Ignoro si Miyamoto pensó en el espacio cuando atendía su jardín e imaginó por primera vez esta franquicia; sé que Pikmin 3 maneja con maestría el cambio de perspectiva. Del macroscópico espacio hasta la microscópica superficie de juego, el título cuenta las aventuras de 3 astronautas que deben reunir alimento y regresar a su planeta. Su travesía interestelar de miles de años luz contrasta con la escala diminuta del terreno de juego. Si hay un término clave para describir Pikmin, es administración a pequeña y gran escala: de tiempo, de recursos y de espacio.

La esencia de cualquier juego de estrategia en tiempo real es la organización. A gran escala, habrá que dominar el flujo de recursos para producir soldados y tecnologías; a pequeña escala, saber mover las unidades de combate y administrar pequeños equipos. Pikmin 3 reescribe las reglas de su RTS habitual. Los elementos básicos están ahí, pero se adaptaron a un esquema de control muy particular, más bien a varias formas de control, pues es posible controlarlo únicamente con el GamePad (o Pro Controller), aunque se siente un poco torpe, y con el Wiimote, algo mucho más preciso y rápido. Además, si no disponen de un televisor, podrán usar la pantalla del GamePad para disfrutarlo ahí (sólo deben presionar el signo de menos en su control mientras se encuentren en la pantalla de Check-in). El juego detectará automáticamente qué forma de mando se usa y cambiar entre un esquema a otro requiere, literalmente, presionar un botón en el control deseado.

Lejos de intentar implementar un esquema de mando innovador con la pantalla del GamePad, el Nintendo Entertainment Analysis & Development Group No. 4, desarrolladores del título, la utilizó para desplegar el mapa y añadió una función clave. "Go there" o "ir allá" significa que pueden decirle a un personaje que se mueva hacia una posición determinada en el mapa. En el papel no parece un gran cambio, pero en la práctica es una habilidad esencial, pues el diseño de niveles y de juego se construyó con esta función en mente. Antes de explicar por qué, hablaré de la habilidad para cambiar de personaje con un botón.

No entraré en detalles de la trama, pues eso corresponde experimentarlo a cada jugador, pero sí diré que a lo largo del juego controlarán a 3 astronautas. Esto permitirá dividir al ejército en 3 y acceder a áreas a las que, previamente, sólo los Pikmin podían llegar. Cambiar personaje es muy sencillo: basta con presionar Y en el GamePad o el Pro Controller, y el signo de menos en el Wiimote. Esta pequeña modificación afecta profundamente la dinámica de la franquicia: los escenarios son más complejos. Tal vez no son tantos ni tan extensos como en entregas previas de la serie, pero definitivamente son más satisfactorios. Me maravilló, en especial, la maestría de diseño que exhiben los desarrolladores en el último nivel.

"Go there" permitirá enviar a un personaje a una posición en el mapa. El diseño de niveles más complejo requerirá aprovechar esta función al máximo, pues el flujo de juego así lo dicta. Todos los días comienzan de la misma forma: la nave aterriza en el planeta PNF-404, donde habitan los pikmin, pequeñas criaturas con rasgos vegetales que obedecen las órdenes de, al parecer, cualquiera que tiene un silbato. La principal labor, al menos en un comienzo, consiste en recolectar fruta que, posteriormente, es licuada en jugo. Éste es tu recurso a gran escala más importante: no impacta en el desarrollo del juego, salvo durante su recolección, pero es indispensable tener algo de fruta para comer por la noche. En el día todo transcurre como en títulos anteriores de la franquicia: matas enemigos y capturas otros elementos para producir más pikmin. La labor recordará a las hormigas: las diligentes criaturas seguirán las órdenes del jugador sin cuestionarlas (aunque eso implique morir ahogadas o quemadas) y cargarán en fila los recursos hacia su base.

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Es importante elegir al tipo de pikmin adecuado para atacar a cada enemigo

Podrán explorar a su gusto mientras dure el día. Esto quiere decir que ustedes deciden si explorarán el terreno en busca de recursos o si se enfocarán en avanzar la trama cumpliendo objetivos. A fin de cuentas, el único límite es el abasto de fruta y de jugo en la nave, pues los días transcurrirán independientemente de sus acciones. Puede ocurrir, por ejemplo, que no puedan vencer a un jefe muy difícil y que prefieran aterrizar en otra zona para reunir recursos y así incrementar el ejército y fruta para sobrevivir varios días más.

La limitación de tiempo por escenario es fundamental: los obligará a aprovechar sus recursos al máximo. Con esto, me refiero a la habilidad de dividir el ejército en equipos y darles órdenes aunque no los estén controlando. Si a lo anterior añadimos que hay distintos tipos de Pikmin, tenemos un escenario de juego complejo y divertido. Por ejemplo, imaginen que hay un durazno bajo el agua en un extremo del mapa y, del otro, una sección llena de enemigos de fuego y rodeada de cristales. En ese caso, pueden dividirse en 2: el primer equipo llevará a los pikmin azules y voladores, que pueden sortear la peligrosa agua, y el otro tendrá pikmin rojos para resistir el fuego, y de piedra, para romper los cristales. Este es un ejemplo sencillo, pero hay uno, que me hubiera gustado que explotaran más, en el que deberán haber perfeccionado su capacidad para administrar distintos equipos y darles indicaciones o tendrán muchos problemas. Ojalá los desarrolladores hubieran explotado más las posibilidades que ofrece esta característica, ya que dominarla requiere una gran capacidad de concentración y habilidad.

Al final del día, sin importar lo que hayan hecho o si se encuentren a media pelea con un jefe, los personajes regresarán a la nave y todos los pikmin que se encuentren desperdigados en el terreno de juego morirán. En la nave, el título realizará una evaluación del día y se consumirá una ración de jugo. También podrán ver la repetición de sus movimientos de la jornada. La naturaleza cíclica del juego es muy importante para el diseño de niveles (pues no pueden ser gigantescos debido a que hay un tiempo límite para explorarlos) y para la administración de recursos. Aunque comprendo la razón detrás de seccionar el tiempo en días, siento que es insuficiente, pues la noche muchas veces interrumpe la acción y aún si son administradores eficaces tendrán problemas. Me ocurrió un par de veces que vencí a un jefe, pero tuve que esperar al día siguiente para recolectar lo que me tiró o, peor aún, terminé de realizar mi objetivo, pero quedaba tan poco tiempo que no pude explorar o buscar fruta y debí terminar el día manualmente para no tener que esperar a que concluyera de forma normal.

Para evitar lo anterior, recomiendo que enfocarse en dominar la capacidad de dividir al equipo. Explorar 2 secciones al mismo tiempo puede ser muy útil. Como dije al inicio, Pikmin 3 puede resumirse en eso: administración de recursos. No importa si son pikmin, si es fruta o se trata del tiempo, un buen jugador identificará inmediatamente que son herramientas para conseguir un objetivo.

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Es posible tomar fotos en cualquier momento del juego y compartirlas en Miiverse

Me extraña por eso, aunque no de forma negativa, la adición de una cámara para tomar fotos y compartirlas en Miiverse, pues el tiempo es el recurso más preciado del título. Eso sí: agradezco la opción, pues la atmósfera está muy bien construida. Aunque aquí y allá hay animaciones no tan bien logradas, sus texturas lucen muy bien. La alta definición definitivamente ayudó a resaltar el apartado visual de la franquicia. No tendrán problemas para identificar el tipo de unidad utilizado ni detalles como recursos enterrados o peligros mortales; en general, el entorno está magníficamente bien construido.

Como todos saben, hay 5 tipos de pikim: rojos, amarillos, azules, alados y de roca. Se descartaron algunas variantes de títulos anteriores para dar paso a experimentos más interesantes. Por ejemplo, las 2 adiciones (alados y de roca), producen interesantes situaciones en el juego. Por ejemplo, los de roca hacen mucho daño al ser lanzados. Esto produce estrategias como la siguiente: armar 3 equipos y, en cada uno, poner 10 pikmin de roca y 20 rojos. Así, al comenzar una batalla importante, lanzar primero los de roca y hacer mucho daño y cambiar rápidamente entre los equipos para aplastar al enemigo bajo una lluvia de piedras. Si eso es insuficiente, quedan los pikmin rojos para terminar el trabajo. Los alados también ofrecen estrategias interesantes ?en especial porque hay enemigos particularmente susceptibles a ellos?, aunque sean poco hábiles en combate. Quienes no recuerden los tipos de pikmin anteriores, sólo tienen que pensar que los rojos son inmunes al fuego y buenos en el combate; los amarillos resisten la electricidad, son efectivos para cavar y son ligeros, y, por último, los azules pueden respirar y pelear bajo el agua. Este número limitado de unidades suena bajo para un juego de estrategia en tiempo real, pero la realidad es que tanto los enemigos como los escenarios aprovechan al máximo sus capacidades.

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Cambiar de control entre los protagonistas es fundamental para resolver ciertos acertijos

La experiencia principal de Pikmin 3 claramente es el modo de historia; sin embargo, también tenemos otras 2 modalidades. Por un lado, las misiones (pueden ser cooperativas) que enfrentarán al jugador con desafíos específicos: recolectar tesoros, pelear contra enemigos o vencer jefes. Por el otro, el modo Bingo Battle consiste en una carrera entre 2 jugadores para recolectar enemigos y fruta según el orden marcado en una carta de Bingo. Además, al momento de escribir esta reseña, el juego se actualizó para admitir, por medio de Spot Pass, la recepción de una tabla global de clasificación, en la que podrán comparar su progreso con el de jugadores de todo el mundo.

Pikmin 3 te obligará a ser organizado con tus recursos ?descubrirás que el tiempo es el más valioso?. Si prestas atención a la trama, también recibirás un conmovedor mensaje sobre cómo una mala administración y planeación pueden conducir al desastre. Aunque lamento que el día sea muy corto como para cortar la acción, también comprendo que casi siempre es posible solventar este problema. La capacidad de controlar a 3 astronautas abre muchísimas posibilidades de construcción de niveles que, por desgracia, no fueron bien explotadas. Esto se refleja en el diseño de juego: es más refinado y preciso que en los títulos anteriores, pero no un cambio de paradigma sustancial. Por otro lado, los escenarios son intrincados y están magníficamente diseñados. La atmósfera es muy especial. Recordé, por ejemplo, los fuertes de lodo que hacía en el patio de mi casa y jugar con mi hermano a elaborar complicados diques para resistir el chorro del agua de una manguera. Disfrutar Pikmin 3 es arrodillarse en el jardín e imaginarse rey de un ejército de hormigas: las corcholatas son tesoros, la fruta un manjar, un pequeño charco es un océano y, por la noche, siempre está la posibilidad de huir a las estrellas en una nave espacial.