Queda claro que 2K Sports y Visual Concepts han volcado la mayor parte de sus recursos creativos sobre las más recientes entregas de la franquicia NBA 2K; muestra de ello es MLB 2K12, un juego que se antoja abandonado e intrascendente y cuyas cualidades se ven ensombrecidas por varias fallas, dando como resultado una experiencia de béisbol entretenida, pero indiscutiblemente inferior a la que ofrece la competencia.

El problema de MLB 2K12 es integral y comienza por su presentación visual ?cosa rara a estas alturas de la generación? y es que todo, desde el césped hasta el rostro de los jugadores, queda a deber. De hecho, algunas figuras son reconocibles solamente por su vello facial, como en el caso de Adrián González, de los Boston Red Sox, pero otros, como el parador en corto Derek Jeter, con rasgos muy sutiles que lo distinguen del resto de los toleteros, pasan por genéricos. Y ni qué decir de los estadios, el terreno de juego o los accesorios, marcados por falta de detalle y hasta baja resolución, lo que lógicamente menoscaba la autenticidad. Esto pudo disfrazarse con un buen manejo de la iluminación y la paleta de color, pero es justo ahí donde radica el mayor de los problemas, pues se percibe un contraste exagerado que hace que el juego completo luzca saturado, irreal y hasta cierto punto caricaturesco.

El apartado de las animaciones tampoco está libre de culpa. En una propuesta deportiva; más que en ninguna otra, los movimientos deben ser abundantes, fluidos y con gracia, para poder hacer frente de la mejor manera posible a la infinita cantidad de situaciones que se puede presentar. Ese no es el caso en MLB 2K12, y lo dejaríamos pasar si se tratase sólo de un asunto estético, pero cuando se intenta una doble matanza, que requiere de reflejos felinos y acciones relampagueantes, hay un dejo de torpeza que puede accidentar el proceso. Por momentos se siente como si estuviéramos en control de Niko Bellic en vez de un atleta de grandes ligas. Y tampoco son extrañas las anomalías de física en las cuales dos jugadores se fusionan parcialmente, la pelota atraviesa el techo del dogout o nuestro cátcher hace lo propio con la jaula de entrenamiento.

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Nueve de cada diez batazos en MLB 2K12 son machucones

La atenuante de todo esto es el pitcheo; una de las características más brillantes y disfrutables de la experiencia, fincada sobre las bases de un esquema de mandos por gestos que quizá sea lo más parecido a arrojar una pelota de béisbol a lo que jamás podremos aspirar con un control tradicional en las manos. Indicamos la dirección con la palanca izquierda. Cada tipo de lanzamiento está representado por dos movimientos secuenciados en el stick derecho, ya sea arriba-abajo para una bola rápida, izquierda y medio círculo a la derecha para una curva o derecha, y medio círculo hacia abajo para un slider. Una vez efectuada la primera parte de la secuencia, hay que mantener la segunda hasta que un círculo se empalme con otro para determinar la potencia. No les vamos a mentir, es una tarea que demanda práctica, pero termina por convertirse en un ejercicio equilibrado, orgánico y gratificante; un buen ejemplo de complejidad bien implementada. Cabe mencionar que la dificultad para completar todo el proceso de pitcheo se incrementa cuando el lanzador está cansado o su condición general se encuentra deteriorada, esto para fines de realismo.

El bateo, por su parte, es un asunto más natural. Se debe mover el stick derecho en dirección al pitcheo con precisión y, sobre todo, sincronía para conectarlo. Este sistema es intuitivo, pero también inclemente. La computadora tiende a favorecer el machucón, el foul y el infield hit por sobre cualquier otro tipo de batazo, y en nuestras primeras seis o siete horas de juego no vimos más que un puñado de tendidos hacia los jardines ?ya no se diga cuadrangulares?.

Tanto bateo como pitcheo vienen acompañados por sendos recuadros de repetición analítica, en donde se puede apreciar el swing o lanzamiento previo con lujo de atención para mejorar posibles errores de técnica, anticipación o retraso en el movimiento.

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Un buen detalle es que las condiciones de luz cambian a lo largo de los partidos conforme avanza el día

Cuando la pelota surca el aire o la tenemos en la manopla, el desplazamiento se hace con el stick izquierdo y en el momento en el que hay que arrojarla a un compañero, contamos con una barra de poder dividida en cuatro segmentos. Los extremos rojos indican debilidad o excesiva fuerza, mientras el verde y amarillo en el centro suponen más posibilidades de conectar con primera base, el shortstop o quien corresponda. Naturalmente, la posición del personaje determina qué tan amplia es la zona verde y si no fuese por la pesadez y falta de animaciones que ya mencionamos, estaríamos hablando de una dinámica 100% funcional.

Por lo que respecta a las modalidades, la novedad yace en MLB Today y MLB Today Season Mode; ambas alternativas nos permiten recrear cada fecha de la campaña real de la MLB, sólo que en la segunda nos comprometemos con un solo equipo jornada tras jornada y bajo las mismas condiciones de alineación, cambios o lesiones que afecten a la escuadra. Es algo que hemos hecho por nuestra cuenta desde que tenemos memoria pero sin este nivel de formalidad, pues tal como en la vida real, perder es perder y se acabó; nada de repetir o reiniciar. Si bien no es revolucionario, difumina la línea entre realidad e interactividad, al tiempo que estrecha el vínculo con la escuadra predilecta.

Más allá de MLB Today Season Mode, hablamos de un juego deportivo tradicional, con el clásico partido amistoso (Play Ball), la administración de una franquicia (Build a Dynasty) y la ya tradicional opción de llevar a un jugador personalizado de las filiales menores a las grandes ligas. Nos dejó satisfechos toparnos con una progresión orgánica y relativamente ágil donde no tenemos que aventarnos todo un partido en espera de intervenir, sino que la computadora nos da la libertad de saltar sólo a aquellos momentos de bateo o fildeo donde vamos a participar, y que debemos abordar con una meta preestablecida que se traduce en puntos a invertir en atributos. Amén de una dosis de repetición, Be a Star es una modalidad estratégica, diferente y absorbente.También se puede jugar sólo la postemporada o el Home Run Derby e hicieron el salto desde ediciones previas, los desafíos o Drills de bateo, pitcheo, robo de bases y fildeo.

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Las animaciones a veces reaccionan como queremos, pero gran parte del tiempo hay que remar contra corriente

Ahora bien, al margen del ranking y las ligas en línea, cabe mencionar que todo partido dentro de MLB 2K12 se puede disputar en forma local u online. En el tiempo que estuvimos probando el juego, notamos que hubo menos de mil usuarios conectados en todo momento, pese a lo cual no tuvimos problema para encontrar rivales, pero sí baches de latencia, a veces leves y en ocasiones más pronunciados, lo cual es injustificado si tomamos en cuenta que los servidores no sufren de gran tráfico.

En el frente del audio es donde MLB 2K12 brilla con todo su esplendor. Gary Thorne, Steve Phillips y John Kruk grabaron más de 80 horas de comentarios que dan como resultado algunas de las narraciones más analíticas, variadas y atinadas que hayamos visto jamás en un juego de deportes. Si pusiéramos a prueba a cualquier fanático, difícilmente notarían la diferencia entre los comentarios de un partido real y uno de MLB 2K12. Se mencionan antecedentes de cada rivalidad y jugador; se desmenuzan estadísticas y hasta se sugieren estrategias dependiendo de cada situación de juego. El soundtrack, por otro lado, es congruente con el tono dinámico propio de cualquier propuesta deportiva y su inclinación por el rap, hip hop, dubstep y electrónico le confiere un matiz urbano a la atmósfera, aunque la lista de temas sólo comprende 13 pistas, provenientes, en su mayoría, de artistas de bajo perfil.

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El pitcheo es complejo, pero una vez dominado, se vuelve sencillamente genial

Es así como llegamos a la novena entrada de esta reseña, y el balance general no es del todo favorable para MLB 2K12. Tiene aspectos muy positivos, como el sistema de pitcheo y los comentarios, pero el juego es inconsistente en cuestiones que resultan básicas para una propuesta de este género, como las animaciones, el apartado gráfico e incluso el quisquilloso bateo. Lo mencionamos al comienzo: se nota que 2K Games ha descuidado un poco este sello, dejándolo a la deriva y reduciendo al mínimo la inversión en creatividad. En síntesis, es un título entretenido y si tienen Xbox 360, no habrá mucha mayor alternativa que rentarlo. Pero si son poseedores de un PlayStation 3, les sugerimos enfáticamente que opten por su comptetidor.