Ken Yankelevitz es un ingeniero de Montana que ha pasado 30 años construyendo a mano controles de juego para personas cuadripléjicas. Luego de una carrera en la industria aeroespacial, se dedicó a crear estos aparatos que permiten que nuestro pasatiempo favorito llegue a personas que nunca hubieran imaginado anotar un touchdown en Madden 11 o deslizarse sigilosamente en Splinter Cell. Un usuario de Quad Control, de hecho, está entre los mejores 100 jugadores del mundo en Navy Seals.
Actualmente Quadcontrol ofrece dos tipos de joysticks adaptados para PlayStation 2 y Xbox 360. El adaptado a la consola de Microsoft ofrece, por ejemplo, un botón para cambiar el joystick bucal entre el control "D" y otro para cambiar entre los controles análogos derecho e izquierdo, dos switches activados con los labios para L3 y R3, además de un tubo para sorber y soplar (sip/puff). En suma, por aproximadamente $300 USD se recibe un aparato hecho a mano que permite a la gente cuadrapléjica coordinar doce acciones diferentes a través de su boca.
La cuadriplejia es resultado de una lesión o enfermedad que ataque el sistema nervioso central, privando al sujeto de movilidad en sus dos brazos y piernas (también se le llama tetraplejia). La gente que no ha sufrido daño de este tipo sólo puede imaginar la dificultad perenne de la dependencia en los otros para todas las acciones que llamamos cotidianas. Los controles de Yankelevitz abren una cantidad impresionante de posibilidades de entretenimiento y expresión, y sobre todo, de independencia.

Yankelevitz comenta que las compañías y distribuidoras de videojuegos no suelen mostrar interés en este tipo de aparatos por lo limitado del mercado. Ha vendido 800 dispositivos Quad Control en 30 años. Manufacturarlos a gran escala sería incosteable: más de mil dólares por unidad. Por eso no deja de parecer heroica la labor que sigue haciendo al fabricarlos manualmente.
Hay que recordar que uno de los físicos más brillantes de nuestra época, Stephen Hawking, sufrió desde joven una enfermedad neuronal motora conocida como esclerosis lateral amiotrófica (o enfermedad Lou Gehrig), y a pesar de los diagnósticos pesimistas, logró terminar su doctorado en 1966, casarse, y hacer una obra impresionante que culminó en 1988 con la publicación de Una breve historia del tiempo, una de las obras de divulgación científica más leídas. Con esto quiero enfatizar el poder de la tecnología para que la gente con capacidades físicas diferentes puedan acceder a un universo que antes era impensable.
(Gracias a Nico por el aviso.)
Via Quadcontrol y MSNBC.
Comentarios
Mejores
Nuevos