Review

Just Cause 4

La destrucción y la revolución según Rico Rodríguez

LEVELUP

8

Bueno

PROS:

Un mundo abierto con un diseño y atención al detalle impresionantes

Fenómenos meteorológicos imponentes

Acción y destrucción garantizada que brindan una experiencia divertida

Suficiente armamento, gadgets y medios de transporte

El manejo del gancho retráctil es muy bueno y permite lucirse

CONS:

El diseño de misiones no está a la altura del gran diseño de Solís

Fenómenos meteorológicos desaprovechados

Algunos ángulos de cámara no responden a las necesidades de la acción

El sistema de gestión de personal y suministros es irrelevante

El abuso de ciertas técnicas pueden romper el juego

Errores en el motor de destrucción pueden entorpecer tus acciones

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Desde su inicio, la serie Just Cause no se ha tratado de otra cosa más que de acción pura y diversión, todo esto aderezado con un entorno propicio y responsivo a las acciones del protagonista, Rico Rodríguez. Claro, la fórmula que propone Avalanche Studios es sencilla y la franquicia no está descubriendo el hilo negro ni apela a la pretensión; de ahí que a lo largo de todas las entregas obtengamos, en esencia, la misma experiencia acompañada de mejoras en materia de mecánicas y una ampliación y mejoras en detalles de los escenarios. Hoy, Just Cause 4 aparece frente a nosotros como una entrega que busca avanzar un poco y sentar algunas bases para el futuro de la franquicia. ¿Cumplirá con sus objetivos? Veamos si puede hacerlo.

La revolución llega a Solís y encuentra a su líder: Rico Rodríguez

Luego de derrocar al general Sebastiano Di Ravello en Medici, el camino de Rico Rodríguez lo lleva a Sudamérica, específicamente a Solís, un país (ficticio) que ha ganado notoriedad por la diversidad de su ecosistema y la presencia de fenómenos meteorológicos extremos que parecen no obedecer a causas naturales. A diferencia de las hazañas anteriores, Solís no presenta un gobierno dictatorial tal como los del Cono Sur, más bien, el país parece anclado en el neoliberalismo bajo el control de Óscar Espinosa, heredero de un apellido cuyo ejercicio del poder data de cientos de años. Siguiendo algunos rastros relacionados con la historia de su padre y su destino, Rico Rodríguez llega a Solís para encontrarse con la auténtica base de operaciones de los Mano Negra, grupo paramilitar que ha sometido a ese país y responsable de la imposición de dictadores en otros más.

Una vez en Solís, Rico Rodríguez encuentra la fuente de los fenómenos meteorológicos extremos que tienen lugar ahí y todo está relacionado con el Proyecto Illapa, desarrollado por su padre, Miguel Rodríguez, quien fue capaz de crear un mecanismo que controlara el clima y sus fenómenos pensando en ayudar a la gente; sin embargo, el proyecto quedó en las manos de Espinosa, quien fue el encargado de financiarlo, y en ese momento se perfiló como arma de destrucción masiva.

Rico disfrutando una cerveza mientras planea cómo entrar en el ojo de un tornado
Rico disfrutando una cerveza mientras planea cómo entrar en el ojo de un tornado

A partir de ahí comenzará tu aventura en Solís y ya que hayas pasado la introducción será momento de tomar las armas, acabar con los enemigos y destruir cuanto puedas.

El mundo abierto de Solís es enorme y cuenta con una gran atención en el detalle

Para Just Cause 4, Avalanche presumió una nueva versión de su motor de mundos abiertos Apex, el cual nos ha entregado un Solís enorme y con una atención adecuada al detalle. Dado que la premisa de la historia se basa en los fenómenos meteorológicos que tienen lugar en el país sudamericano, era de esperarse que esto fuera plasmado de forma óptima en cada región y vaya que lo han conseguido. El apartado visual de Solís es muy bueno y el motor Apex, aunque se nota que ha llevado al máximo sus capacidades en la actual generación, es de destacar y en Just Cause 4 lo notarás en las distintas zonas que integran el mapa. Ya sea que te acerques a nivel del mar o el combate te lleve a lo más alto de las montañas nevadas, los escenarios no dejarán de sorprenderte por su detalle, el cual se ve complementado por otros elementos visuales como la generación de bancos de niebla, nieve, nubes de lluvia y tormenta eléctrica, etc.

Disfrutar Solís desde el cielo es una experiencia agradable
Disfrutar Solís desde el cielo es una experiencia agradable

Como mundo abierto, Solís cuenta con distintos asentamientos urbanos y rurales e incluso te encontrarás con la presencia de fauna local, pero dado que el juego está enfocado en la acción, la vida en el país sudamericano tiene lugar de una forma sencilla, con NPC que van de aquí para allá y en ocasiones interactúan contigo, pero no pasará de unas cuantas palabras.

El apartado de audio, que por primera vez presenta estaciones de radio al controlar vehículos, se integra de buena forma con la experiencia y los momentos de calma y exploración cuentan con la música adecuada, mientras que los combates se verán engalanados por temas que te harán pedir más acción.

Aunque el apartado audiovisual de Just Cause 4 es bueno, lo cierto es que más que un juego de apreciación, se trata de una experiencia de acción al máximo en el que los ratos de goce de los escenarios servirán para descansar y reabastecer armamento antes de comenzar un nuevo combate. En ese sentido, lo logrado por Apex responde de la manera adecuada a las necesidades de acción y destrucción, aunque, al menos en el sector visual, no está libre de errores y algunas situaciones que interfieren con la experiencia de juego, las cuales abordaré más adelante.

El Ejército del Caos necesita ayuda para liberar a Solís de las garras de Espinosa y los Manos Negra

Como lo mencioné anteriormente, la sociedad en Solís está sometida bajo el yugo de Óscar Espinosa y aunque la situación es complicada, en los estratos bajos es donde se gesta la revolución. Una vez que Rico Rodríguez entra en escena y muestra sus dotes para el combate ―acompañado de su clásico gancho retráctil, su paracaídas y su traje volador― los miembros de la rebelión lo considerarán como su líder, el jefe máximo del Ejército del Caos. En Just Cause 4 no te alejarás de lo que ha sido la serie desde su inicio y en esta ocasión, tal como sucede con la guerra de guerrillas, la victoria en el combate te permitirá controlar posiciones del mapa y avanzar, tanto en la historia principal, como en las distintas misiones secundarias que ofrece esta entrega. Al respecto, debo decir que Just Cause 4 me dejó con una experiencia común de un sandbox tradicional, básicamente de aquellos títulos que alimentaron la fiebre por los mundos abiertos luego de que la franquicia más exitosa de Rockstar Games tomara por asalto el inicio del siglo XXI.

En términos básicos, Just Cause 4 presenta una serie de misiones principales, que es donde conocerás la historia y los motivos por los que Rico y el Ejército del Caos quieren destruir el Proyecto Illapa. Luego, tendrás misiones secundarias en las que tendrás que probar tus habilidades con los gadgets que tienes y los vehículos que conduces; otras en las que tendrás que resolver algunos acertijos relacionados con el pasado prehispánico de Solís y otras que te servirán para acceder a las misiones principales en distintas regiones. Sé que la franquicia no busca ser un hito en la historia de los videojuegos pero, al menos para mí, esa estructura de misiones y de experimentación del mundo abierto que Avalanche propone me hubiera volado la cabeza hace más de 10 años, pero hoy no me motiva del todo.

Conforme avance la guerrilla ganarás acceso a diversos gadgets, armamentos y vehículos; sin embargo, el diseño del juego no te invita a hacer uso de esos beneficios

El sistema básico de avance de Just Cause 4 está pensado, siguiendo la esencia de la serie y tomando lo presentado en la tercera entrega, en tomar porciones territoriales controladas por los Mano Negra. Esto motivará a más gente a unirse al Ejército del Caos formando escuadrones, mismos que te ayudarán a abrir las misiones de cada región y brindarán personal que estará a tu disposición para enviarte lo que necesites. Aunque la propuesta podría sonar interesante, la realidad dista de ello y considero que este sistema, aunque no está mal implementado, no tiene mucha razón de ser. Mi experiencia de juego me mostró que tanto armas como vehículos están in situ y en la mayoría de las ocasiones la acción es tan frenética que en lo último que piensas es en acceder al menú y pedir un arma en específico o un vehículo de guerra en particular. Vamos, ¿por qué tendría que pausar la acción si estoy destruyendo y explotando cuanta cosa encuentre para pedir un helicóptero si basta con que use el gancho retráctil para alcanzar uno y controlarlo? Lo mismo sucede con el armamento pues, fiel a lo que ha presentado la serie por años, es lo último que escasea y siempre, siempre tendrás al alcance un arma de alto poder.

Un solo hombre puede tomar un complejo lleno de paramilitares
Un solo hombre puede tomar un complejo lleno de paramilitares

En ese sentido, la propuesta de Just Cause 4 no llamó mi atención y no encontré razón alguna para pedir algo, salvo que necesitara un helicóptero u otro vehículo para llegar a algún lugar pero, de nueva cuenta, el mapa te ofrece un viaje inmediato en avión para lanzarte en el punto más cercano a tu objetivo. Más allá de su implementación y resultado, porque es un sistema que en verdad funciona bien, lo cierto es que no se integra con la experiencia de juego y su uso solo se justifica si estás en busca del 100% y llegar hasta el último rincón de Solís.

Destrucción es el nombre del juego y Rico Rodríguez es el indicado para generar caos

La esencia de Just Cause ha sido la destrucción y la acción interminable y en la cuarta entrega todo está servido para que elimines a todos los enemigos que se atraviesen en tu camino. Los espacios de combate diseñados en Solís para responder al sistema de destrucción responden de forma adecuada en la mayoría de las ocasiones y cada complejo, estación, laboratorio o lo que sea que esté bajo el control de los Mano Negra puede ser destruido, dejándote la libertad de hacerlo por gusto o por estrategia. De nueva cuenta, los barriles con contenido explosivo, los tanques de gas y las estaciones eléctricas serán un aliado que te ayudará en momentos complicados.

Destruir el Proyecto Illapa y hacer triunfar a la revolución son tus objetivos
Destruir el Proyecto Illapa y hacer triunfar a la revolución son tus objetivos

Asimismo, el gancho retráctil será tu herramienta principal en lo general y para el combate en lo particular. ¿Un tanque o vehículo blindado de da problemas? Lánzale un globo inflable y desaparécelo de tu vista. ¿Los helicópteros de los Mano Negra no dejan de molestarte con sus disparos? Coloca un amarre en cada uno y después disfruta al ver como chocan entre ellos. ¿Un francotirador abordo de un helicóptero te tiene harto con sus disparos? Lanza tu gancho y has un amarre en una torre cercana, luego de estrellarse demostrarás que el que ríe al último, ríe mejor.

Obviamente, nada de esto sería posible sin una respuesta de control adecuada y, siguiendo los pasos positivos de su antecesor, Just Cause 4 presenta un esquema de control sencillo pero responsivo e intuitivo, conforme avances y ganes experiencia de combate comenzarás a dominar los movimientos de Rico y en algún momento podrás lucirte con el armamento y el uso de los gadgets y herramientas que tienes a la mano. En términos generales, la experiencia de juego es divertida, aunque el dominio de los controles te llevará a la que considero es un área muy inestable en el juego.

El gancho retráctil es una herramienta tan importante y poderosa, que termina superando al juego mismo

Sí, en Just Cause 4 la acción está a la vuelta de la esquina y Rico Rodríguez tiene todo un arsenal a disposición para quitarle el territorio a los Mano Negra pero, ¿realmente es necesario armas para salir con la victoria? Luego de 3 títulos, he considerado que la serie de Avalanche, aún con su propuesta de sandbox tradicional, ofrece una experiencia con mecánicas 2D en un entorno 3D (imagina que no es tan diferente de jugar Contra, por ejemplo); después de todo ninguna entrega se detiene a analizar la física de los movimientos ni el realismo del campo de batalla. Sin embargo, este tipo de diseño puede resultar un arma de doble filo si no se consideran ciertos límites en alguno o algunos sectores, en específico el gancho retráctil y la habilidad de Rodríguez con el paracaídas y el traje volador. Después de, ahora 4 entregas, es claro que los gadgets y herramientas que acompañan a Rodríguez juegan el papel de un ítem muy poderoso que, hace décadas, habrías obtenido luego de terminar el juego para disfrutar una faceta menos difícil y seria que la vivida en la experiencia original. Mi sesión de juego, concentrada en terminar el título y experimentar la mayor parte de su contenido para realizar esta reseña, no me permite considerar que el juego está roto, pues hubo combates en los que el uso de armas fue muy importante, pero, lo cierto es que hubo misiones en las que no disparé un solo tiro pues el uso del gancho retráctil y un movimiento, que aquí no describiré, que me permitió planear por las zonas en disputa, fueron suficientes para cumplir con los objetivos.

Precisamente, este es uno de los puntos en los que, considero, Just Cause 4 flaquea de manera importante y es que su diseño como sandbox tradicional y su estructura de objetivos por misión, que involucran ir del punto A al punto B, activar consolas, hackear sistemas, proteger a un personaje en específico, o conducir un vehículo, nave o embarcación hacia un lugar, son superadas por el poder que Avalanche le da a Rico Rodríguez. Esta situación puede generar un conflicto con la experiencia de juego pues, una vez que encuentras el modo de hacer las cosas más fácil ―porque el mismo diseño y mecánicas te lo permiten― difícilmente encontrarás la motivación para aprovechar las posibilidades de acción y destrucción que se ofrecen. En concreto, sería como si tuviéramos que engañarnos a nosotros mismos para decidir sufrir con la dificultad de una misión sabiendo que podemos cumplirla de una forma muy sencilla.

La revolución en Solís seguro triunfará pero, ¿logrará perpetuarse?

Los juegos de Just Cause nunca han sido perfectos y Just Cause 4 no es la excepción. El trabajo del motor Apex es bueno y la propuesta te ofrecerá momentos de diversión y adrenalina al máximo, sin embargo, no es una experiencia libre de problemas. Tratándose de un título AA, la cuarta entrega muestra, como lo mencioné párrafos antes, que las herramientas de Avalanche están operando al máximo en una generación a la que no le queda mucho, esto es más notable en las caídas de cuadros por segundo en los combates que involucran una cantidad importante de elementos de destrucción. Asimismo, la respuesta de los enemigos y ciertas partes del entorno no es del todo buena y en más de una ocasión tendrás que lidiar con situaciones que entorpecen tu experiencia de juego. Hubo ocasiones en las que el juego me presentó algunos bugs en los que un pedazo de concreto quedó pegado a la parte frontal del vehículo que controlaba, en medio de una persecución, y al impactar con el entorno provocó que saliera del camino o chocara, arruinando la misión.

Al mismo tiempo, algunos ángulos de cámara no responden de forma adecuada a las necesidades de la acción y esto es más notorio con el uso del gancho retráctil pues la rapidez con que se mueve Rico gracias a su gadget va un paso adelante respecto a la cámara. En ese sentido, éste problema suele tener repercusiones, aunque no definitivas en el combate pues, al pasar tan rápido de un punto a otro, ese momento en que la cámara tardar en fijarse de nuevo en la acción, te dejará a merced del enemigo y es casi seguro que recibas 1 o 2 impactos antes de poder contraatacar.

Por otra parte, se entiende que la dificultad debe aumentar de forma progresiva, pero parece que en Just Cause 4 eso se define por la presencia constante de enemigos, vehículos y naves de combate, los cuales pueden aparecer de la nada y sin previo aviso. Claro que eso sucede en muchos juegos, pero una cosa es que los enemigos aparezcan a cierta distancia y otra que aparezcan a un lado tuyo al cumplir con cierto objetivo de la misión.

Los fenómenos meteorológicos suman a la acción pero no van más allá

Aunque desde su anuncio Just Cause 4 presumió la presencia de fenómenos meteorológicos extremos como un plus para la nueva aventura de Rico Rodríguez, lo cierto es que terminan por ser un añadido interesante y coherente según la historia que se desarrolla, aunque en ese apartado sí me quedé con ganas de más. Pese a esta situación, debo reconocer que los momentos que involucran la presencia de fenómenos extremos como una tormenta eléctrica, un tornado, una tormenta de arena, están muy bien logrados y es aquí donde Just Cause 4 alcanza su momento cumbre. El simple hecho de acercarse a un tornado es algo que impone y comenzarás a notar el cambio en el entorno a cada paso que des, lo mismo sucederá conforme te acerques a la tormenta eléctrica cuando el cielo comience a nublarse, el entorno se oscurezca y los rayos te hagan dudar de tus capacidades de combate.

No sabrás lo que es el miedo hasta que estés frente a un fenómeno así
No sabrás lo que es el miedo hasta que estés frente a un fenómeno así

A veces es inevitable no molestarse o quedarse con un sabor agridulce al ver este tipo de trabajo en un título deseando que fuera así la mayor parte del tiempo. Lamentablemente, en Just Cause 4 la majestuosidad de los fenómenos metereológicos está ubicada en zonas específicas y una vez que hayas salido con vida del desastre no lo disfrutarás de nueva cuenta. Pienso que una buena idea hubiera sido dotar al juego de un factor sorpresa en cuestión del clima, aprovechando el contexto de la historia que, aunque cliché y poco atractiva, dicta que el Proyecto Illapa puede controlar este tipo de fenómenos y dirigirlos hacia donde plazca.

Conclusión

En muchas ocasiones solemos considerar que los buenos resultados se logran sumando; más grande, más impactante, más vistoso, más ruidoso. Sin embargo, en ningún momento y bajo ninguna circunstancia está asegurado que así sea y en Just Cause 4 esto resulta en su más grande virtud y en su más grande debilidad. Tenemos un mundo abierto enorme, pero con un diseño de misiones explotado hasta el cansancio desde hace más de 10 años por infinidad de títulos. Tenemos una libertad de acción que permiten superar al enemigo, pero sin limites definidos que permiten superar hasta el mismo juego. Pese a las mejoras e implementaciones de esta cuarta entrega, el resultado final nos indica que no es ni más, ni menos que su predecesor y eso, sin duda, fue una oportunidad desaprovechada. Aun así, Just Cause 4 no representa un retroceso ni una mala entrega en los términos de la franquicia y si eres fan de las aventuras de Rico Rodríguez, no saldrás decepcionado luego de hacer triunfar a la revolución en Solís.

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