
Homefront: The Revolution sigue vivo y ya lo jugamos
Homefront: The Revolution es un juego en primera persona que funge como secuela directa del título Homefront. The Revolution toma lugar cuatro años después de los eventos sucedidos en el juego original y sigue al protagonista Ethan Brady en su paso por un movimiento de resistencia en contra de la invasión del ejército Coreano en la ciudad de Filadelfia. Entre las nuevas características y quizá la más sobresaliente se encuentra el tipo de juego, el cual a diferencia de su predecesor, es un juego de tipo mundo abierto que cuenta con varios distritos para explorar.
DETALLES
- Desarrollador:crytek
- Publisher:Deep Silver
- Género:Sandbox, Shooter en Primera Persona
- Fecha de Lanzamiento:17/Mayo/2016
Hace 2 años, en un E3, vimos por primera vez Homefront: The Revolution y reapareció apenas la semana pasada. Tras varios años de incertidumbre, traspasos y crisis, el juego sigue vivo; tuvimos oportunidad de probarlo durante un evento reciente que Dambuster Studio efectuó en Estados Unidos y parece conservar su esencia de mundo abierto.
El modo historia
Si recuerdan, Homefront es una saga que nació en THQ —que Dios tenga en su santísima gloria— y como producto del naufragio de la desarrolladora, pasó a manos de Crytek y después a las de Deep Silver. Esta distribuidora formó el estudio Dambuster, que se avocó a terminar el juego, con ayuda de los remanentes de Crytek UK (el cual también se las vio negras hace tiempo).
Pasemos al juego en sí. El contexto de Homefront: The Revolution es un futuro distópico donde Corea del Norte invade y conquista Estados Unidos. La locación es Filadelfia y asumimos el rol de un joven miembro de la resistencia.
A juzgar por lo que nos dijo el diseñador narrativo senior, CJ Kershner, la campaña de Homefront: The Revolution conserva su estructura de mundo abierto. Ahora sabemos que este espacio urbano estará dividido en zonas con miembros del ejército coreano, que aparecen marcadas en rojo, amarillo y verde, según la intensidad de esa presencia, lo cual moldea la estrategia a implementar como guerrilleros, ya sea con ataques frontales o escondiéndonos entre la gente y manteniendo el armamento oculto.
El modo resistencia
El motivo de nuestra visita a la costa Oeste de Estados Unidos no fue revisar la campaña otra vez —asumimos que sigue prácticamente igual a como la dejamos hace 2 años—, sino el modo cooperativo online, bautizado Resistance Mode.
Aunque en primera instancia y previa introducción de Kershner, Resistance Mode tenía pinta de ser el típico modo contra la máquina o hasta una derivación más de horda, en la práctica resultó un poco distinto. Sí, son 4 contra el CPU, pero no todo es idéntico a Gears of War o a Call of Duty.
Para empezar, los escenarios de cada misión son realmente grandes; casi como pequeños mundos abiertos en clara alusión a la forma como opera la modalidad historia del juego. Las áreas son tan extensas, que incluso es posible subir a una motocicleta para recorrerlas a voluntad. Los controles en PC fueron un poco caprichosos, pero ya veremos cómo los trasladan a consola.

Adoptas el rol de un rebelde con un perfil específico inspirado por su ocupación previa a la invasión norcoreana, lo cual le confiere talentos y árboles de habilidades únicos. Por ejemplo, existe un preparador físico con cualidades que privilegian la resistencia, e incluso un personaje que era desarrollador de videojuegos, pero no nos compartieron cuál es su talento. Hay aproximadamente 30 perfiles únicos, así como modificaciones estéticas, pero la esencia de la personalización yace en el equipamiento y las habilidades.
Entonces, cada combatiente tiene algo que lo distingue del resto y encima de eso, existe un árbol de skills individual a desbloquear mediante el uso de puntos de experiencia y de habilidad que sumas mientras juegas. Estos puntos también sirven para comprar contenedores con nuevo equipamiento. También podrás adquirir los contenedores o crates vía microtransacción si así lo deseas, pero "nada está bloqueado por un muro de paga", subrayó Kershner. Existen varias categorías de habilidades que puedes adquirir. Durante nuestra breve sesión de juego, desbloqueamos una que nos permitió curarnos más rápido que los demás compañeros, y es que la mecánica de juego también adopta el elemento de curación al estilo Far Cry. La idea es mezclar las cosas; que no haya 3 jugadores con la misma arma, sino que cada miembro del comando sea diferente.
"Cuando pensamos en los sistemas que diseñamos para el sandbox individual (...) y también en los temas que son esenciales para el mundo de Homefront, teníamos la idea de que unos extraños se juntaran para conformar una célula de resistencia; como una comunidad para hacer frente a la opresión que se cierne sobre el mundo que los rodea, así que el cooperativo era la extensión natural.", justificó Kershner.

Nunca la misma experiencia
Resistance Mode está conformado por más de 15 misiones individuales situadas, en la mayoría de los casos, en zonas rojas, es decir, con presencia coreana elevada. Cada misión tiene objetivos propios, pero algo muy curioso es que, de acuerdo con Kershner, con cada pasada el sistema modifica la ubicación de esos objetivos, de modo que la experiencia nunca es exactamente la misma y requiere mucha coordinación de parte de los participantes, lo cual pudimos corroborar de primera mano.
Resistance Mode no es un Rainbow Six Siege, pero tampoco lo sentimos como una reinvención del modo cooperativo de Call of Duty: Black Ops III. La comunicación es clave, así como el uso inteligente de las capacidades y el armamento de cada clase elegida debido a que hay diversos tipos de enemigos y vehículos, la mayoría de ellos, acorazados. En pocas palabras, no hay espacio para los ejércitos de un solo hombre y la coordinación se ve remunerada.

Otro detalle que hace a Resistance Mode diferente y el motivo por el cual aludimos a The Last of Us en el subtítulo de este previo, es que permite lootear los cuerpos de los enemigos en busca de materiales para craftear mejoras para las armas y nuevos explosivos en tiempo real, siempre y cuando dichos artículos hayan sido desbloqueados de antemano, mediante la progresión de personajes. En nuestro caso, desbloqueamos una escopeta que lanzaba granadas incendiarias mediante un contenedor y, una vez que agotamos la munición en la partida, pudimos fabricar más con material looteado.
"Es una experiencia difícil...", advirtió el desarrollador "...pero divertida porque la forma como interactúan los sistemas generados al azar con el mundo abierto, con las rutas de patrullaje procedurales, las locaciones cambiantes de los objetivos, así como con los artículos a lootear, implica que cada vez que ejecutes una de estas misiones, e incluso si las repites, sean experiencias totalmente diferentes. Y después introducimos más dificultad o más tropas, y empezamos a cambiar realmente la forma de abordar los objetivos."
Hasta donde vimos, no existe daño por fuego amigo, pero si abaten a uno de tus compañeros, puedes acudir a curarlo de forma típica. Dicho eso, el juego se percibe como una experiencia relativamente táctica que requiere cuidado, una pizca de paciencia y estrategia, aun cuando nuestra impresión fue la de haber jugado una de las primeras y más sencillas misiones. Puedes taggear enemigos y a veces enfrentas francotiradores o tanquetas, así como flanquear o pedir a un compañero con un arma más avanzada que intervenga, pero también tienes la opción de huir en una moto o a pie. La táctica adecuada no siempre es la misma y eso se aprecia.
La dinámica cooperativa en espacio abierto con looteo, añadió profundidad
La presentación visual no es del otro mundo —quizá por el carácter online del modo— y en una ocasión quedamos atrapados dentro de la textura de un edificio, pero el aspecto general del juego es decente y la dinámica cooperativa en espacio abierto con looteo, añadió profundidad a la misión que jugamos, misma que duró alrededor de 15 minutos.
Aunque Resistance Mode es cooperativo, existen tablas de posiciones y puntaje que te permiten competir contra ti mismo y tus compañeros de célula o los de la comunidad para ver cuáles equipos completan los mapas en menos tiempo y con el índice de fracaso más bajo. Este tipo de cosas no suelen ser eje de una experiencia, pero ciertamente la aderezan.
Muy pronto habrá una Beta cerrada en Xbox One (febrero 11 a febrero 14). La meta de esta Beta, además por supuesto de detectar errores, será determinar cómo se juega Resistance Mode en condiciones reales. Queda implícito que Dambuster todavía no tiene muy clara la dinámica del juego una vez que esté en manos de los jugadores. Eso significa que lo que vivimos en nuestra probada quizá no sea la norma cuando lo juegues con tus amigos o con extraños.
"No todo será sigilo porque habrá encuentros donde no podrás escapar sin disparar. La meta es mantenerte atento a las situaciones y seguir avanzando mientras el infierno se desata."
LA EXPECTATIVA
Cuando estábamos por iniciar nuestra segunda partida, fue necesario detenernos para permitir que jugaran otras personas, pero Resistance Mode de Homefront: The Revolution nos dejó con un buen sabor de boca. Este juego no reinventa la rueda, pero parece reunir con solvencia conceptos de otros títulos para crear algo especial que viene bien a un concepto ya de por sí singular. Si eres amante de los shooters y la campaña está a la altura de lo que vimos en el cooperativo, entonces Homefront: The Revolution podría ser uno de esos éxitos inesperados que estaban por debajo del radar.
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