
Silent Hill: Downpour
El intento por regresar a los orígenes del survival horror
Por Daniel Dehesa+ LO BUENO
- Narrativa interesante y bien escrita
- Constantes momentos de tensión
- Gran variedad de ingeniosos acertijos
- Ambientación envolvente y espeluznante
- Amplia oferta de exploración
- LO MALO
- Pésimo sistema de combate
- Cámara mal diseñada
- Repertorio de monstruos limitado y repetitivo
- Mediocre desempeño gráfico
Como la más reciente entrega de una de las franquicias más reconocidas del survival horror, Silent Hill: Downpour es un fascinante título de terror que rinde tributo a los origines de la serie con un enfoque original y buenas dosis de tensión, además de narrativa envolvente desarrollada en una atmósfera espeluznante. La experiencia es medianamente interesante, pues a manera de analogía con el pueblo en que se sitúa, Silent Hill dejó su esplendor en el pasado para convertirse en un producto oxidado, atestado de abominables entregas que no han hecho sino deteriorar el concepto en lugar de evolucionarlo. A reserva de la devoción que aún ostentan algunos fans, y sin desechar los intentos encomiables ?si bien un tanto paródicos? de Homecoming y Shattered Memories por envolvernos en terror y suspenso, no había un intento serio por regresar a la esencia del survival horror de antaño, sino hasta ahora con Downpour .
Durante la primera hora de juego, Downpour te somete a los clichés más tormentosos de la serie con peculiar soltura: torpe esquema de combate, acertijos confusos y apariciones aleatorias de criaturas infernales; en inicio luce como otra propuesta más creada sobre un defectuoso molde, pero al profundizar en la historia, descubrir los secretos y explorar el espectral poblado, se revela una experiencia interesante y profunda, construida sobre una historia plagada de personajes intrigantes. Para los seguidores de carrera larga, la trama se mostrará en ocasiones predecible, pese a ello hay algunas sorpresas, y el papel protagónico es por mucho uno de los personajes principales más carismáticos de la serie, tanto que en ocasiones es difícil no sentir simpatía por las decisiones que ha tomado.
La historia parte del conflictivo Murphy Pendleton, un prisionero con pésima reputación, incluso en ojos de sus compañeros, debido a una tendencia extrema a la violencia. Sin profundizar más para evitar spoilers, nuestro personaje es transferido de la penitenciaría estatal Ryall a una nueva prisión y durante el viaje, como dicta la tradición, cae en las fauces Silent Hill por culpa de un azaroso destino. Por supuesto, en los fantasmales parajes del poblado todas las cosas cumplen un propósito y mientras Murphy se abre paso entre las brumosas calles intentando escapar, se percata de que alguien ?o algo? lo conoce a fondo, y está intentando confrontarlo con su pasado. Al principio los detalles son confusos y hasta desconcertantes, pero siguiendo otra costumbre de la saga, conforme avanzas se explican las razones de su encarcelamiento y el motivo de que sea el más nuevo residente del terrorífico pueblo.

No se puede negar que los momentos iniciales pecan de lineales e incluso la narrativa no se escapa de ir sobre rieles, pero basta avanzar un poco para descubrir que la exploración toma un papel central, y más allá de un boceto de mapa, tienes libertad para investigar sin que te lleven de la mano. Es un aspecto refrescante, pues en relación con otras ofertas recientes del survival horror, Downpour es lo más cercano a los orígenes del género, y es que aun cuando no es exactamente un mundo abierto, adentrarte en edificios y buscar caminos ocultos siempre recompensa tu curiosidad. Es especialmente cierto ante la existencia de locaciones ajenas a la línea argumental principal, y al recorrerlas encontrarás misiones especiales y además, verás que cada hogar o edificación tiene su propia historia, y por medio de acertijos te involucrarás con los habitantes, vivos o muertos. Al final, son un incentivo para tu instinto detectivesco, pero de hacerles caso puedes profundizar en la mitología de Silent Hill; si te parece poco, cada ejemplo ilustra de modo pintoresco alguna leyenda urbana y proveen con cierta regularidad una buena dosis de sobresaltos.
Los acertijos han sido columna vertebral en la experiencia de todo Silent Hill, y Downpour los ejecuta con peculiar habilidad. Es así como toda clase de interacciones, desde con una máquina tragamonedas para colocar canicas en orificios o con diversos objetos para solucionar obstáculos ambientales, se muestra de modo ingenioso y variado; tal vez no tengan la profundidad acostumbrada en otros juegos, pero cabe mencionar que las más elaboradas no forman parte de la historia central, tal vez porque la idea era entregar una experiencia más fluida para aquellos que no gustan de dedicarle mucho tiempo a razonar problemas de lógica.

Al margen de la llamativa dinámica de exploración, el estudio a cargo de Downpour realizó un gran trabajo al hacer de Silent Hill un lugar genuinamente tétrico y macabro. La ambientación está diseñada para causar una sensación espeluznante, misteriosa y que en ocasiones, resulta escalofriante; una vez más, es posible que a los veteranos no les cause tanta emoción o que para ellos el impacto sea menor, pero una persona ajena a la franquicia se encontrará con terroríficas sorpresas. Tiene especial mérito la arquitectura y el diseño de la ciudad, pues aunque a veces parece un pueblo genérico, al sumergirnos un poco en las construcciones salen a flote los detalles, y fuera de que en verdad es un pueblo fantasma, todo el mobiliario y demás objetos reflejan que los habitantes fueron arrancados de su cotidianeidad por una fuerza perversa o que corrieron despavoridos cuando estaban haciendo labores comunes.

Los monstruos son mucho menos perturbadores, pues entre fantasmas vengativos que aúllan para paralizarte y patrullas espectrales, hay muy poca variedad. Lo cierto es que todos son veloces e incansables, brutales cuando te acechan y en caso de encontrar varios a la vez, te aniquilan sin darte oportunidad de respirar. El problema es que su diseño carece de inspiración, desaparecieron los retratos perversos y el simbolismo que represente la psique del protagonista o que sea el reflejo de sus acciones criminales. En su lugar, Downpour opta por criaturas mundanas como prisioneros mutantes que en realidad no tienen conexión con el personaje, ni contigo como jugador y bien podrían aparecer en cualquier otro juego de terror. Es una ironía que se imprimiera tanta imaginación en los escenarios y la ambientación, en la historia detrás de cada lugar, para que los seres malévolos sean insignificantes e irrelevantes, cuando antaño en la serie, eran de lo más icónico y sádico en este campo del entretenimiento.
Las atmósferas lúgubres y llenas de tensión las percibirás en lugares cerrados, donde habrá desde atracciones subterráneas para turistas hasta un retorcido orfanato que por cierto es realmente horroroso, y un complejo de departamentos lleno de situaciones agobiantes y secuencias terroríficas. Parte de la recreación espeluznante tiene que ver con los momentos en que Otherworld aparece, la ya conocida dimensión paralela con aspecto repulsivo e infernal. Estas secciones, que se componen de escenarios completamente diferentes al resto del convencional pueblo de Silent Hill, te obligarán a huir despavoridamente de una energía devoradora que busca aniquilarte, y en la persecución te verás obligado a interactuar con el entorno, tirando víctimas aprisionadas que sirvan de entretenimiento mientras te alejas o tomando decisiones apresuradas mientras las opciones de escape se cierran ante tus ojos. Son secuencias intensas y de mucha emoción, su defecto es que se basan demasiado en prueba y error, lo que te lleva a repetir una y otra vez el mismo recorrido hasta que aprendes el camino adecuado y la posición de las trampas.
Otro problema es que Downpour insiste en forzar el combate hasta lo obsceno. Su sistema de pelea es obtuso y deficiente; hay momentos en que los ángulos de la cámara bloquean tu visión y otros en que la perspectiva pierde control completo cuando te enfrentas a varios enemigos; sobra decir que es anticuado, los movimientos son torpes y peca de impreciso, sin importar el arma que ocupes. Casi cada ataque se dirige en una dirección distinta a la de las criaturas atacantes, y por otro lado, los monstruos te derriban con facilidad si te golpean y te hacen perder el control del personaje. Por otro lado, el arsenal que va de botellas de salsa cátsup a machetes u hachas de leñador, se deteriora con un par de usos, lo que implica reemplazarlos constantemente; también hay pistolas, pero si atinar es complicado en combate cuerpo a cuerpo, imagínate con arma de fuego, eso sin contar que las balas son limitadas.

Las deficiencias en el combate no sería tan grave si consideramos que está diseñado para reflejar los embistes obtusos y manoteos de un hombre común y sin entrenamiento, pero con frecuencia eres empujado a situaciones donde pelear es una necesidad, sin opción para huir. Hacia el final de la historia se hacen más constantes los momentos que deberás lidiar con este esquema poco refinado y defectuoso, hasta el grado de la desesperación. El mejor ejemplo es el último capítulo, que se expresa como un ejercicio de frustración pues deja el horror por el survival de acción, en una batalla saturada de enemigos que reviven constantemente.
Pese a la evolución que ha experimentado el survival horror en épocas recientes, Silent Hill no ha podido mantenerse actual y vigente; cierto es que las últimas entregas intentaron apelar a diferentes audiencias, pero fallaron al abandonar la escalofriante esencia del concepto inicial. Es complicado, porque rescatar esa esencia también significaría reinventar muchas mecánicas que ahora son consideradas obsoletas y hasta indeseables, por ello Downpour tuvo un acercamiento más conservador y menos creativo que juegos pasados, pero en su intento por revivir las glorias de Silent Hill, lograron un buen balance que además se postula como una acertada introducción a la saga para las nueva audiencias. Es un hecho que pudo brillar mucho más de corregirse los numerosos defectos, y con ello no sólo hubiera competido por el primer lugar de la serie, sino del survival horror en sí, considerando que hay obras magistrales como Amnesia: Dark Descent; sin embargo, la perspectiva que presenta es fresca, bien diseñada y con un giro interesante sin abandonar las retorcidas tradiciones.

Silent Hill: Downpour
La saga Silent Hill intenta reinventarse con una entrega que nos devuelve a sus orígenes, es decir, al desconcertante pueblo que da nombre a la saga. En esta ocasión encarnaremos a un presidiario llamado Murphy Pendleton, que está siendo trasladado en autobús a un centro penitenciario, cuando éste sufre un accidente. Tras despertar confuso en medio de un bosque, llega al nebuloso pueblo de Silent Hill para enfrentarse a todo tipo de situaciones terroríficas, mientras recuerda las partes más oscuras de su pasado.
DETALLES
- Desarrollador:vatra
- Publisher:Konami
- Género:Horror
- Fecha de Lanzamiento:12 / Marzo / 2012
+ LO BUENO
- Narrativa interesante y bien escrita
- Constantes momentos de tensión
- Gran variedad de ingeniosos acertijos
- Ambientación envolvente y espeluznante
- Amplia oferta de exploración
- LO MALO
- Pésimo sistema de combate
- Cámara mal diseñada
- Repertorio de monstruos limitado y repetitivo
- Mediocre desempeño gráfico
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