Review

Age of Empires IV

¿Una oportunidad para la transición a una nueva era?
LEVELUP 8.5 Bueno

PROS:

Grandes campañas con una presentación visual admirable

Difumina la línea entre entretenimiento y educación

Por momentos pensarás que miras History Channel

Gran atención a los detalles y sistema de juego pulido

Las civilizaciones tienen diferencias marcadas

Una entrega complaciente con el fan

CONS:

Se siente atrapado en el pasado y se desaprovechó la oportunidad de innovar

Visualmente poco interesante

La física de colisiones es anticuada

Le urge el editor de mapa y Batallas Históricas

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Todos conocen Age of Empires, una serie fundamental para el desarrollo del género de la estrategia en tiempo real, cuya segunda entrega aún es recordada con nostalgia por más de una generación de jugadores gracias al atractivo universal de sus campañas. Ahora es momento de revivir los días de gloria con Age of Empires IV, entrega desarrollada por Relic Entertainment, World’s Edge y Xbox Game Studios, que capitaliza la reciente tracción de la saga para protagonizar un nuevo episodio. Así, la pregunta más importante es: ¿este es el amanecer de una nueva era o es la continuación de una época oscura?

Lo primero que sorprende de Age of Empires IV son sus sólidos fundamentos, lo cual fue una gran sorpresa porque desde que se anunció existía cierto temor a que el regreso del título fuera decepcionante. Y ahora que ya lo jugué ampliamente, me alegra comunicarte que puedes estar tranquilo: Age of Empires IV es fenomenal. ¿Por qué lo digo? Porque es una entrega ágil que inmediatamente sabe qué tiene que hacer y no gasta tiempo introduciendo mecánicas que nadie pidió y que pierden la novedad rápidamente. Por ejemplo, permanece el clásico sistema de piedra, papel y tijeras de unidades, 4 recursos a recolectar, y los protagonistas son civilizaciones inspiradas en la historia. Tampoco es tímido para proponer comportamientos nuevos, como el sigilo de unidades en los bosques e incluso un nuevo sistema de edificios que influyen sobre otros, lo que te obliga a planificar estratégicamente tu ciudad.

Así, Age of Empires IV va al grano desde que comienzas a establecer tu economía, con granjas que se reabastecen automáticamente, comandos simples, y una interfaz gráfica sencilla y efectiva, aunque quizá vacía de personalidad. El movimiento de las unidades fluye como el agua, evidencia de un gran trabajo de pathfinding. Al mismo tiempo, es notable que ahora se requiere menos micromanaging que en antaño, aunque esto no reduce el reto.

Age of Empires IV muestra gran atención a pequeños detalles admirables. Por ejemplo, los exploradores chiflan para alertarte cuando ven una unidad enemiga e incluso es sorprendente escuchar cómo las unidades susurran cuando están ocultas en un bosque. Ser el general de una civilización ahora se siente orgánico por la multitud de alertas sonoras que te obligan a prestar atención al escenario en vez del minimapa.

De esta manera, es una especie de híbrido que retoma algunas propuestas de Age of Empires III, como la facilidad de asediar asentamientos, y olvida todo eso que no fue del agrado de muchos, como el sistema de cartas. Este conocimiento es aplicado a un sistema de juego similar a Age of Empires II, la entrega mejor recordada, por lo que en muchos sentidos se siente como su versión moderna. Por supuesto, no podríamos estar más que felices.

Todo tiene un inicio
Todo tiene un inicio

Campañas grandes como los personajes que retratan

Un aspecto de la saga es que muchos la recuerdan por ser una introducción a ciertos pasajes de la historia de la humanidad gracias a las campañas que retrataron hitos de ciertos personajes del pasado. Age of Empires IV retoma la idea de representar el pasado a través de campañas, pero lo hace de una manera singular que difumina la línea entre ocio y educación.

Dicho esto, en vez de seguir a un solo líder militar, se visita un periodo amplio de la historia —más o menos 100 años—. Dentro de las campañas es posible apreciar cierta evolución en la saga, pues los objetivos que debes cumplir en ella son variados y no simples escenarios de conquista, donde toma tiempo aplastar al oponente. Muchos escenarios se juegan como una partida normal, desarrollando una economía y construyendo un ejército. Sin embargo, existen otros escenarios que te obligan a pensar como un verdadero estratega al administrar recursos finitos e incluso tendrás la oportunidad de participar en una justa de caballería.

"Age of Empires IV se siente como ver History Channel"

Es en las campañas donde se aprecian los diferentes sabores de las civilizaciones. Por ejemplo, la campaña de los ingleses es la más tradicional de todas, pues estarás en una posición en la que tendrás que atacar constantemente. Los franceses se inclinan más a la defensiva, con una retadora campaña llena de emoción y drama que pasa por el clásico asedio a Orleans por Juana de Arco. Los mongoles te llevarán a recorrer algunos escenarios amplios donde tendrás que maniobrar soldados montados a caballo, y abarca desde sus primeras incursiones en Europa, culminando en un impresionante asedio en China.

Las campañas muestran las diferencias entre civilizaciones más allá de tener un puñado de unidades únicas. Por ejemplo, aprenderás que el poderío de los franceses viene del uso de la pólvora y la caballería pesada; la naturaleza nómada de los mongoles te obligará a ser flexible gracias a sus edificios que son igual de móviles que sus caballos; o el ímpetu que los monjes del Sacro Imperio Romano imprimen en los aldeanos.

Como fantasmas del pasado
Como fantasmas del pasado

Entre el ocio y la educación

Otro aspecto sobresaliente respecto a las campañas es su impecable presentación, que narra los antecedentes y las consecuencias de tus actos a través de videos que más bien parecen una producción documental. El equipo de desarrollo se tomó el tiempo para visitar las locaciones históricas a fin de ilustrar los contextos de la campaña, sobreponiendo en dicho material figuras fantasmales como un eco del pasado. Además, dentro de cada misión, los sucesos son narrados de manera interactiva. Por ejemplo, si descubres un campamento, la narradora lo menciona y sugiere tu siguiente acción. En conjunto, Age of Empires IV se siente como ver History Channel.

Y no es todo, ya que como recompensa adicional por pasar las misiones podrás ver algunos minidocumentales que tratan sobre la tecnología detrás de las civilizaciones que estás jugando. Econtrarás información variada, desde la construcción de un arco mongol, la importancia de sus caballos, hasta aspectos de su cultura como el tradicional canto gutural. Si el sistema de juego es bueno, la cereza en el pastel son estos clips de video. Personalmente, los disfruté muchísimo.

A pesar de que la presentación es impresionante, es importante mencionar que las campañas no brillaron como merecían, y esto se debe a su distanciamiento con el espectador. En ellas, no conoces a Genghis Khan o a su nieto, Kublai Kan; menos a Juana de Arco o Carlos VII, sino que más bien escuchas sobre ellos a través de una narradora, lo cual es un grito lejano a otras campañas dentro del género y trabajos previos de Relic Entertainment.

¿El contenido es suficiente?

Algo más que deja un sabor de boca agridulce es la aparente carencia de contenido. Al momento del lanzamiento, el juego debuta con 4 campañas que se te irán como el agua, escaramuzas para pulir tus habilidades y el clásico multijugador. Además, El Arte de la Guerra es una sección que funciona como una especie de academia donde puedes aprender y refinar ciertos fundamentos del juego, como economía temprana y asedios, útil para desentumecer los dedos por si tienes años sin tocar un Age of Empires.

Por otro lado, la cantidad de Civilizaciones disponibles durante el lanzamiento, 8 en total, parecen pocas cuando se comparan con las 38 que actualmente se pueden encontrar en Age of Empires II: Definitive Edition. Se trata de una comparación brutalmente injusta, ya que la segunda entrega se ha expandido muchísimo con el pasar de los años.

Una comparación más adecuada sería medir ambos juegos durante su lanzamiento. Age of Empires II, título que debutó en 1999 y es recordado con tanto cariño, se estrenó con apenas 5 campañas y 13 civilizaciones. En tanto, Age of Empires IV no queda nada mal parado en cuestión de contenido, aunque no es posible decir lo mismo en otros apartados, como el Ladder competitivo, Batallas Históricas —introducidas recientemente en la saga—, y el editor de niveles, herramientas y aspectos indispensables para asegurar la longevidad del juego. Todo esto brilla por su ausencia, aunque no descarto que sean añadidos en actualizaciones futuras.

¿Una nueva era?

En cuanto al aspecto del título, debemos decir que su apariencia no es deslumbrante. No me malinterpretes: Age of Empires IV definitivamente se ve genial, sin embargo, su aspecto más bien se aprecia limitado, como que fue hecho para pertenecer a una época que pasó hace mucho tiempo.

Faltó un poco más de novedad para dejarnos verdaderamente maravillados en cuanto a lo visual. En otras partes del juego podemos percibir el sentimiento anterior, como la física, que es muy simple, como si fuera de hace décadas. Por ejemplo, cuando la carga de caballería colisiona contra su objetivo, se detiene en seco y comienza a dar de golpes al oponente, no se siente como una verdadera carga de caballería.

Lo anterior nos hace pensar que Age of Empires IV se quedó en el pasado, para bien y para mal. De alguna manera se desaprovechó el potencial de dar un paso al frente y proponer ideas nuevas y radicales, con todo el riesgo que esto conlleva. Así, tenemos una entrega complaciente con su base de jugadores que los dejará pensando en lo que pudo ser y no fue.

Pese a lo anterior, nos alegra saber que Age of Empires está de vuelta aunque, honestamente, se trata de una serie que nunca se fue; siempre permaneció entre nosotros gracias a la pasión de una gran comunidad que, después de tantos años, por fin recibe la atención y el reconocimiento que se merece.

Como dije al inicio, la entrega tiene grandes fundamentos y es un RTS sólido. Es divertido, retador y su futuro es prometedor. Es ambicioso. ¿Por qué? La razón es que la base es Age of Empires II, un título mítico que permanece insuperable luego de tantos años. Ojalá esta grandeza se pudiera replicar, y en el futuro Age of Empires IV sea visto como la piedra fundamental para avanzar a una nueva era.

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