards junto a gigantes como Horizon, Persona 5 y Zelda. Su nominación fue cuestionable, pero algo es indiscutible: el shooter es uno de los títulos más importantes de la última década. Quizá sin su influencia, el panorama actual de las experiencias multijugador y los juegos como servicio sería radicalmente distinto.

También es difícil imaginar que Fortnite se hubiera convertido en el monstruo que es hoy sin el éxito de PUBG. El juego de Epic Games surgió como una experiencia PvE, pero alcanzó su potencial gracias a su Battle Royale gratuito. En un año, consiguió 125 millones de jugadores y se convirtió en un fenómeno cultural que trascendió el gaming. El free-to-play cambió la industria para siempre con un modelo de negocio basado en temporadas y más sistemas de monetización, de los cuales ya platicamos en otro video.
Para este punto, los Battle Royale eran la nueva zanahoria que todos perseguían. En 2019 debutó Apex Legends, que también fue una sensación con más de 50 millones de jugadores registrados en un mes. En 2020, llegó otro titán: CoD: Warzone, cuyo debut coincidió con la pandemia. Estos estrenos marcaron un antes y un después, pero ¿el género fue tan popular como lo recordamos? En lo absoluto, pues sólo un puñado de títulos acapararon toda la atención, mientras que el resto pasaron sin pena ni gloria.
Radical Heights, Rapture Rejects, The Culling 2, Spellbreak, HyerScape, Rumbleverse, Nuclear Winter, Islands of Nyne, Realm Royale, The Darwin Project, Z1 Battle Royale, Ring Of Elysium, The First Soldier, Battlefield V: Firestorm y un largo etcétera. ¿Alguien jugó alguno de estos títulos o siquiera los recuerdan? Incluso las versiones móviles de Warzone y Apex Legends fueron un fracaso total y cerraron sus servidores.

El éxito del género fue una ilusión. De hecho, en los últimos 5 años no hemos visto algún estreno prominente, pues ni siquiera Battlefield 6: REDSEC tuvo un impacto significativo. Esta avalancha de títulos genéricos nos hizo creer que los Battle Royale eran una moda, y en realidad, los triunfos se cuentan con los dedos de una mano. Esto plantea una pregunta: ¿qué sucede cuando los pilares también se desmoronan?
El fin de Fornite y los Battle Royale
Tampoco queremos decir que el género sea un cementerio, pues Free Fire, Naraka, My Hero Ultra Rumble y otras experiencias tienen comunidades sólidas; sin embargo, los máximos exponentes son Apex Legends, PUBG, Warzone y Fortnite, y hasta estos titanes atravesaron muchas polémicas en años recientes que desgastaron la paciencia de los fans.
En primer lugar, tomemos el ejemplo de Apex Legends, que, a pesar de tener una base de usuarios muy grande, está lejos de alcanzar los picos de actividad de su época dorada. También recordemos que en 2024 fue blanco de review bombing por realizar ajustes controvertidos en su sistema de Battle Pass en un intento por aumentar los ingresos, medidas que EA reconoció que fueron un fracaso.

El caso de Warzone también es digno de análisis. El free-to-play fue un éxito rotundo en 2020, pero poco después empezaron las polémicas relacionadas con los hackers; a pesar de la implementación de sistemas anticheat, persisten los problemas de tramposos. El reemplazo de Verdansk por Caldera fue otro movimiento que generó una reacción extremadamente negativa y, al final, la entrega original murió para dar paso a una versión 2.0 que, de igual forma, dividió las opiniones de los fans.
Desde entonces, cada año hemos visto una nueva iteración del Battle Royale, y ninguna igualó la popularidad del primer lanzamiento. A pesar de los esfuerzos de Activision, el juego gratuito es apenas una sombra de lo que alguna vez fue, y los datos lo demuestran. A inicios de 2026, la franquicia alcanzó su mínimo histórico de jugadores en Steam.

Fortnite también se desmorona, lo que es alarmante al considerar que es el máximo exponente del género. En marzo, subió el precio de los PaVos y redujo la cantidad que se incluye en los Battle Pass. Efectivamente, comprar skins es más caro que nunca.
La comunidad se quejó por los cambios y organizó un boicot, lo que provocó que la última temporada debutara con “sólo” 2 millones de jugadores frente a los casi 10 millones que reunió la anterior. Andre Balta de Epic Games dijo que los ajustes ayudarán a “pagar las facturas” y que el incremento está relacionado con los costes operativos. En pocas palabras, el free-to-play es tan grande, que mantenerlo exige una inversión titánica y constante de dinero.
Y sí, la situación acaba de empeorar. A finales de marzo, Tim Sweeney, jefe de la compañía, confirmó el despido de 1000 personas. Entre las figuras que perdieron su empleo encontramos a veteranos que trabajaron en el proyecto durante más de una década y lo llevaron a la cima. El Battle Royale jamás volverá a ser el mismo, y el productor Robby Williams advirtió que se vienen meses difíciles para el juego.

Sweeney argumentó que el recorte de personal es una consecuencia de la crisis económica y los retos que aquejan a la industria, pero también dijo que el interés por el free-to-play disminuyó en los últimos meses. “La caída en la participación en Fortnite que comenzó en 2025 significa que gastamos más de lo que ganamos”, señaló el ejecutivo.
Y si a eso se suma el hecho de que otras formas de entretenimiento ganan terreno frente al gaming, es obvio que el título gratuito de Epic Games está en una situación complicada. Lo más preocupante es que el proyecto aún genera ingresos multimillonarios, lo que plantea dudas sobre el modelo de negocio y el futuro de los Battle Royale. Tal como señaló el analista Mat Piscatella de Circana, si Fortnite tiene problemas pese a reunir a miles de usuarios al mes, ¿qué posibilidades tienen los demás juegos?
Pongamos los datos en perspectiva para entender la gravedad del asunto. Según cifras de Statista, Epic Games obtuvo $6010 millones de dólares en ingresos sólo en 2025, mientras que el free-to-play atrajo a 10.5 millones de jugadores con el final del Capítulo 6. Son números envidiables, pero insuficientes ante los ojos de Tim Sweeney, quien el año pasado dijo que podrían permitirse perder miles de millones de dólares en su lucha legal en contra de Apple y Google; los despidos recientes demuestran lo contrario.
También que hay considerar que se gasta una cantidad enorme de dinero en pagar a los creadores que publican experiencias en el Modo Creativo. La compañía reveló que destinó casi $352 millones de dólares a esos desarrolladores sólo en 2024, y en 2026 permitió que los fans vendieran artículos digitales dentro de sus islas. Y claro, Epic Games se lleva una tajada.

En una entrevista para The Game Business en 2025, Tim Sweeney lo dijo claramente: “lo que construimos es algo mucho más grande que Fortnite. Es un conjunto de herramientas y un ecosistema donde pueda existir cualquier tipo de contenido”.
Esa necesidad por crear una plataforma demuestra que el Battle Royale como género perdió ímpetu y que el nuevo negocio de Fortnite está en los contenidos generados por los usuarios. Los datos de la NewZoo lo demuestran: según el más reciente estudio de la firma de análisis, experiencias como Minecraft, Terraria y, sobre todo, Roblox ahora dominan las listas de popularidad en consolas y PC. El título de Epic Games debe unirse a esa tendencia si desea sobrevivir y mantenerse relevante.
Y por supuesto, también debemos tener en cuenta que los shooters de extracción se perfilan para ser la nueva moda de la industria gracias al éxito gigantesco de Arc Raiders y el lanzamiento reciente de Marathon, que, a pesar de la polémica, atrajo a miles de jugadores en su debut. Vamos, hasta PUBG incursionará en este género con el próximo Black Budget.
Con esto sobre la mesa, es evidente que el panorama luce oscuro. Si bien los pilares como Fortnite, Apex Legends y CoD:Warzone permanecerán de pie, dudamos mucho que veamos otro exponente en los próximos años. Esa es la muestra definitiva de que el género está muerto: si se dejan de crear más experiencias, significa que el mercado para ellas es inexistente.

Para bien o para mal, los Battle Royale dominaron durante años, redefinieron el modelo de negocio y marcaron el rumbo del gaming moderno, pero las polémicas, el desgaste causado por la saturación y el auge de otras experiencias provocaron que el género perdiera capacidad para sorprender, como sucedió en su momento con los MOBA y los hero shooters. Estamos ante el fin de una era.
Pero basta de nosotros. ¿Creen que el género podrá remontar? Dejen sus opiniones en la sección de comentarios.
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