¡Llegó el día! El elenco por fin está en la ciudad. Los boletos se agotaron y no hay otra oportunidad. Sony preparó una obra muy especial y eres su invitado de honor. Las luces pronto se atenuarán, la última llamada está a punto de escucharse y en breve, el telón ascenderá. Prepárate para vivir una aventura mágica y sin igual. Damas y caballeros, apaguen sus celulares y presten atención; Puppeteer va a comenzar.

Tienes un par de minutos para leer una breve parte de la historia en el tríptico que recibiste en taquilla: Había una vez, en algún lugar de la Luna, un reino mágico liderado por Moon Goddess, una piadosa deidad que todos los habitantes respetaban y amaban; todos menos un oso que decidió traicionarla. Éste robó sus legendarias tijeras Calibrus con las que destrozó un gran cristal conocido como Moon Stone, lo que provocó que la diosa desapareciera de la superficie lunar; el oscuro animal se autoproclamó Moon Bear King y gobernó el reino. Por las noches, bajo la luz de la Luna, el rey tirano roba el alma de miles de niños de la Tierra para convertirlos en sus títeres guardianes. Entre ellas está Kutaro, quien tras haber sido convertido en marioneta, la gigantesca criatura le arranca la cabeza y ahora tiene que usar las de otros para existir. Con esa peculiar característica ?y con ayuda de un gato llamado Ying Yang, el hada Pikarina y una horripilante bruja conocida como Ezma Potts, entre otros personajes,? el decapitado protagonista buscará detener al Moon Bear King.

Puppeteer es un juego cuyo principal atractivo es que sucede sobre el escenario de un teatro. El narrador comienza a hablar en el menú principal, desde donde te invita a disfrutar la función y su voz está presente hasta que llegas al final del relato. Mientras juegas los niveles, escucharás las voces del público que observa todo lo que haces; se ríe cuando algún personaje dice o hace algo gracioso, se sorprende cuando sucede algo inesperado, se asusta cuando ejecutas un movimiento peligroso, grita emocionada cuando tu acción es excepcional y aplaude cada vez que baja el telón. El intento de replicar una experiencia teatral es tal, que la narrativa se divide en actos y cortinas, y los reflectores seguirán e iluminarán a Kutaro o a otros personajes importantes para enfocar la atención.

SCE Japan Studios implementó y aprovechó esa característica para crear una historia que, si bien a primera vista parece para niños, tiene toques oscuros que la hacen apta para adultos. Hasta cierto punto, los personajes excéntricos y la narrativa fantasiosa me recordaron filmes animados como The Nightmare Before Christmas (1993) y Corpse Bride (2005) de Tim Burton, así como Coraline (2009) de Henry Selick. Se trata de una extraña mezcla de humor inocente con momentos melancólicos que hacen pensar en la trama como un sombrío cuento de hadas.

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Es probable que el concepto de teatro que maneja Puppeteer se asemeje al de Black Knight Sword, pero las ejecuciones son totalmente diferentes

El hecho de que todo acontezca en un teatro, permite a Puppeteer ser un título de plataformas distinto a mucho de lo que actualmente existe del género. Esto, básicamente a partir del diseño de escenarios y la peculiar habilidad de Kutaro para usar diferentes cabezas.

Lo más atractivo de los niveles es que en realidad nunca te desplazas en ellos, estos rotan sobre ti. Basta recordar que se trata del escenario de un teatro y que el límite que tiene un actor para desplazarse lo trazan los bordes que marca el telón rojo. Lo mismo pasa con Kutaro y cada vez que finalices la sección de un nivel: el lugar se desmontará en una fracción de segundo para dar cabida a otro completamente nuevo que puede tener un layout de tipo horizontal, vertical o giratorio. Para agregar realismo, en algunas zonas habrá engranes que moverán los escenarios a tu alrededor.

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Cada vez que finalizas actos, desbloqueas libros que narran la triste y melancólica historia de algunos personajes que conocerás a lo largo del juego

Cabe señalar que absolutamente todo el mundo de Puppeteer, incluidos los personajes, están hecho de materiales que se usarían para montar un escenario; desde el propio Kutaro y otras marionetas hechas de madera, pasando por árboles y nubes de cartón, agua y pasto de telas pintadas con acuarelas hasta ropa y superficies rugosas fabricadas con papel. En cierto grado, es semejante al componente visual de LittleBigPlanet, pero no más. Casi todos los elementos en pantalla son interactivos por una razón. La mayoría de los escenarios se forman sin tu intervención, sin embargo, habrá muchos elementos que tendrás que activar para avanzar o desencadenar secretos.

En ocasiones, habrá precipicios que no bastará brincar para evitarlos, tendrás que generar objetos que te permitan hacerlo. Es aquí donde entran las tijeras mágicas Calibrus (las que robaron a Moon Goddess); se trata del arma principal de Kutaro y, si recordamos que todo está hecho con material de utilería, es fácil imaginar que cortarán casi todo lo que se interponga en su camino. El principal uso es volar mientras cortan nubes, burbujas, humo o murciélagos ?por mencionar unos de los muchos elementos visuales presentes?, que creas al realizar ciertas actividades para arribar a nuevos lugares, esquivar enemigos o desplazarte más rápido.

Kutaro aprenderá poco a poco habilidades que involucran usar un gancho pirata para atraer objetos; bombas ninja para demoler zonas; maniobras de luchador para dar pisotones y mover objetos pesados; y un escudo para defenderse y reflejar ataques. Se trata de poderes especiales que ocuparás para solucionar sencillos puzzles que provienen de las cabezas que utiliza. El resto de las habilidades, en realidad, no brindan efectos inmediatos y sólo se pueden utilizar en secciones específicas que lo indiquen.

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En algunas secciones de los niveles aparecerá una especie de holograma que indicará cuál cabeza deberá usar Kutaro

En general, servirán para activar eventos especiales. En algunos casos, seguido de una atractiva animación que involucra el fondo de los escenarios, provocarán la aparición de ruletas que ofrecen cabezas adicionales, piezas de Moon Stones o (si tienes mala suerte) un golpe a tu personaje. En otras ocasiones, algún ser u objeto del escenario te ayudará unos segundos a realizar tareas que por tu cuenta hubiera sido más complicado; también es posible que con la cabeza adecuada desencadenes un escenario bonus.

Estos consisten, básicamente, en recolectar todas las Moon Stones que aparezcan en pantalla en un tiempo específico. Además de complementar la progresión de niveles, son una excelente oportunidad para recolectar vidas, pues por cada 100 piezas lunares obtenidas, recibes una vida.

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Si cuentas con un televisor 3D, podrás llevar la experiencia a un nuevo nivel

La función final de las cabezas es, como indiqué al principio, mantener a Kutaro con vida. Puedes tener hasta 3 y es muy fácil perderlas; cada vez que un enemigo o elemento dañino del entorno la toca, saldrá disparada del cuerpo. En ese instante, el resto de la pequeña marioneta entrará en pánico y se deshabilitarán casi todas sus habilidades. La cabeza empezará a rodar por el escenario y sólo tendrás 3 segundos para recuperarla; de lo contrario, tomará su lugar una de las otras 2 que almacenas. Si por alguna razón pierdes todas pero cuentas con vidas adicionales, un pequeño acompañante te colocará una nueva, a expensas de tener que reiniciar el nivel desde el último punto de control (portal en este caso) que tengas registrado. Hasta cierto punto, se trata de un punto negativo. Son raras las veces que te quedas sin cabezas y hay tantas piezas de Moon Stones que recolectar, que llegará el momento en que tendrás docenas de vidas y no temerás morir; en otras palabras, disminuye el reto que ofrece cada obstáculo y no se aprecia el valor de tener pocas oportunidades para pasar los niveles.

Ya que tocamos el tema de acompañantes, debes saber que Kutaro no será el único personaje que controles. Comenté que es posible activar elementos y desencadenar eventos escondidos por los escenarios. Es cierto, pero no es él quien interactúa; es tarea del gato Ying Yang o de la pequeña hada Pikarina (según sea el caso), a quienes manipulas al mismo tiempo que al protagonista, en una especie de modo cooperativo para un jugador.

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El gato Ying Yang será el acompañante de Kutaro en los primeros niveles; después, Pikarina será la encargada de ayudarlo

Mientras a Kutaro lo desplazas con el stick izquierdo, al acompañante en turno lo mueves con el stick derecho y realizas sus acciones con el gatillo derecho, y es quien indica a nuestro héroe lo que tienen que hacer y se encarga de descubrir nuevas cabezas, interactuar con los entornos y buscar piezas de Moon Stones.

Controlar a ambos simultáneamente es sencillo y no representa dificultades, pero cuando el escenario se desliza rápidamente de izquierda a derecha o de abajo hacia arriba y además de moverte necesitas sacar un secreto, entonces se vuelve complicado dividir la mente para realizar 2 actividades distintas al mismo tiempo. Por un lado, tienes a un Kutaro que debe correr, brincar, eludir obstáculos y defenderse y por el otro, a un Ying Yang o Pikarina que en ese momento explora el terreno para encontrar esos secretos.

Afortunadamente, esas situaciones se evitan (o simplifican) si juegas con un amigo en modo cooperativo, pues podrás enfocarte en controlar a Kutaro y tu compañero en Ying Yang o Pikarina, lo que permitirá tener funciones adicionales como recolectar Moon Stones, atacar enemigos y recoger tu cabeza si la pierdes. Aunque la experiencia cooperativa es sólo local, es muy divertida, hace más sencilla la exploración y ambos pasarán un buen rato.

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Es posible controlar a Kutaro y a su acompañante con PlayStation Move, pero para un juego de plataformas es mejor que te quedes con tu DualShock 3

Otra característica curiosa son los enemigos. Algunos, muy pocos en realidad, son invencibles y sólo puedes esquivarlos; pero el resto, que son esas almas de niños convertidos en guardianes del Moon Bear King (mejor conocidos como Grubs), fungen como coleccionables y es necesario derrotarlos para que los espíritus regresen a la Tierra. Esto presenta un problema, pues existe un número predeterminado en cada mundo y debes recolectarlos, así que, sin importar cuántas veces repitas los escenarios, esas criaturas siempre estarán en los mismos lugares y actuarán de la misma forma.

También existe el jefe al final de cada escenario; todos son únicos en apariencia, personalidad y estilo de pelea y eso representa variedad al enfrentarlos. Es justo por eso que se sienten como un premio por concluir cada escenario; pues cuando llegas con ellos en verdad resulta una sorpresa saber cómo enfrentarlos. No es complicado eliminarlos, pero las formas para combatirlos son muy creativas, especialmente porque habrá algunas cabezas que podrás usar para poner la balanza a tu favor. Para ejemplificarlo, uno de los jefes, que es un tigre, tiene en la punta de la cola un mazo con picos con la que ataca de vez en cuando; si empleas la cabeza correcta en el lugar y momento adecuado, su letal arma se transformará en una especie de suave y redondo algodón, que dejará al felino en ridículo frente a la audiencia que reirá a carcajadas.

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El arte de cada nivel es increíble y único; son sus elementos visuales los que se encargan de darles identidades mágicas y diferentes

Lo contado hasta ahora se distribuye a lo largo de 21 extensos niveles que se completan, aproximadamente, en 8 horas. Por otro lado, averiguar todos los misterios, incluidas cabezas y escenarios bonus ocultos, provocará que los juegues una segunda, tercera ?e incluso? cuarta vez, extendiéndolo muchas horas más. Se trata de un título con una excelente rejugabilidad de la que difícilmente te cansarás, sobre todo cuando disfrutas la pulida y bien lograda estética de los escenarios y los elementos que los componen. Un auténtico deleite visual con una impresionante paleta de nítidos, vívidos y brillantes colores, así como texturas de todo tipo de materiales se reúnen para formar temáticas piratas, navideñas, submarinas, del Viejo Oeste y de Halloween, por mencionar algunas. Es fácil imaginar a todo un staff pintando, ensamblando y colocando la escenografía de una obra de títeres.

A esto hay que agregar que la banda sonora es magnífica; cada canción es pegajosa y va acorde con el entorno y el género, sea drama, acción, suspenso o comedia. Sumemos el gran trabajo de actuación de voces y los diálogos, que hacen posible que las exóticas e inexpresivas marionetas tengan identidad. Por cierto, en ningún momento dejarás de escuchar diálogos; todos los personajes importantes (excepto Kutaro, que nunca habla) se encargarán de que los comentarios, casi siempre cómicos, nunca falten. Así que, sin importar que estés en medio de una feroz batalla o en un lugar sin acción, ellos evitarán que haya momentos silenciosos. El único inconveniente es que a veces las líneas de Pikarina y el narrador se sobreponen o son interrumpidas al realizar una transición. Me hubiera gustado que se limitaran a platicar cuando la acción es mínima, pues, a veces, al enfocarse en resolver un puzzle, brincar plataformas o enfrentar enemigos o jefes, dejas de poner atención a lo que dicen.

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Antes de poder pelear contra Moon Bear King, deberás enfrentar a sus generales en batallas contra jefes

El contenido de Puppeteer es rico y amplio. Francamente, quedé maravillado con la historia, los carismáticos personajes y el asombroso estilo gráfico. En verdad me hizo sentir frente a una obra de teatro, al mismo tiempo que jugaba a ser un actor que entretenía al público. Puppeteer es un juego diferente y es la prueba viviente de que la industria no sufre un bloqueo creativo; quizá lo que falta es que se atrevan a explorar nuevos terrenos. Al igual que Naughty Dog con The Last of Us; Japan Studios creó una verdadera obra de arte del género de plataformas que ayuda a cerrar con broche de oro el legado del PlayStation 3; este título se convertirá en un clásico que no deberías dejar pasar.

FIN.