
+ LO BUENO
- Te permite convertirte en un gran héroe de la resistencia parisina, tiene la opción de espiar bailarinas exóticas tras bambalinas
- LO MALO
- Mala dirección de arte, ambientación mediocre y un sistema de juego tedioso y repetitivo
The Saboteur es un juego que llegó impulsado por una gran promesa: convertirse en el sandbox que revolucionaría, no sólo el género, sino también la manera de ver la Europa ocupada durante la Segunda Guerra Mundial y el impacto que tuvo el régimen nazi en la población en general. El desarrollador nos habló extensivamente de la dirección artística del título, de la manera en que el color jugaría un papel crucial y de cómo París estaría cubierto por una cortina de blanco y negro, hasta que la gente comenzara a recuperar la confianza y a oponerse a la invasión.
La historia de The Saboteur gira alrededor de Sean Devlin, un irlandés aficionado a la velocidad, que acaba de dejar atrás su profesión de mecánico automotriz para perseguir la gloria como piloto de carreras profesional. Su primera carrera importante fue en Saarbrücken, Alemania, en donde, tras una serie de extraños acontecimientos, descubre que Kurt Dieker, la estrella y sensación alemana, es mucho más de lo que todos pensaban: nada más y nada menos que un prominente nazi. Desafortunadamente, enterarse de este detalle terminaría por salirle bastante caro, ya que tras ser capturados, su mejor amigo, Jules, es ejecutado por Dieker. Sean logra escapar y se percata de que los nazis están por invadir Francia; salva a sus amigos restantes y toma rumbo a París, en un increíblemente bien pensado movimiento.

Obviamente, un hombre como Sean no se iba a dejar oprimir por el régimen nazi, de modo que no tarda en hacerse el blanco principal del programa de reclutamiento de la resistencia francesa. Y aunque los franceses no necesitaban a otro soldado súper poderoso para librarse de sus problemas, Sean pudo llegar a compartirles su pericia y conocimiento como experto en explosivos, una habilidad que todo mecánico de carreras poseía en aquella época. Lo único bueno, si te gustan ese tipo de cosas, es que Sean decidió que el mejor lugar para establecer su madriguera era un club nocturno con espectáculo de burlesque más lleno de nazis que una quema de libros.
El gameplay está basado en obtener misiones y cruzar París a toda velocidad, a bordo de automóviles robados a los nazis o a la población en general, que por cierto vivía un periodo de esplendor sin parangón y podía darse el lujo de perder su único medio de transporte en aras del progreso y el crecimiento de la résistance. Entre las acciones que deberás llevar a cabo, se encuentra rescatar soldados, destruir depósitos de gasolina, ayudar a la inteligencia británica, conseguir fondos y armas para tus nuevos amigos y básicamente, sembrar terror y desconcierto por toda la ciudad, adquiriendo el amor y el respeto de los parisinos a los que no hayas despojado de su automóvil. Además, será importante ganarte el respecto y la confianza de los vendedores del mercado negro, quienes te brindarán una excelente línea de crédito para adquirir todo tipo de armamento y objetos indispensables para sabotear.

A la hora de cumplir las misiones, tu personaje podrá atacar a algún nazi y quitarle su uniforme, sólo hay que tener cuidado de no hacerle un hoyo o dejarlo lleno de sangre, para que puedas utilizar el milenario arte de la infiltración y el espionaje militar. El problema es que aparentemente, Sean Devlin, la cosa más irlandesa de la creación desde la aparición de Michael Flatley, Señor de la Danza, es seis tallas más grande que el soldado alemán promedio, por lo que si te acercas a más de tres metros de algún otro nazi, tu cubierta será destruida. En cuanto a la inteligencia artificial de los enemigos, tengo que decir que nos encontramos muy decepcionados, ya que si te alejas dos metros de ellos, pierden interés en ti y regresan a sus labores normales, a menos que logres levantar tu nivel de importancia a uno alto, pero para hacer esto aparentemente necesitas jalarle el bigote a Hitler, ya que es muy improbable que suceda en un simple tiroteo. De hecho, podríamos decir que su nivel de alerta se encuentra entre el de un ratón ciego y sordo y una maceta de orquídeas.
Una cosa que sí tiene The Saboteur es que te permite un mayor nivel de movilidad, ya que puedes escalar las fachadas de los edificios y así alcanzar algún lugar que te permita tener cierta ventaja sobre tus enemigos, ya sea para disparar sobre ellos o simplemente para deslizarte por un cable a un sitio seguro, donde puedas plantar una bomba o robar una botella de champagne. Esta mecánica resulta un poco extraña, por un lado es sencilla en extremo, el juego te marca exactamente todo lo que sirve para escalar y tu personaje lo alcanza mediante la simple presión de un botón, pero por otro lado, es un problema cuando tienes que escalar la Torre Eiffel y hay que apretar el botón A 3,000 veces.

Como ya mencionamos, la dirección de arte era uno de los puntos fuertes de este título, la manera en que era presentado el mundo aún ocupado por los nazis sin color, absolutamente en blanco y negro, prometía darle un gran giro a la manera de visualizar una experiencia de juego; desafortunadamente, al final simplemente resultó una excusa para crear un mundo falto de detalle, parco y completamente aburrido. Claro que una vez que esas mismas zonas eran liberadas, el color volvía y todo quedaba iluminado y lleno de vida, solamente para que te dieras cuenta de que todo seguía viéndose horrible, como si estuvieras atrapado en la peor pesadilla de Blanca Nieves. De hecho, Pandemic había dicho que el título sería parecido al estilo de Sin City y tengo que decir que sí parece salido de esa película, después de enfrentarse a Bruce Willis.
A final de cuentas, The Saboteur es un juego que no trae nada nuevo, a menos que presenciar un espectáculo de burlesque con chicas completamente topless sea algo que nunca hayas hecho; el gameplay es repetitivo y la dirección de arte resulta débil y mal lograda, y la historia te deja con un gran vacío a la hora de tratar de tomarla y sintetizarla como un ente coherente y entero. Así que ya lo sabes, si lo tuyo es andar por una de las más bellas ciudades europeas, robando carros, atropellando gente y volando tanques militares, tanques de combustible y básicamente causando más pánico que un eclipse en tiempos de Salomón, The Saboteur podría ser un título que merezca echarle una ojeada.


The Saboteur
Bienvenido al París ocupado por los Nazis, un mundo abierto donde tu eres un Saboteador. El protagonista es Sean Devlin, un mecánico de carreras irlandés en busca de venganza contra un oficial Nazi que le ha quitado todo. Es hora de que pague por ello. Con la ayuda de la Resistencia Francesa, la Inteligencia Británica, un completo arsenal y tu propia experiencia en las calles, debes vengarte de aquellos que intentaron destruir tu vida. Motivado por la recompensa y adiestrado en tácticas de sabotaje para derribar zeppelines, descarrilar trenes, volar puentes, destruir tanques blindados, y arrasar instalaciones enemigas, en el primer juego de acción en mundo abierto basado en la Europa ocupada por la invasión Nazi.
DETALLES
- Desarrollador:pandemic
- Publisher:Electronic Arts
- Género:Acción,Aventura
- Fecha de Lanzamiento:7 / Diciembre / 2009
+ LO BUENO
- Te permite convertirte en un gran héroe de la resistencia parisina, tiene la opción de espiar bailarinas exóticas tras bambalinas
- LO MALO
- Mala dirección de arte, ambientación mediocre y un sistema de juego tedioso y repetitivo
Reseñas
Inicia sesión desde el menú superior para publicar una reseña.
Aún no hay reseñas para este juego.
ADVERTISEMENT





Comentarios
Inicia sesión desde el menú superior para dejar un comentario.
Sé el primero en comentar.