Luego del relativo éxito obtenido por PokéPark Wii: Pikachu's Adventure, mismo que se ganó calificaciones aceptables y repartió más de un millón de copias alrededor del mundo, Nintendo y Creatures Inc. pensaron que una secuela estaba justificada. El problema, desde nuestra perspectiva, es que una continuación debe evolucionar por lo menos un poco, cosa que PokéPark 2 no hizo y nos dejó con los mismos fallos documentados en la entrega original y una experiencia algo insípida, incluso desde la perspectiva infantil.

La historia sigue siendo directa y sin complicaciones, aunque con una moraleja importante para los chicos ?y no tan chicos? con respecto al valor de la amistad. Una feria llamada Wish Park ha llegado a PokéPark, y se trata de un misterioso lugar con un oscuro secreto vinculado con la desaparición de varios pokémon en fechas recientes. Para resolver el caso, el emblemático y carismático Pikachu hará mancuerna con varios de sus amigos, recorriendo todo el mundo de PokéPark en busca de respuestas.

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Como era de esperar, Chandlure y Cofragius son dos de los villanos presentes en la historia

En términos generales, PokéPark es un juego de exploración, divido en cuatro regiones principales, las cuales, fieles a la tradición de la saga, tienen por concepto un elemento de la naturaleza ?aunque la relación a veces resulte algo distante?. Así las cosas, tenemos desde las tropicales playas de Seasong Beach, en Cove, pasando por los apacibles bosques de Arbor Area, la lava y la nieve, en Crag Area, hasta el urbanismo industrial de Tech Area.

A partir de la investigación de cada uno de los mencionados distritos, conocemos a los ayudantes de Pikachu: Oshawott, Snivy y Tepig. Tanto ellos como el propio Pikachu cuentan con atributos individuales que pueden desarrollar a lo largo de la historia y a partir de su uso puntual se tendrá acceso a zonas específicas del mapa. Por ejemplo, el Leaf Tornado de Snivy levanta algunos objetos, mientras el Heat Crash de Tepig destruye rocas. Lo anterior es muy útil sobre todo en uno de los dos o tres segmentos de juego de plataforma que hay dentro de PokéPark, a los que también se les conoce como Búsqueda del Tesoro.

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La pelota es uno de los contados artículos que, al encontrarlo, se le puede entregar a otro pokémon y así cumplir con un objetivo

Además de las figuras protagónicas, a partir de recorrer cada área surge la posibilidad de hacer amistades con criaturas menos relevantes para la historia central, pero que tienen una finalidad en específico. Pelear o perseguir a otros pokémon los convierte en nuestros aliados, lo que resulta importante, porque para abrir los portales que llevan a Wish Park es necesario concentrar la amistad de todos los pequeños monstruos que hayamos conocido en una determinada parte del mapa. De hecho, recorrer las diversas áreas, combatir y ?hacer amigos? constituye más de la mitad de la experiencia en PokéPark. Desafortunadamente, la otra mitad está compuesta casi completamente por videos de historia y diálogos presentados en monótonas e interminables cajas de texto. Lo más inolvidable de PokéPark para nosotros, será estar sentados frente al televisor presionando el botón 2 una y otra y otra vez para leer y leer lo que los pokémon tienen que decir. Lo anterior, aunado a la falta de actuaciones de voz y la recurrencia de pantallas de carga cada que se cambia de zona o se entra en una actividad especial, torna a PokéPark en una aventura cansada y, por momentos, repetitiva. Si fuéramos niños, después de la tercera caja de texto, no dudaríamos un instante en soltar el control e ir a jugar con un par de varitas de madera o cualquier caja de cartón.

Para compensar este ritmo entrecortado, aparecen las mencionadas peleas y corretizas. A diferencia de la tradicional mecánica por turnos de Pokémon, aquí el combate se hace en tiempo real, presionando frenéticamente el botón 2 o agitando el WiiMote para desatar algún poder especial. Ni uno solo de los rivales supuso un auténtico desafío de más de algunos minutos, pero lo que sí llegó a ser desafiante fue el ángulo de cámara que no se puede ajustar de manera rápida e intuitiva. Por su parte, las carreras tampoco están exentas de problemas, y es que la maniobrabilidad se siente pesada, especialmente cuando se persigue a monstruos ágiles y veloces. Para ir más rápido, se puede agitar el WiiMote también, pero esto sólo acentúa la rigidez.

Como ya dijimos, además de las regiones principales de PokéPark, está el Wish Park, al que se entra a través de portales activados con el poder de la amistad. Una vez dentro, vemos una oscura feria que desde el comienzo delata su vínculo con los antagonistas del argumento. Aquí el objetivo es mucho más directo y sin distracciones: hacer sonar unas campanas situadas en lo alto de ciertas estructuras para liberar del hechizo a los pokémon aprisionados en el macabro parque de diversiones. Ahora bien, fiel a su nombre, en Wish Park, encontraremos algunas atracciones que refrescan brevemente la dinámica. Son cuatro: Cake Contraption, Dance Inferno, Power Bash y Flight of Fancy, y es el único lugar donde realmente se saca algo de provecho a los mandos de movimiento del Wii, ya sea apuntando a objetos, agitando el Remote para emular pasos de baile o inclinándolo en diferentes direcciones para ?volar? y recolectar gemas en el proceso. Una vez que se superan dichos minijuegos, estos quedan desbloqueados para el menú multijugador, modo que extenderá la experiencia quizás una media hora, y es que dentro del vasto universo de minijuegos que el Wii tiene para ofrecer, los de PokéPark no aportan mucho en cuanto a creatividad.

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Es impresionante la cantidad de texto que hay en un juego tan simple, y lo peor es que los diálogos suelen ser totalmente intrascendentes

Al margen de todas las actividades que ya mencionamos, el juego también establece la recolección de moras que fungen como moneda de cambio para aprender ciertos movimientos o mejorar algunas destrezas. A lo largo de los mapas, también hay múltiples artículos, algunos de los cuales se deben entregar a ciertos personajes para cumplir objetivos o seguir adelante en la historia, pero la mayoría no resulta indispensable. Y luego vienen la fotografías. Presionar el botón de menos en el control permite capturar una imagen y almacenarla. Se pueden tomar 72 fotografías y una vez que se llegue al estudio fotográfico de Misdreavus, los archivos fotográficos se podrán respaldar en tarjetas SD.

Por lo que respecta a los gráficos, hablamos de un juego pintoresco y atractivo ?aunque no al grado de un Skyward Sword o The Conduit 2?. En cuanto a la música, es melódica y cambia dependiendo de la región en la que nos encontremos. Por ejemplo, en The Cove, los ritmos se sienten cálidos y tropicales, al tiempo que en Crag Area adoptan un tono más de corte oriental o de Las mil noches y una noche. El único detalle es que, antes de combatir con otro pokémon, siempre suenan dos variantes de rock que francamente se desgastan rápido.

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En ocasiones no bastan muchos amigos para abrir un portal, hay que reunir tipos específicos de pokémon

Al final del día, Wonders Beyond es una experiencia colorida y accesible para los pequeños quienes apenas entran en el mundo Pokémon; hay cientos de criaturas con las cuales interactuar, escenarios bellamente diseñados y un modo de juego accesible. Persisten detalles que se arrastran desde Pikachu's Adventure y que merman la fluidez y el atractivo de la experiencia en su totalidad, ya sea con niños o adultos jóvenes en mente. Los controles aún son imprecisos, los ángulos de cámara a veces no son los mejores, se abusa de la caja de texto y la pantalla de carga, y si bien el componente multiplayer es un buen agregado, este se antoja poco innovador y breve; como una imposición de último minuto que se arrancó de la campaña. En pocas palabras, PokéPark 2 Wonders Beyond es un juego a rentarse que quizá los más clavados de la serie disfruten por un par de tardes ?cuando mucho? y hasta ahí.