Yoshi es, sin duda, uno de los personajes emblemáticos de Nintendo. Pese a ser un ayudante y acompañante de Mario, este carismático ser tiene la fuerza suficiente para cargar juegos enteros sobre sus hombros, y eso lo ha demostrado en varias ocasiones desde hace 30 años.

Si bien en los últimos años juegos como Wooly World y Crafted World demostraron que Yoshi está más vigente que nunca, también es una realidad que algo se perdió en el camino. Mientras muchos aplaudieron Yoshi’s Island y Yoshi’s Story por su naturaleza experimental, las entregas más recientes buscaban perseguir su estilo y olvidaron casi por completo su sustancia.

En este contexto llega Yoshi and the Mysterious Book, un título que, a simple vista, parece más de lo mismo pero, ¿es así? Estuve jugando los últimos días y me alegra ver que recuperó mucho de lo que hizo que esta serie tenga un lugar especial en mi vida.

La curiosidad como núcleo de toda la experiencia

Lo primero que hay que dejar en claro de Yoshi and the Mysterious Book es que sigue una línea diferente a la de sus entregas anteriores. Si bien tiene cierta influencia de Yoshi’s Story y apuesta por una dirección de arte llena de creatividad y color, la realidad es que busca construir una identidad propia.

La experiencia de Yoshi and the Mysterious Book gira en torno a la idea del aprendizaje. En esta aventura, los Yoshi se encuentran con el Profesor Leo, un misterioso libro parlante que requiere su ayuda para recuperar el conocimiento que se esconde en cada una de sus páginas. Así pues, tienes la misión de tomar el rol de uno de los Yoshi para explorar y descubrir un montón de cosas.

Lo interesante es que este concepto de aprendizaje va más allá de ser un pretexto narrativo para crear un nuevo juego, y es el concepto que da vida a toda la experiencia jugable. A lo que voy es a que, en lugar de hacerte ir del punto A al punto B o de volverte un investigador de secretos, más bien se remonta a la base del conocimiento: la experimentación.

Cada escenario se enfoca en una criatura misteriosa que puede ser algo ya conocido, como un Shy Guy, o algo completamente nuevo para este universo. Así pues, deberás acercarte y aprender qué hace, a qué sabe, qué sucede cuando saltas sobre él y muchas cosas más. Claro que estoy sobresimplificando la situación, porque cada nivel presenta diferentes retos que tendrás que ir descubriendo utilizando tu curiosidad como herramienta principal.

Yoshi and the Mysterious Book

Los niveles son mundos más pequeños de los que esperarías ver en un plataformero tradicional, y su principal atractivo son las actividades que puedes hacer en ellos; el problema se encuentra en que muchas son poco divertidas. Sí, hay niveles espectaculares que te hacen terminar con una sonrisa, pero muchos otros exploran una idea, pero sin que cuaje dentro de su nivel.

Es un problema similar al que tuve con Princess Peach Showtime, un juego con ideas fantásticas, pero una ejecución pobre. Afortunadamente, Yoshi and the Mysterious Book se libra de cometer tantos pecados y, en su lugar, tiene fantásticas ideas, una buena ejecución y un resultado mucho mejor. Sí, es una verdadera lástima que algunos niveles sean ordinarios, pero aún así, el producto completo es redondo.

La razón detrás de este tipo de diseño puede verse de 2 formas: tal vez Nintendo apostó por niveles tan cortos porque busca conectar con un público que cada vez busca experiencias más cortas con una gratificación cada vez más inmediata o tal vez estos niveles son pequeñas cajas de juego el jugador puede perderse el tiempo que quiera, siguiendo un poco la línea de libertad por la que la empresa ha apostado en sus últimos exclusivos. Dada la calidad de esta entrega, apuesto por lo segundo, aunque es evidente que el estilo del juego es también una cadena que evita ofrecer tanta libertad como otros.

Pienso esto porque las mecánicas de Yoshi and the Mysterious Book evolucionan, pero tarda en ser evidente. Sí, tal vez algunas ideas se quedan a medias en sus niveles individuales, pero más adelante regresan para entregar conceptos jugables más elaborados y experimentales. Por ejemplo, en uno de los primeros escenarios conoces a una criatura que, cuando está en tu espalda y corres, lanza burbujas que sirven como plataformas para llegar a lugares altos. En otro nivel, encuentras una patineta que puedes utilizar para surfear o andar por el mundo. En un nivel posterior, ambas son opciones para superar los retos de un escenario cuyo reto es atrapar a varios Shy Guy. Entonces, algunas ideas evolucionan de manera brillante, pero otras apenas se exploran.

Y es que también debo reconocer que Yoshi and the Mysterious Book tiene una fortaleza enorme: es extremadamente carismático. Una de las razones es la dirección de arte —sobre la cual hablaremos más adelante— y otra son los escenarios llenos de diferentes conceptos. Dentro de una misma página del Profesor Leo no vas a encontrar 2 niveles que se sientan igual, aunque algunos comparten la temática por ser parte de un mismo ecosistema. De este modo, aunque se trata de un sistema de juego pausado, es suficientemente estimulante como para que quieras seguir explorando.

Por su naturaleza de plataformero puzzle, Yoshi and the Mysterious Book nunca intenta poner a prueba tus habilidades con el control pidiendo que ejecutes saltos complicados o enfrentes enemigos sumamente poderosos. Tampoco te confundas, esto no quiere decir que nunca se atreva a ser un juego retador. Es evidente que está diseñado para que cualquiera pueda jugarlo, desde el chamaco de 3 años que está tocando un videojuego por primera vez hasta un adulto experimentado que lleva años en este pasatiempo. Por eso, pasar cada nivel es tarea sencilla, ya que incluso puedes pagar por pistas que te digan qué hacer; lo que resulta más difícil es completar 100% cada escenario, puesto que existen un montón de coleccionables (entre ellos, las clásicas flores sonrientes) que realmente te obligan a pensar fuera de la caja.

Yoshi and the Mysterious Book

Regresando un poco, también quiero mencionar que es fascinante la forma en la que presentan el tema del descubrimiento. Va más allá de presentar una visión entretenida sobre la búsqueda de conocimiento, pues alimenta la capacidad de asombro e incluso te permite adueñarte de lo que descubres y dejar tu marca. Esto es posible porque, al terminar cada nivel, el Profesor Leo te da la oportunidad de nombrar a la criatura que estuviste investigando. Como una persona peligrosamente cerca del lado incorrecto de los 30, sinceramente esto me importó poco y sólo lo probé para ver cómo funcionaba, pero ¿y si fuera un niño? Dios, no quiero ni imaginar lo mucho que me hubiera impactado sentir que ponía mi granito de arena en parte del mundo de Yoshi.

En ese sentido, Yoshi and the Mysterious Book se siente como un juego muy noble. Uno al que le importa divertir y entretener, pero también sorprender y despertar la curiosidad. Esta entrega toma de la mano al jugador y le invita a prestar atención al mundo que le rodea y cuestionarse qué pasa en su realidad y por qué las cosas son como son. Es un poco la vibra de Plaza Sésamo, y por eso seguramente tendrá mucho más impacto en la audiencia más joven, pero también mantiene como un recordatorio importante para los adultos mentalmente sedados por una hiperconexión constante.

El enorme carisma de Yoshi and the Mysterious Book

Ahora sí llegó el momento de hablar de una de las grandes estrellas del juego: el estilo visual. Aquí, Yoshi no está hecho de tela ni se encuentra atrapado en un punto de manualidades. Más bien, busca lucir como las ilustraciones de un libro, pero como hecho con crayola, que nos enamoró en Yoshi’s Story, sino apostando por un aspecto que se sienta como de enciclopedia dibujada a mano. El resultado es un juego precioso, con animaciones con alma stop motion que tiene muchísima vida.

Lo que me cautivó del estilo visual es el esfuerzo y la atención al detalle para hacer que Yoshi and the Mysterious Book se sienta vivo. Pequeños detalles, como que el estilo de arte de bosquejos e ilustraciones sólo esté presente en los niveles, nunca fuera de ellos ¡tiene todo el sentido! Los Yoshi sólo adoptan ese aspecto porque se meten en las páginas del Profesor Leo, así que fuera de eso todo conserva el estilo tradicional. Por lo mismo, cuando te acercas al borde de los niveles, Yoshi pierde el color y se queda como una ilustración hecha con trazos de lápiz porque en los bordes del Profesor Leo nadie se puso a iluminar, así que falta color que dé vida.

Donde Yoshi and the Mysterious Book decepcionó un poco es en la música. A ver, es claro que la banda sonora sigue una línea relajante que apuesta por conectar con el resto del juego y eso es magnífico. Desafortunadamente, esto provoca que la banda sonora quede completamente en segundo plano y algunos temas se sientan tediosos por la falta de personalidad. Insisto: entiendo que Yoshi and the Mysterious Book apuesta por una experiencia relajante y sin fricciones, pero esto también implicó sacrificar un poquito de la personalidad de uno de sus elementos más carismáticos de la serie.

Nintendo vuelve a encontrar algo especial en Yoshi

Yoshi and the Mysterious Book no es un juego perfecto, pero vaya que sabe brillar donde necesita hacerlo. Nintendo está a punto de lanzar una de las mejores entregas de Yoshi en décadas, enfocada en un estilo de juego creativo que da identidad a la saga y a todo el catálogo de Nintendo Switch 2.

Y es que eso es importante: hay mucho que explorar dentro del contexto de los plataformeros; sin embargo, es común ver a los desarrolladores exprimiendo hasta el cansancio los mismos conceptos. La regla es llegar de un punto a otro, coleccionar los objetos que encuentres en el camino y ya, pero las primeras 2 entregas de los plataformeros de Yoshi nos demostraron que son espacios para experimentar y para probar cosas nuevas que van más allá de una estética diferente.

Por todo lo anterior, la propuesta de Yoshi and the Mysterious Book me pareció tan interesante desde el primer momento. Hay elementos con los cuales no conecté del todo, pero es un juego sólido con una idea bien ejecutada y que brilla por su combinación de calidad y originalidad. Claro que extrañé poder disfrutar un plataformero más tradicional o con niveles más largos y elaborados; sin embargo, con el paso de las horas, entendí que esta experiencia busca algo diferente. Aquí, hay microniveles llenos de elementos para despertar la curiosidad y eso está muy bien. Agradezco que, en una industria obsesionada con recompensarte cada segundo y tenerte como caballo con zanahoria, Yoshi and the Mysterious Book encuentre valor en algo mucho más simple: despertar curiosidad.

Recomendado para todos los entusiastas de los plataformeros y para aquellos que simplemente no pueden tener suficiente del enorme carisma de Yoshi. Es uno de esos juegos que creo que conectará especialmente con los jugadores más jóvenes y con esos padres de familia que están buscando algo que disfrutar con sus hijos. Dicho esto, el juego tiene suficiente para enamorar a cualquiera que sepa apreciar los plataformeros y que esté buscando algo creativo con ritmo pausado.

Yoshi and the Mysterious Book llegará el 21 de mayo en exclusiva para Nintendo Switch 2. Puedes saber más sobre este juego si haces clic aquí.

Yoshi and the Mysterious Book