
Resistance: Burning Skies
Un prometedor shooter con mala ejecución
Por Daniel Dehesa+ LO BUENO
- Sólido multiplayer
- Survival mode es sumamente divertido
- Controles análogos muy bien implementados
- LO MALO
- Historia mal narrada
- Apartado de audio deficiente
- Las características de la pantalla táctil son incómodas de usar
- Gráficos mediocres
- Escenarios repetitivos
- Enemigos genéricos
La trayectoria de Resistance ha sido algo inestable, pero el tercer capítulo de la franquicia consagró el concepto de manera magistral; con tal antecedente, se esperaría que Resistance: Burning Skies, segunda ocasión en que la serie llega a portátil, iba a resultar en una propuesta bien diseñada en la que se expresara la experiencia adquirida, sin embargo, diversos defectos y una mala ejecución opacan la que de otro modo era una excelente y por demás prometedora idea. Así, el título que garantizaba llevar los shooters en portátil al siguiente nivel, se quedó a la mitad del camino. Pero antes de continuar con el veredicto, es mejor que analicemos cada componente para dar con las razones de tan atroz apreciación.
Es justo dar inicio a las críticas, evidenciando que el esfuerzo de Nihilistic Software es encomiable para ser un estudio con poco historial, pero también deja ver que la dirección de esta adaptación móvil debió quedar en otras manos, pues la falta de pericia es innegable, y para comenzar con los ejemplos, nada mejor que el pretexto argumental. Situado en los albores de la posguerra, 1951 para ser exactos, Burning Skies nos lleva a los momentos iniciales de la invasión Chimera a territorio norteamericano, y tú, en papel del bombero Tom Riley, estás atrapado entre la vanguardia de una amenaza alienígena y la resistencia humana que apenas se está formando.

Hasta este punto suena congruente y convencional, incluso novedoso, pues nuestro protagonista debería proponer habilidades nuevas, con hacha en mano y talento para desenvolverse en ambientación urbana; sin embargo, es un personaje de lo más estéril, carente de identidad real y su desarrollo a lo largo de la trama es casi nulo. Irónicamente, su contexto lucía interesante, pues es en efecto un auténtico civil que abandona el trasfondo militar de Nathan Hale, Joseph Capelli y James Grayson, para abordar una misión más personal: rescatar a su esposa e hijo que se perdieron durante la evacuación de su pueblo natal.
Lo que debería ser un relato épico se revela como una experiencia poco interesante durante las cinco horas que dura la campaña. Y es que el problema radica en que el contexto no se explota ni al mínimo. Hay una sucesión de eventos pero nada realmente estimulante, en tanto la narrativa lleva un ritmo vertiginoso que no permite ahondar en los detalles. Burning Skies presenta personajes entrañables, pero se ofrece poco tiempo para familiarizarse con ellos, sin mencionar que la transición de nuestro héroe de valeroso bombero a indómito exterminador de mutantes se da sin matices; simplemente sucede y ni siquiera se expone que la metamorfosis estuviera motivada por el amor a su familia. Hay momentos emocionales, pero son tan efímeros que no logran transmitir algo tangible.

En compañía de Riley, la experiencia para un jugador ofrece cinco breves niveles, que lamentablemente están construidos sobre un diseño repetitivo y un tanto genérico. Tal defecto sería tolerable si los enemigos equilibraran la esterilidad, sin embargo, la variedad de criaturas que encontrarás es en extremo limitada, además de genérica, y la inteligencia artificial que ostenta cada oponente peca de deficiente. Ahora, el combate no es necesariamente terrible, tiene sus momentos de entretenimiento, pero en general, tiende a lo predecible y tristemente, a lo mediocre. De inicio a fin, casi cada batalla se experimenta a ritmo sosegado ?contrastando con la acelerada trama?, hay muy poca acción, y para colmo, se presentan severas limitantes de lo que puedes hacer y a dónde debes ir, al grado de que sentirás que juegas en un muy angosto corredor sin fin. Volviendo al tema de las Chimera, habrá mucho a que dispararle, pues aparecen con incesante frecuencia pero mueren con la misma velocidad, casi sin importar tu destreza con el control. Parte de esto se debe a que el esquema de botones está bien diseñado, pero también a que su respuesta a tus ataques es poco eficiente.
Para dar con el problema de la cadencia y diseño de Burning Skies, lo más apropiado es señalar que a diferencia de la acción cinemática o las sofisticadas escenas que se presentan en hasta el más pueril de los títulos de disparos actuales, esta versión portátil de Resistance se apoya en lo simple; es comprensible porque se trata del primer exponente real de Sony en lo que refiere a shooters para Vita, pero sus errores no son de desempeño, ni de adaptación, sino de diseño fundamental. A simple vista luce atractivo, pero una vez inmerso en la oferta de entretenimiento, es imposible negar que esté estructurado como un juego de disparos de la generación pasada, claro, sin el sabor que caracteriza a los clásicos.
Sumergiéndonos de lleno en la mecánica, la novel portátil de Sony presenta seductoras características de interacción con la presencia de pantalla táctil, pero una vez más, apuntando a la mala ejecución, no está bien implementada. Como ejemplo está el rápido toque de la pantalla que puede activar el modo secundario de las armas; de inicio se antoja útil, para al final, termina por complicar tu desempeño en situación apremiante. Basta enfrentar un enjambre de enemigos para comprobar que no existe fluidez entre disparar mientras te cubres e intercambiar arsenal.
Por otro lado, recurrir a la mira de auto detección de enemigos (Bullseye) también requiere señalar con el dedo al enemigo sobre la pantalla, pero cuando estás rodeado, lo que menos deseas es dejar los botones o la palanca. Los ataques cuerpo a cuerpo reaccionan medianamente bien, mientras que el esquema de granadas es lo único eficiente de este tipo de interacción; sobre la misma línea, tocar dos veces la superficie táctil trasera activa la capacidad de correr, pero durante nuestro tiempo de juego fue mucho más cómodo emplear el d-pad.

La estructura de controles táctiles está integrada tanto como fue posible, pero a diferencia de UNCHARTED: Golden Abyss o el reciente Unit 13, estuvo lejos de considerar la comodidad de nuestras manos. Adicional a los ejemplos mencionados, hay situaciones de combate intenso en que debes deslizar los dedos sobre la pantalla para empujar objetos o cuerpos inertes de enemigos. Resulta lamentable que durante mucho tiempo Sony apostó por llevar la experiencia de consola de sobremesa a las portátiles y cuando al fin tiene el hardware indicado, su primer shooter se impone como una demostración de interacción de la pantalla, que aprovecha con poca gloria la presencia de un stick adicional a lo que había en PSP.
Ya que estamos con el asunto de control, es importante decir que el manejo del juego con palancas y botones es de lo más rescatable, y de hecho, demuestra que un shooter puede funcionar de maravilla en Vita, claro, siempre y cuando esté sustentando en una experiencia de juego bien diseñada. La precisión de ambos sticks está al nivel de un control DualShock de PlayStation 3, y pese a que en momentos carecen de ese sutil movimiento?debido a su reducido tamaño?, el desplazamiento de personaje y los giros de cámara son muy responsivos. Tal vez la única deficiencia es que el sistema de cobertura no posiciona la mira sobre el enemigo, sino al centro de la pantalla, aunque en todo caso es un tropiezo de mecánica y no completamente de control.
Evadiendo la tradición de Resistance, el repertorio de armas en Burning Skies es un tanto limitado, al menos en lo que respecta a estándares de la franquicia, pues hay pocos ejemplares innovadores. La excepción más digna se llama Mule, artillería pesada que además del alto calibre lanza destructivas granadas. La potente Auger está de vuelta, así como la Carabina de la milicia y el eficiente Bullseye, pero fuera de eso no podrás montar torretas, ni experimentar diversos efectos alternativos del disparo secundario. La compensación a las carencias es la posibilidad de actualizar el arsenal por medio de un nuevo sistema que requiere busques cubos de poder, los cuales desbloquean diversos atributos, como recarga más veloz. Cada arma ostenta seis mejoras, pero sólo dos pueden estar activas, pautando cierta estrategia.
Afortunadamente, no todo en Burning Skies es un completo desastre, con el multiplayer llegan buenos momentos de genialidad. En términos básicos la variedad es escasa, pues sólo cuenta con tres modalidades: deathmatch, team deathmatch y survival. Pero la limitada diversidad se retribuye con diversión explícita, en el hecho de que cada partida se percibe como una excelente aproximación a la época dorada de Quake III Arena. Así como lo obsoleto plaga la campaña, también sirve para simplificar el multijugador y permitir encuentros intensos, desprovistos de complicaciones.

Survival en particular es una forma impetuosa del multiplayer, frenética y acelerada que aún si tienes poca experiencia, se disfruta bastante; es similar a Assimilation de Resistance: Retribution, donde hay dos equipos, y cuando un jugador muere, pasa al equipo contrario. No todo es arcaico, hay dejos de modernidad en un sistema de progresión, guiado por las victorias, muertes y otras proezas que acumules durante tu tiempo en línea. Y como en los tiempos de antaño, más que buena puntería y reflejos certeros, debes aprender a identificar el arsenal de tus oponentes, para responder de manera adecuada.
Desafortunadamente, tanto para los que esperaban este título como para el juego mismo, el multijugador es brillante, lo complicado es tener oportunidad de entrar en una partida. Sucede que la experiencia en línea derrama inconvenientes, como lag, bajo framerate y tablas de posición que no reflejan las acciones de la comunidad. Al margen, los modos de juego están atestados de errores de programación y bugs que provocan un desequilibrio grave en la competitividad. Quedará pendiente que Sony arregle los desperfectos.
Parecía necio esperar que Burning Skies ofreciera la experiencia íntegra de un shooter de consola de sobremesa, pero ante la promesa de Vita, era difícil pensar otra cosa. Irónicamente, los controles, que son la parte más complicada de traducir a una portátil, son casi perfectos. El diseño en cambio no fue el más apropiado. Puede recomendarse para aquellos que llevan muchos años aplastando cráneos de Chimeras, pero al margen, cualquier otro aficionado a los shooter encontrará problemas para sentirse apegado a la campaña, y sobra decir que una modalidad multiplayer es insuficiente compensación. Al final, no sólo está muy por debajo de los méritos de Resistance, sino de la oferta inicial de Vita. Es evidente que el tiempo de desarrollo se apresuró para aprovechar el auge de la portátil y sustentar la valía de los shooters en ella, y de haber pasado por un proceso de depuración más extenso el resultado definitivamente sería diferente.

Resistance: Burning Skies
El juego se sitúa a medio camino entre los acontecimientos de Resistance y Resistance 2. Nos encontramos en Nueva York el día en el que la Chimera invade los Estados Unidos, y controlaremos a un bombero que tendrá que acabar con la amenazada de estos aliens y su virus. Contamos con un hacha como arma cuerpo a cuerpo, que usaremos con la pantalla táctil, y con un repertorio de armas nuevas. Cuenta con un control que usa los dos joysticks de la consola, y aprovecha la pantalla de PS Vita para poder lanzar granadas e interactuar de otras formas con el escenario.
DETALLES
- Desarrollador:nihilistic
- Publisher:SCE
- Género:Shooter en Primera Persona
- Fecha de Lanzamiento:28 / Mayo / 2012
+ LO BUENO
- Sólido multiplayer
- Survival mode es sumamente divertido
- Controles análogos muy bien implementados
- LO MALO
- Historia mal narrada
- Apartado de audio deficiente
- Las características de la pantalla táctil son incómodas de usar
- Gráficos mediocres
- Escenarios repetitivos
- Enemigos genéricos
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