Seguramente has escuchado hablar de Spore, un juego con increíbles posibilidades, donde puedes observar cómo tu pequeña espora pasa de ser un diminuto e insignificante punto a convertirse en una civilización.

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Esta vez, Spore llega a los dispositivos móviles con Spore Origins; en cuanto ves el nombre piensas en un juego rico en contenido y un gameplay profundo que te divertirá por horas, pero la realidad parece ser muy diferente.

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Aquí controlas a una espora que inicia como tres pequeñas bolas grises sin la menor gracia, tu objetivo es guiarla hacia actos de canibalismo contra sus congéneres de menor tamaño. A medida que los devoras empiezas a llenar una barra de evolución, que al completarse te permitirá cambiar algún aspecto de tu espora.

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Lo primero que podrás modificar es el tamaño y color de tu microscópico avatar, pero eso te ayuda en absolutamente nada, sólo le das un poco de vida a su aspecto; mientras sigues evolucionando podrás agregar tenazas, aletas y algunas cuantas cosas más para hacer que tu evolución sea más fácil en un futuro. Lamentablemente las opciones son muy pocas y para cuando logres desbloquear las que deseas, seguramente ya te habrás aburrido.

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Todo se desarrolla en un escenario infinito que es prácticamente idéntico al del nivel anterior. En él puedes encontrar otras esporas, las más pequeñas huyen de ti para evitar ser devoradas, mientras que las más grandes se aproximan para clavar sus dientes sobre tu amorfo cuerpo, así que debes usar tus reflejos y tu sentido común para alejarte de los depredadores.

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Además del modo Evolucion en el que pasarás la mayor parte del juego, se incluye el modo Arena, donde las esporas libran batallas épicamente aburridas. Puedes usar tus esporas o ver cómo algunas desconocidas pelean hasta que su vida se extingue. Spore Origins es divertido por unos momentos, pero la monotonía hace que esa sensación no dure mucho y sientas que tiraste tu dinero y tu tiempo en un mar lleno de bacterias.